20. Petra, segundo día.

by

Inscripción en Nabateo, lengua de la que se conservan inscripciones, pero no literatura.Hoy en el desayuno del hotel hemos conocido a cuatro jóvenes españoles. Parecían majos y hemos charlado un rato con ellos: eran majos.
Vamos a Petra dispuestos  a pasar el Siq más rápido que ayer. Y además hemos madrugado más. Obviamente nos hemos encontrado con menos personal. Vaya, muy pocos, entre ellos  a los españoles del desayuno. Nos pasan un par de japoneses, ven una boñiga de un burro, se paran, la miran detenidamente y uno se agacha y la fotografía. Para un japonés ver un excremento en un sitio tan transitado es como ver limpio el suelo  de la barra de un bar español. Y no quiero decir que los dueños de los bares no sean limpios.
Marisa se ha quedado bloqueada al final del desfiladero intentando hacer una foto sin que hubiese nadie. Y eso en Petra a veces es un milagro. Al final solo quedaba un joven ocioso que no se movía y que estaba donde no tenía que estar. Yo a veces para que le salga una foto a Marisa hago cosas que no voy a contar, pero que no se deberían hacer y encima ella no me apoya en esas acciones, sino todo lo contrario. Que me reprende. Pero luego hace la foto.
Hoy solo se trataba de decirle a un barrendero, que no barría, que se apartase un poco.
La llegada a la plaza del Tesoro me ha gustado más que ayer. Además el Siq lo hemos recorrido en solo hora y media. O sea la mitad que ayer. En la plaza aparecen un grupo de policías que empiezan el servicio. Son todos muy jóvenes y delgaditos. Eso quiere decir que éste es un mal destino porque no hay ninguno de más de 30 años y la mayoría no deben llegar a los 25. Que aquí no debe querer venir nadie, pero no será por lo que trabajan: o están en unas garitas que hay en la entrada y la salida donde hay 4 ó 5 –una vez había unos 20- y no te hacen ni caso aunque entres a preguntar, o están paseando y charlando en grupos de media docena.
No he visto funcionarios menos interesados en su trabajo. Y que hagan menos. Hoy hemos decidido ir a ver el Monasterio. Es uno de los puntos más
alejados y además es un destino típico pues para llegar hasta el camino que sube hacia allí debes pasar por todo lo más importante de Petra, o sea que no hay más que seguir el camino principal hasta que deja de ser una bajada continua y se transforma en una subida. Fácil.
Al comienzo del camino de subida un letrero, como los de ayer, que te advierte que no se puede seguir por allí porque es peligroso. Un arriero nos dice que solo podemos pasar si vas en burro y nos señala el letrero con la prohibición. No te lo creas. Lo han debido colocar los que alquilan burros para subir hasta el Monasterio. El camino es una subida constante pero nada difícil. Y con bastante basura. Solo se ven algunos barrenderos en el Siq y en la plaza del
Tesoro recogiendo los cagajones de los burros y camellos. Pero siempre con poco afán recolector.  Pero luego nada. Y como el personal sigue tirando bolsas de plástico negras, de la que dan en las tiendas, y latas pues allí se quedan.
También vemos a niños que están con sus madres a lo largo del camino vendiendo baratijas. O sea sin escolarizar. Mis amigos de la ‘agencia’ dicen que la tasa de alfabetización es del 89.9%. Vaya finura en el cálculo, porque esa décima que falta para un redondo ‘90%’ dice mucho del estadístico.
Pues aquí no es así.
En la subida nos pasa una abuelita diminuta cabalgando un burro. Cuando va una persona sola la coge el arriero para que no se caiga. Porque con aquella pendiente debe ser terrorífico ir montado en un burro. Pienso que quizás a la jinete le han dado sus familiares  un somnífero para que no se enterara.
