12. Irbid. Umm Qais.

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Ruinas romanas en Umm Qais.El desayuno de este hotel es de los de tipo buffet y bastante bien surtido aunque nada que ver con el cuerno de la abundancia de los hoteles occidentales. En el comedor estamos solos. No sabemos si es que el hotel esta vacío o es que el personal desayuna a otras horas. Debe ser lo segundo pues nos habían advertido ayer de que nuestra habitación estaría ocupada hoy y deberíamos cambiar a otra lo que implica que tienen muchos clientes y que además uno de ellos es un maniático que siempre quiere la misma habitación.
Llegan al comedor tres niños pequeños solos y se dedican a jugar con la comida más que a comerla. Al rato aparece su madre. Y digo su madre como podría haber dicho su tía, su prima o su padre pues va tapada de negro de arriba abajo y la única parte que lleva descubierta, o sea una línea de menos de dos centímetros ala altura de los ojos la lleva tapada con unas gafas de sol que parecen de esquiador. Sigo sin entender a los que defienden el islam desde el punto de vista de la mujer. Hombre, practico es porque no tienes que afeitarte ni siquiera lavarte los dientes si no quieres. Pues el o la encapuchada no ha desayunado pero ha intentado que lo hiciesen los niños.
Hoy lo vamos a dedicar a ver Umm Qais.
Irbid tiene tres estaciones de autobuses, la del norte, la del sur y la del oeste. El de hoy sale de la del norte. En el hotel nos han escrito en árabe el nombre de la estación y también el del pueblo de destino y de esta manera el taxista tiene claro a donde llevarnos y luego nos señala el autobusillo. Lo cogemos y nos deja en la puerta del yacimiento arqueológico.

