16. Madaba.

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Salomé vista por Tiziano.El desayuno de este hotel se toma en un restaurante que está en el piso superior con unos grandes ventanales, así que es muy bueno en todos los sentidos.
Este hotel organiza viajes con los clientes a diferentes partes del país. Vista nuestra experiencia ayer en la estación de autobuses les preguntamos por si hay alguno al mar Muerto. Parece que no. Así que decidimos dedicar el día a visitar la ciudad. Una de las múltiples fotografías que hay del rey en las calles lo muestra vestido de militar. Lo divertido de todos los jerarcas que se disfrazan así es la cantidad de medallas que se colocan. ¿Pero como no va a tener todas las medallas del mundo si es el rey? ¿Es que la corte jordana no tiene consejeros áulicos que le digan que eso es ridículo? Pues para acabar de estropear la pose lleva tantos entorchados que parece un portero de un hotel de lujo. Además de la figura marcial -la verdad que no mucho- del monarca me percato de que las aceras son tan altas que los coches tienen que aparcar muy separados de ellas para poder abrir las  puertas.
Tratamos de empezar el recorrido por la iglesia de los Apóstoles. Error. Y te lo explico para que no te pase lo mismo. Esta iglesia tiene un billete de entrada combinado con otros dos sitios pero aquí no te venden el billete. A raíz de este hecho he pensado que lo de billete múltiple es una medida excelente. No porque sea más barato, es que evita la picaresca de que pagues y no te den el billete pues aquí lo necesitas para los otros sitios.
Así que nos vamos al museo. Allí Marisa hace unas fotos de los mosaicos preciosas. (Teniendo el cuenta el objeto fotografiado). Pero con un misterio que no podemos desvelar. Insisto, tienen misterio, no truco. Así que si vas tú es posible que no te salgan igual porque las fotos de los mosaicos son de lo menos agradecido que puedes hacer en tu carrera turístico-fotográfica. De todas las maneras es un lugar interesante aunque en estado de abandono.
Paseamos por el barrio cristiano de la ciudad  donde se conservan algunas casas antiguas pero en general en muy mal estado. Una pena. De forma inesperada damos con la iglesia católica de san Juan Bautista. En estas tierras mahometanas no creo que sea un santo muy venerado pero si es muy famoso porque en un castillo cercano, el de Mukavir o Machaerus, perdió la cabeza (ver  el evangelio de san Marcos). O con la palabra latina que esta escrita en esta iglesia y que parece menos terrible que degollación: «decollationis».
Entramos a verla. En su interior un grupo de chicas escolares de unos 12 a 15 años  están limpiando los bancos de madera, pero lo hacen como un juego.  Aparece una monjita  y aprovecho para preguntarle el número de católicos de Mádaba: 1200 familias. Es curiosa esta forma de contar a los fieles pero ya me había ocurrido en algún otro lugar. Así que calculo que serán unos 5000 los católicos de esta ciudad. De ahí a los 25 mil que nos daría un tercio de la población que decía la guía implica que el resto deberían ser protestantes y ortodoxos. Y no lo creo. La monja es una chica joven que parece española o italiana. Me dice que es de Mádaba y que su orden es de Jerusalén y es algo como las hermanas del rosario. Aquí hay un colegio -no lo he preguntado pero
imagino que solo de chicas-, un convento y una iglesia con función parroquial. En la parte exterior de la iglesia había un santo que yo creía que era san Sebastián pero que tenia un negro arrodillado a sus pies. Le pregunto si es  así: pues no, son san Jenum, el blanquito, y San Jinas, el negrito. Parece  que este era el criado del otro -¡como no se me había ocurrido siendo negro!- y murieron los dos mártires. Imagino que como en el caso que expliqué cuando estuve en Diu  en el que el capitán del barco decidió hacer héroes a toda la tripulación. Pues aquí seguramente el criado no tuvo otra opción. Luego cuando estamos viendo la fachada pasa un cura joven que también parece salido de un seminario español de los años 50. Nos explica que los santos se llaman San Zenón y San Zinas. Tendré que investigarlos cuando regrese a casa.
Y parece que nosotros le interesamos  pero es que ha descubierto la cámara que lleva Marisa y resulta que él tiene una igual. Y allí descubrimos lo que es quererte por el interés. Nos invita a su despacho, saca su máquina y quiere que le demos una charla de fotografía digital. Bueno, su máquina no es igual aunque parecida pero él sabe menos de fotografía digital que yo de formula uno. O menos que yo, que aun puedo citar a un corredor actual que conduce un Renault Megane por las carreteras -ya sabes a quien me refiero-  y a Fangio, que fue secuestrado en Cuba a finales de los años 60. Y también a Nuvolari, conocido por la frase «estas hecho un Nuvolari».
Por cierto, ¿por qué se llama ‘fórmula uno’ y no ‘fórmula una’?  Nos invita a café y a agua y le explicamos lo que pudimos. Claramente no se había abierto el manual. Ni siquiera esa primera página donde se explica cada botón.
En agradecimiento nos enseño una cripta que está recién restaurada y que piensan dedicar a museo con la ayuda de una universidad americana. Realmente un encuentro de lo más inesperado. Después seguimos con nuestra visita de iglesias y mosaicos y comprobamos que aunque el de la iglesia de san Jorge es el más famoso no es el más bonito ni el mejor conservado.  Y también que los grupos solo ven ese famoso. Porque en esta ciudad ves muchos turistas, más que en ninguna de las que hemos visitado, pero parece que es una ciudad de paso para el mar Muerto o Petra.
Hoy hemos ido dos veces a la estación de autobuses, por la mañana antes de empezar el circuito y por la tarde al acabarlo. Y no hemos sacado nada en claro. Siempre el mismo problema: no hay ninguna oficina donde vendan billetes y te puedan informar y los taxistas que se arrojan como buitres y no te dejan hablar con los autobuseros -que tampoco hablan ingles- intentando venderte su viaje.
Internet y a dormir sin saber a dónde iremos mañana.

PS
Como me imagino que te dará pereza sacar el evangelio para buscar la cita, te la transcribo porque es muy interesante: “Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te es lícito tener a la mujer de tu hermano». Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto. Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras y te lo daré».  Y le aseguró bajo juramento: «Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».  Ella fue a preguntar a su madre: «¿Qué debo pedirle?». «La cabeza de Juan el Bautista», respondió ésta.  La joven volvió rápidamente a donde estaba el rey y le hizo este pedido: «Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y ésta se la dio a su madre. Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron”.
Por cierto, que esa bailarina  de la que no se menciona el nombre era la famosa Salomé.