El actual Jerash jordano fue en la antigüedad, cuando la famosa Decápolis, conocida como Gerasa, y como nosotros seguimos utilizando los nombres latinos la llamaremos así, Gerasa. En algún sitio dicen que es la segunda atracción turística de Jordania después de Petra. Y como no, estando donde estamos, ésta es una tierra bíblica. Es curioso porque un folleto del turismo jordano la llama la tierra de los “gergesenos”. Mira que lo hacen difícil. Mi Nuevo Testamento lo hacía más fácil: de Gerasa, gerasenos. Y todos, o casi todos, conocéis esta tierra por esa frase que ha hecho historia:
– Jesús le preguntó: ¿Cuál es tu nombre?
-Y el respondió: legión; porque eran muchos los demonios entrados en él.
Pues eso ocurrió en Gerasa.
Y era tan importante cuando los romanos que tenía unos 20 mil habitantes. O sea como Zaragoza. También cuando los romanos. Y esta ciudad tenía de todo: arcos triunfales, templos, anfiteatros, calles porticadas fuentes, casas de baños y un hipódromo. Lo importante de esta ciudad es que quedan muchas cosas y en muy buen estado. Y nada menos que el emperador Adriano la visitó en el año 129. Luego llegaron los bizantinos, que seguían siendo romanos, pero ahora cristianos, empezaron a construir iglesias y como todas las civilizaciones en muchos casos reutilizaron los monumentos anteriores como canteras. Lo cual puede ser bueno o malo según sean los arquitectos y la percepción artística que los juzga ahora. Pero luego llegaron los sasánidas de Persia durante el reinado de Cosroes II (que todavía no eran musulmanes) y después las invasiones musulmanas y se acabó la fiesta. Y por si fuera poco hubo un terrible terremoto en el año 747. Fatal.
La ciudad quedó casi desierta hasta que llegaron rusos circasianos a mitad del siglo XIX. Y así me entero de lo que yo creía que era como una broma cuando leí que en el congreso se reservaban tres plazas a los jordanos descendientes de los circasianos. Pues es verdad: los circasianos llegaron huyendo de la entrega de su territorio por los otomanos a los rusos. Medio millón de ellos emigraron a territorio otomano y una parte los colocaron en Bulgaria, entonces bajo su dominio. Pero hubo una guerra con los rusos y Bulgaria cayó bajo su influencia así que los pobres circasianos tuvieron que largarse de nuevo. Fueron distribuidos de nuevo y a una parte los enviaron a Ammán y a otra a Jerash. O sea doble emigración. ¡Pobre gente! Pero en ambas ciudades contribuyeron a su desarrollo.
Y así tenemos una ciudad antigua con un pasado de gran esplendor y la nueva y boyante Gerasa moderna.
Comenzamos el día con un desayuno estupendo y servido como en un hotel de categoría. Aparecen también dos parejas de europeos mayores y creo que allí estamos todos los clientes del hotel. Luego nos enfrentamos a la visita turística. Abren el sitio a las 8 de la mañana y nosotros llegamos a las 8 y pico y ya hay un par de grandes autobuses en el aparcamiento. Como el personal viene de Amman quiere decir que se han pegado un buen madrugón. Pero a pesar de todo el sitio esta como desierto. Luego a lo largo de la mañana se va llenando, sobre todo a partir de las 10 y luego también por la tarde; hay momentos en que hay bastante gente. Y eso que estamos en temporada baja. Marisa me dice que vista la cantidad de visitantes que hay miedo le da pensar en lo que será Petra. Pero Gerasa esta muy cerca de Amman, por donde todos llegamos, y es la segunda atracción turística de Jordania.
La temperatura va subiendo pero es muy agradable durante todo el día, entre 18 y 22 grados. Pensamos que nos fuimos de Madrid con un frío que pelaba. también que esto en julio y agosto debe ser horrible para visitarlo.
La entrada del recinto no puede ser más impresionante: la espectacular puerta de Adriano que tenemos enfrente del hotel. La guía dice que cuando la construyeron era el doble que en la actualidad. Cuesta trabajo imaginársela así. Ahora tiene una estructura enorme que cubre una parte importante y que impide las fotografías. Pero es lo que hay. Lo malo no es que se levanten esas formaciones para limpiar o restaurar los monumentos, es que luego las dejan muchas veces durante años. Y esa me parece la situación en este caso. Luego pasamos por el hipódromo donde venden entradas para unas sesiones de carreras de cuadrigas y de luchas de gladiadores. La guía dice que los actores son realmente soldados de las fuerzas especiales jordana. Más tarde nos cruzamos con dos legionarios romanos. Imagino que vestidos de soldados actuales tendrán un aire mas marcial porque así como van hoy si los ven los seguidores de «Espartaco» (ver peli de Kubrick) se mueren de risa.