La llegada al Monasterio es algo magnífico. A mí me ha gustado más que el Tesoro, con el que comparte muchas cosas. Delante del monumento, estratégicamente situado, un puesto de refrescos.  No solamente ocupa la mejor posición para contemplarlo sino que además tiene el almacén en una construcción nabatea. ¿Por qué lo dejarán? ¿Lo tendrá en propiedad o será un ocupa con corruptela? Porque con los precios que tiene podría estar en el Paseo de Gracia de Barcelona.
Hay una pareja de mejicanos con dos hijas jovencitas que hablan inglés entre ellas pero en plan pijo. Le pido al padre que nos haga una foto –la primera del viaje-. Me dice que son mejicanos pero que viven en Holanda, por eso las niñas hablan inglés (?). Además una no para de quejarse de porqué han tenido que llegar hasta allí si eso es igual que lo que había abajo. Luego el padre quiere subir a una colina un poco más alta desde donde dice la guía que hay unas magníficas vistas pero las niñas no quieren. Cuando el padre, tras mucho insistir, abandona la idea entonces una de ellas decide que quiere subir y lo hace. El pobre progenitor, un tipo gordito y con cara de muy buena persona, tiene que subir también echando el hígado. El caso es putear a los padres.
Nosotros no tenemos quien nos putee pero también subimos. La vista desde arriba es impresionante. El clásico sitio para un bocadillo con el mundo a tus pies.
Cuando bajamos a la plaza del Monasterio nos volvemos a encontrar a los españoles del desayuno. Bueno, voy a nombrarlos porque decir ‘los españoles del desayuno’ parece un grupo de música folk castellana de los años 70. O la canción de Supertramp ‘Breakfast In America’.  Son José Antonio, ( “Jose” acentuada llana en plan madrileño), Mariano y Elena que es la que manda. La cuarta componente, Isa, andaba jodidilla y se ha tenido que quedar abajo.
En la plaza nos sentamos de casualidad al  lado de la anciana jineta que está con dos nietos. El arriero dice que ya tienen que bajar pues por lo visto ha contratado el viaje de ida y vuelta, una cosa rara pues se ven subir burros cargados pero bajar siempre vacios.  Debe ser un caso especial por la liviandad de la carga.
La abuelita dice que sus hijos –o sea los padres de los nietos- están por algún sitio y que quiere decirles que se va. Imagino que pensará que puede morir en el descenso y se quiere despedir por si acaso, pero el arriero insiste y se va sin el último adiós.
Luego los españoles amigos –ahora dicho así parecen un  grupo de un espectáculo aflamencado-  nos explicaron que cuando vieron a la jineta iban sujetándola entre tres. Y yo es que aunque me pagasen 100 JD (más de 100€) no bajaría por allí en un burro. Ni por 150 JD (más de 150€). Porque se pasa por un par de sitios con unas cortadas impresionantes.
Caen cuatro gotas y aceleramos la llegada al Tesoro. Allí volvemos de nuevo a estar casi solos. Luego todo el paso del Siq sí lo hacemos solos. Ayer el paseo por Petra fue de 10 horas. Hoy de 10 horas y media.
En el hotel nos encontramos con el grupo de españoles simpáticos –que dicho así parecen los de ‘Up with the people’-  y nos vamos a cenar con ellos.
Nos pasamos la cena hablando de viajes, pero ¿de qué van a hablar los viajeros sino de viajes?
Hoy hemos cambiado internet por la socialización.
Mañana más Petra.
PS
No he visto ninguna inscripción en nabateo, claro que tampoco la distinguiría. ¿Serían ágrafos?
Nota del editor: Inscripciones nabateas han aparecido en todo Oriente Medio desde Siria hasta Arabia Saudí, pero no ha sobrevivido “literatura” nabatea ni inscripciones en sus templos. El alfabeto nabateo proviene del arameo antiguo y ha influído notablemente en el alfabeto árabe.

Anuncios

Una respuesta to “20. Petra, segundo día.”

  1. Elena Says:

    Me ha encantado, he sonreido mientras lo leía, sobre todo cuando has dicho que yo soy la que mandaba!! Me ha traido muchos buenos recuerdos!! quiero volver otra vez a ese lugar tan especia!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s