Umm Qais.
Era otra de las ciudades de la Decapolis romana: Gadara. A lo mejor así ya os suena. ¿Por que? Pues porque vuelve a aparecer en el Nuevo Testamento con otra acción de Jesús consiguiendo que los demonios pasasen de personas a cerdos. Si, también lo cuentan de Gerasa. O es que iba jodiendo a todos los que tenían negocios cárnicos con tan impuro animal o es que los evangelistas utilizaban lo de “copiar y pegar” y para que no se viera que lo habían copiado cambiaban  el nombre de la población. Pero poco, solo de Gerasa a Gadara. La guía te advierte que las ruinas son menos impresionantes que las de Gerasa aunque aquí se construyo sobre ellas un pueblo otomano de que quedan muchos restos y bien conservados. Recuerda que los turcos fueron dueños y señores de todas estas tierras desde comienzos del siglo XVI hasta que llego Lorenzo de Arabia en 1916. Aquí incluso se conserva la casa del antiguo gobernador otomano convertida en museo. Es pequeñito pero tiene algunas esculturas interesantes especialmente una copia de Fidias. A pesar de que hay un señor vigilando, los jordanos acostumbran a tocar los mármoles e incluso vimos como golpeaban a Zeus no se si para comprobar que no estaba hueco o quizás sea una costumbre local como en España cuando se besaba los pies de Cristo crucificado. Pagaría para ver entrar a uno de estos infieles en la sala de mármoles antiguos del museo de El Prado o en el Louvre y ver como aporrean a la Venus de Milo o a la Victoria de Samotracia.
La guía dice que aunque es menos impresionante que Gerasa tendrás la suerte de tener el lugar casi para ti solo pues “muy pocos turistas extranjeros visitan este remoto rincón del país”. Desde luego comparado con Gerasa esto es un desierto aunque si hay algunos visitantes.  Nada más entrar nos encontramos con un grupo de cuatro orientales, tres jovencitos y uno mayor. Este va como una moto y nos dice que es americano pero de origen chino. Resulta que va en un tour organizado por el hotel donde estuvimos en Amman que se dedican a juntar a varios clientes y meterlos en un taxi. Es una buena idea pero por la cara que ponen los jóvenes no es tan buena para ellos porque deben de estar hartos del chino mayor. A nosotros nos pidió que le hiciésemos varias fotos con su cámara y cada vez que lo he visto estaba pidiéndole lo mismo a alguien.
Las excavaciones no comenzaron hasta 1980 y eso y el que se le haya dedicado menos pasta explica que haya menos cosas que ver que en Gerasa. Mucho de lo que se ha restaurado ha sido gracias a una fundación germana, lo que explica que los letreros además de en árabe e ingles estén también en alemán. Me parece muy bien: que se vea quien pone la pasta. Lo mismo pasa con las excavaciones pagadas por los franceses en Gerasa. Una diferencia con la anterior es que aquí se utilizó mucho el basalto. Así tienen un precioso teatro romano construido con ese material. También lo utilizaron en el “decumanus maximus”, la calle que unía esta ciudad con Pella y Abila, otras ciudades de la Decapolis.
Para mi los mas interesante ha sido un santuario octogonal del que queda el perímetro y unas columnas. Viéndolo me preguntaba que le llevaría al arquitecto a utilizar esa forma porque rectangular lo hace cualquiera, pero mira que debe ser difícil hacerlo octogonal  y que todo cuadre. A lo mejor era un arquitecto estrella como los que hay ahora que sus obras -y si son públicas mejor- cuestan 100 veces mas de lo que deberían.  Claro que eso es lo que se llama “tirar con pólvora del rey”.
En este lugar en total no estaríamos más de 30 personas si coincidía algún grupo pero generalmente no éramos más de media docena. Y eso en el centro central que si ibas andando un rato por el “decumanus” (ni idea de como se dice en castellano)  estabas totalmente solo. La guía dice que los palestinos vienen aquí para ver su tierra pues en los días claros se ve el lago Tiberiades y los altos del Golan. Desde luego tiene unas vistas preciosas.
Vimos bastantes excavaciones que se habían dejado sin terminar aunque sí estaban trabajando en la reconstrucción de unas casas otomanas y de algo que podría ser después un restaurante de lujo o un centro de interpretación.
Acabamos la visita tomando un te en un restaurante que hay en la zona otomana con unas vistas impresionantes sobre todo el contorno. Restaurante de los de tipo “con encanto” que quiere decir que está puesto con coquetería, que sólo hay extranjeros y que te clavan. Volvemos con un autobusillo a Irbid. Allí nos damos una vuelta por la parte central de la ciudad, la que esta alrededor del ayuntamiento.
Nada que ver con la zona universitaria. Cena, internet y a dormir.
En el hotel hemos tenido la sorpresa de que la habitación es doble que la de ayer, que ya era grande.  Tiene 12 metros de largo por 4 de ancho, más un enorme cuarto de baño. Quizás nos tendríamos que quedar a vivir aqui: el hotel es muy bueno, nos encantas los restaurantes, internet es barato y la temperatura a mitad de febrero primaveral. O por lo menos quedarnos hasta junio.
Sobre la costumbre de besar los pies de Cristo. Imagino que de aquí viene la frase de “más duro que los pies de Cristo”, pues a base de muchos años de besos y besuqueos la madera de esa parte acababa por desgastarse y tenia que ser de un material duro. Lo que no se si el resto lo hacían también de la misma madera o era de chopo.

Nota del editor: Decumano era el nombre de las calles de orientación Este-Oeste en las ciudades romanas coloniales o legionarias. Cardo (parece ser que de ahí cardinal) el de las calles de orientación  Norte-Sur. Las dos más importantes eran las “máximus” en cuyo cruce se construía el Foro. En el Foro se concentran la Curia (gobierno municipal) la Basílica (tribunal de justicia) y los templos.

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Una respuesta to “12. Irbid. Umm Qais.”

  1. Carmen Says:

    Ángel, me pregunto si has leído la Biblia y además tienes memoria de elefante.

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