13. Irbid, Pella.

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Niños jugando al futbol en las ruinas de Pella en 2004.Hoy vamos a visitar Pella. Siendo como fue de importante y estando tan cerca de Irbid parece que todo el mundo la va a conocer.  Nasty de plasty. Debe ser como si en Zaragoza dices que vas a visitar Lepida Celsa. Pero el señor de recepción del hotel sí que la conoce y nos escribe como ayer el nombre en árabe de la estación de autobuses, el del autobús que debemos coger y el de Pella. Pero el conductor del autobusillo -aquí son todo pequeños autobuses- nada mas vernos, sin leer el papel, sonríe y dice “Pella”. Un entendido. Así que nos deja en el cruce de la carretera donde dice la guía que es donde tienes que bajarte. También advierte que hay una fuerte subida de 2 kilometros hasta las ruinas a no ser que encuentres un minibús  o algún coche que te lleve pero que hay conductores sin licencia que son verdaderos tiburones. O sea que ojo con el precio.
Nada mas bajar del autobús encontramos uno se de esos tiburones con una furgoneta pero no se porto mal y nos llevo por un precio razonable hasta la entrada del recinto.
Pella.

Se la conoce ahora como Tayabat Fahl, o Tabaqat Fahl, que ya son ganas de complicarse la vida con lo fácil que es decir Pella. Y como no, fue una de las ciudades de la Decapolis. Que cuando os lo pongan en algún concurso y se queden sorprendidos de vuestros conocimientos al respecto tendréis que decir que es que sois lectores de “elsoles”. No es tan espectacular como Gerasa ni tiene tantos restos visibles como Gadara, pero para los arqueólogos es mucho más importante pues ha sido un asentamiento humano desde hace 6 mil años. Lo consideran como el lugar histórico más significativo de toda Jordania. Y por si te decides a venir no esta de mas la advertencia de la guía: “muchas de las ruinas están diseminadas y necesitan excavaciones, por lo tanto el andar y un poco de imaginación son necesarios para captar la esencia del lugar”.  Porque no creas que vas a llegar allí y encontrarte con otra Gerasa con sus calles y monumentos en pie. Aquí lo que encuentras es un lugar con una naturaleza preciosa y con ruinas, pero que en muchos casos apenas vislumbras. Lo de la naturaleza quizás sea debido a la época del año pues está todo verde y en muchos trozos cubierto de flores. Y otra ventaja: estas solo. Pero solo, solo. Y como además no hay más que un par de indicaciones a veces no es fácil saber por donde vas. Por cierto que una de la indicaciones es para avisarte de que tengas cuidado por donde pisas “por los profundos agujeros que puedes encontrar”. Yo creo que es una exageración porque lo único que he visto han sido excavaciones a mitad, pero tendrías que ser muy torpe y de noche cerrada para que te cayeras dentro.
Aunque el perímetro esta cerrado no cobran entrada. Creo que es la primera vez que veo algo así. Hay dos entradas y la furgoneta nos dejó en la primera que encuentras que es la más alejada del yacimiento. O sea que si vienes pide que te dejen en la segunda entrada. Subes una pequeña cuesta, pasas por delante de una casita del departamento de arqueología de Pella, con un letrero que te advierte que “No entry”, y ya empiezas a ver algunos restos.
Justo en la colina de enfrente ves una construcción con unos arcos y encima otra moderna. Ninguna de las dos pertenece al sitio arqueológico La mas moderna será un museo pero ahora solo es un edificio cerrado, obra de un arquitecto jordano muy famoso, Ammar Khammash. El otro edificio es un restaurante de esos con encanto que tanto gustan a los redactores de la guía  y donde todo huele a falso y donde acostumbran a clavarte. Lo que dije de la abuela de “El litoral”. También tiene un pequeño hotel pero si no vienes con coche no es nada recomendable.
Y allí entre aquellas ruinas es fácil que te sientas como Indiana Jones. Hasta el mediodía no apareció por allí más gente: una pareja de jordanos que se  fueron rápidos. Luego al final de la tarde cuatro franceses de unos 35 años de esos que te miran como si fueses un microbio. Vaya, que ni te ven. O sea que en todo el día estuvimos ocho visitantes. Y un chaval que vivía por allí y que se acerco para ofrecernos unas monedas romanas.
Yo con esto de las antigüedades tengo siempre un dilema: creo que no hay que comprarlas pues si lo haces provocas que se esquilme el patrimonio de un país, pero también que si no lo haces puede que aquel chico  las tire a la basura. Y el dilema  se complica  en un trilema: si piensas que si las compras quizás  estés comprando algo hecho antes de ayer. Y llego a un cuatrilema  si además recapacito   y piensas en lo que te pasaría si por casualidad te cojen en la aduana sacándolas del país. Total que para evitar tanta cavilación es que ni las miro.
Anduvimos todo el dia de un lado a otro gozando del paisaje y de la soledad del lugar y viendo la cantidad de trabajo que queda por hacer. No se les acabará nunca y menos a este paso porque no había ni una sola persona trabajando allí.
Al final de la tarde regresamos a la carretera y en el pueblo había una especie de feria y preguntamos la razón: el cumpleaños del rey. Y caí en la cuenta de que en España no se celebra. Siempre buscando motivos para jolgorios y fiestas y se desaprovecha uno tan claro e importante. Y para que los nacionalistas no protestasen se les podría dejar que lo cambiasen por el de su presidente regional. Claro que no se si el honorable Montilla accedería a ello. Pero este tipo de cacicadas ya se hacia en la antigüedad. Sin ir más lejos Pella se llama Pella porque Pella fue el lugar de nacimiento de Alejandro el Grande.
Para que los robots chinos que me leen (según el editor mis mejores lectores) lo entiendan y lo puedan traducir: Pella (1) se llama Pella (2) porque Pella (3) fue el lugar de nacimiento de Alejandro el Grande. La 1 y la 2 están en Jordania y son la misma ciudad. La 3 esta en Macedonia pero no en la Macedonia de Macedonia sino en la Macedonia de Grecia. Y ya puestos, más de Pella (la 1 y la 2): llego a tener mas de 25 mil habitantes en el siglo V. ¿Cuantas ciudades europeas tenían esa población? ¿Y cuantas  en USA o en Canadá?
En la carretera cogimos otro microbús para regresar a Irbid. Allí volvemos  a comer un trozo del dulce maravilloso de la pastelería del primer día y nos despedimos del dueño y del camarero.
Como es jueves noche y aquí es fiesta el viernes, las calles son un hervidero de gente. Hay muchísimo ambiente  de familias y de jóvenes que van a cenar o a fumar una pipa de agua. Y compruebo que estaba equivocado: algunas chicas sí fuman de esas pipas. Eso sí, no he visto ni una que fume cigarrillos. Menos cáncer de pulmón para ellas. También nos despedimos del sitio de Internet de donde hemos sido clientes asiduos todos los días. Han sido muy amables con nosotros.
Y de esta manera decimos adiós a Irbid, una ciudad de lo más agradable del recorrido, donde hemos estado muy a gusto y donde hemos encontrado gente muy amigable. Un bonito recuerdo.