El recorrido estándar es seguir el «cardo maximum», algo así como la Avenida del Generalísimo, perdón del Rey Juan Carlos, que va de la puerta sur, por donde hemos entrado hasta la puerta norte. No sé porqué a poco más de la mitad de esa avenida el personal se desvía por un camino a la izquierda y se pierde la puerta norte, las termas y algunos hasta el «tetrapylon». Y es que hemos llegado hasta la dicha puerta norte solos. Tan solos que el jefe de las obras que están haciendo allí -quizás era el director del sitio arqueológico- nos ha invitado a subir a la terraza superior de la puerta para echar un vistazo a todo el conjunto. Ha llamado a un empleado para que nos acompañara dado que no es de acceso libre. Creo que ha hecho todo eso porque se ha quedado extrañado de que hubiésemos llegado hasta allí. Le he preguntado porque los turistas no seguían el cardo máximo como hubiese sido lo normal: «es que los guías quieren darles una visita rápida». Y es que la mayoría de los visitantes van en grupos grandes de 20 a 40 personas, y con guía. Y el resto aunque suelen ser grupos familiares también van con guía. El empleado que nos ha acompañado nos ha preguntado donde vivíamos y ha resultado ser seguidor del Real Madrid. Ha insistido en saber si nosotros éramos de ese equipo o del Barcelona. Y yo no quería desilusionarle y decirle que a mi el deporte profesional me produce tanta pasión que es como si me preguntasen si soy seguidor de los mecánicos ajustadores de La Maquinista Terrestre y Marítima -ya se que ha desaparecido pero que nombre tan bonito tenía- o de los de talleres Escoriaza. Al final he salido como he podido.
En nuestros paseos por las ruinas hemos tenido un encuentro inesperado: una preciosa tortuga en medio del decumanus norte. Tenía una profunda marca en el centro del caparazón. Seguramente un mal encuentro con algún cabrón que le sacudió una pedrada para demostrar a otros como él que el caparazón aguantaba. La he visto tan desamparada en esas losas que la he metido en medio de un campo verde donde se pudiese ocultar. Espero que no le haya estropeado ninguna cita galante. Es que les tengo simpatías a las tortugas, ya ves. Más que a los futbolistas profesionales.
La principal excentricidad de las ruinas es un grupo de tres jordanos ataviados como si fuesen los camelleros beduínos del ejército que salen en la pelis. Uno de ellos tocaba un bombo, el otro un tambor y el tercero una gaita no sé si escocesa o gallega. Estaban en el teatro romano y cuando entraba un grupo interpretaban malamente la misma melodía. Pienso que esta bien que cobren la entrada y que vigilen el sitio y que lo restauren pero esos tres en plan de charlotada turística daba pena. Claro que a la mayoría de turistas les parecían maravillosos e imagino que los sitios de internet estarán llenos de sus fotografías. Seguro que ganan más que los controladores aéreos jordanos (aunque menos que los españoles) y que el primer violín de la sinfónica de Amman.
Sí me ha parecido ingenioso un guía que para su grupo ha cantado como Sinatra para demostrarles la sonoridad del teatro.
Aunque había gente de todas partes incluidos algunos saudíes con sus mujeres cubiertas de negro de arriba abajo (ellos por supuesto como occidentales modernos) hoy la mayoría éramos hispanoparlantes. Claro que como en otras situaciones semejantes había folletos en inglés y francés pero no en castellano.
Desgraciadamente el color del cielo no ha acompañado para las fotos: tirando a gris.
Así hemos acabado la visita cuando decían que cerraban el recinto. Tras un breve descanso en el hotel nos vamos a internet. Ni una sola chica: ¿habrá algún sitio especial para ellas?
Vuelta al hotel y fin de Gerasa.![]()
PD
Una de las iglesias que había en las ruinas estaba dedicada a San Cosme y San Damián. Me ha hecho gracia porque esta pareja de santos forman parte de mi acervo hagiográfico infantil. Nos enseñaban el siguiente trovo: «San Cosme y San Damián debajo de una cueva están, el uno bebe vino y el otro come pan». Luego al comentarle a mi amigo Juanjosé que estaba en Gerasa me dice que él también ha estado, especialmente viendo esa iglesia: resulta que esos santos son los patrones de Belmonte de Mezquin y claro mi amigo estuvo dispuesto a llegar hasta aquí solo por sus santos. Lo que tiene el fervor religioso local.
27/02/2010 a las 14:44
Mis felicitaciones al editor por incluir un mapa de la zona., sería muy de agradecer que siguiera la tónica en las sucesivas ediciones.