8. Consejos.

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Defensa contra el acoso. Clases en Egipto.Buscando información en la red sobre un hotel me encuentro con unos consejos de una chica que ha viajado sola por la zona y que está dirigido a quienes viajan como ella. Comienza diciendo que “muchos, la mayoría de hombres” que se encontró fueron unos caballeros y que la ayudaron sinceramente y sin buscar dinero a cambio, pero… explica situaciones y da consejos al respecto porque “muchos” no quiere decir “todos”.
La primera cosa es que es un lugar seguro pero… si eres joven seguramente no estarás libre al 100% de algún tipo de acoso. Este podrá ser algo tan ligero como que te toquen innecesariamente. O que te manoseen (acabo de aprender el verbo ahora: “grope”, que el ínclito “word” se empeña en escribir “gripe”), se declaren perdidamente enamorados  de ti, hasta que te propongan casarse contigo y los más jetas entrar en tu habitación del hotel.
La chica decía que en su país una simple sonrisa no indicaba dar la luz verde a alguien para entrar en su habitación.  Pues parece que aquí sí.
Antes de explicar una de las situaciones que vivió dice que “no te vayas a creer que todos los jovencitos son inocentes”. Hace años vi a una pareja de adolescentes de unos 12 ó 13 años en una calle de Estambul como seguían a una maciza eslava para tocarle el culo. Yo estaba horrorizado porque dado el porte de aquella dama hubiese matado a uno de aquellos enclenques niños de media hostia, pero es que su acompañante los hubiese podido liquidar a los dos con solo mirarlos. Al final uno consiguió su objetivo y se volvió hacia el otro con una gran sonrisa. La eslava ni se enteró.
Pues aquí parece que tampoco te debes fiar. La historia: conoce a un jovencito que le dice que tiene 17 años, ella calcula que 14, y que se le ofrece a hacerle de guía. Cuando están sentados viendo un monumento él le dice que se ha enamorado de ella y que quiere darle un beso. Encima para hacerse más el ingenuo le dice que va a ser su primer beso. Imagino que aunque sepas algo de árabe no sabes lo suficiente para decirle que “lo que te voy a ti a dar es una patada en los cojones”. Además la chica de la historia debe ser anglosajona y por tanto más moderada en sus apreciaciones. (A mí no me hacen esos ofrecimientos, pero en algún caso sí digo lo de la patada, así en castellano, y parece que lo entienden en varios idiomas). Pues el jovencito no se desanima por la negativa e insiste e insiste. Al final le dice que en lugar del beso que si puede tocarle las tetas. (Y así acabo de aprender también la palabra “boobs”).  Para acabar: en un momento de descuido él intenta tocarla y ella le  sacude un guantazo. Luego previene de los amores repentinos que les atacan a los chóferes, guías, empleados de hotel…y dice muy graciosa que tengas cuidado con tu dinero y que “cuanto más tengas, más guapa eres y más enamorados estarán de ti”.
Pero no todo es como una broma. Explica una situación donde dice que pasó tanto miedo que jamás volvió aceptar una invitación para un té y que era su primera experiencia en el Oriente Próximo. Pero que ahora si le volviese a pasar está segura que “le daría tal patada en los cojones que los echaría por la boca”, en traducción mía libre, pero creo que bastante aproximada. (I’m sure I’ll kick his balls till he vomits both out of his throat…).  O sea que al final ha vuelto a lo que yo recomendaba al primer intento.

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