PS
A veces tengo tiempo en Internet para echar una ojeada a El País. Hoy descubro con sorpresa que el Sr. Aznar hace un gesto obsceno con el dedo corazón de la mano izquierda a un grupo de alborotadores. Y es que el líder de la derecha ha perdido las formas. ¿Te imaginas al Generalísimo Franco haciendo lo mismo? Ni siquiera a José Antonio Primo de Rivera. Ni por supuesto al alcalde de Madrid, Sr. Ruiz.
También me sorprendió que siendo el Sr. Aznar diestro – o eso imagino- hiciese el gesto con la mano izquierda. Que yo lo he probado a hacer y no me sale de forma espontánea.  ¿Lo habrá ensayado antes? Entonces entras en la teoría conspiratoria de la historia e imaginas que es algo que ya estaba planificado. Y si no prueba tú a hacerlo con la mano izquierda.
Como no puedo leer el periódico todos los días quizás no lea el día en el que el Sr. Aznar pida perdón por el gesto.  No a los alborotadores sino a sus votantes y simpatizantes.

Ammar Khammash. (Jordania), 1960 Nacido el 8 de octubre de 1960 en Amman, Jordania, Ammar Khammash es un renombrado arquitecto, artista, diseñador, artesano y fotógrafo. Lleva en activo en el escenario artístico desde 1979, y ha realizado numerosos trabajos en acuarela y en óleo, que se encuentran en colecciones privadas de Jordania y de todo el mundo. Desde 1978, ha expuesto en 17 ocasiones de forma individual y ha participado en más de 22 exposiciones colectivas. En fotografía, Ammar ha construido un amplio archivo con más de 12000 imágenes de Jordania sobre temas relacionados con la arquitectura, la antropología, la arqueología, y los edificios de interés histórico.
Khammash ha realizado significativos trabajos en arquitectura, contribuyendo además a la renovación de lugares históricos de Jordania. Ha trabajado asimismo en medio ambiente, en turismo y en el desarrollo de la comunidad. En la página de su estudio de arquitectura hay muchos y buenos enlaces a su obra en general y a su participación en Pella.

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