37. Final, primera parte.

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Un sij frente al Harmandir_Sahib, el templo dorado.El trípode.
Visto el odio profesado por el Sr. Jefe del Servicio Arqueológico de la India se me ha ocurrido que quizás sea a lo mejor algo de tipo freudiano. No, no pienses en nada de tipo sexual, aunque creo que al actor Víctor Mature le llamaban “el trípode” y a pesar de ser un actor no muy bueno tenía un éxito terrible con sus compañeras de reparto. Volviendo a Freud, quizás es que cuando era pequeñito quería que los Reyes Magos le trajeran un trípode y a pesar de lo mucho que insistía nunca se lo trajeron. (Ahora hablo del arqueólogo jefe, no del Mature, ni de Freud).
Yo entiendo que si molestas en la contemplación de la obra a otros visitantes o impides la circulación o…pues puede haber muchos motivos pero en los lugares que nos lo prohibieron no había ninguno de estos. Quizás hace años el artilugio implicaba profesionalidad y no querían que alguno se ganase la vida o les quitase el negocio de la venta de las reproducciones pero ahora con la fotografía digital no tiene ningún sentido porque en esos lugares sí nos dejaban hacer fotografías sin él. Solo se me ocurre que sea como en el ejército español que se dictaba una norma y se seguía cumpliendo aunque pasado el tiempo ya no tuviese ningún sentido pero nadie se encargaba de derogar la norma. O que el protocolo lo haya escrito el mismo que ha hecho las de seguridad de la sala de exposiciones de Caja Madrid, aunque tratándose del   Archaeological Survey of India cualquier cosa es posible.

El mundo y los sijes.
Al viajar por algunas partes de Asia, fuera de la India, te encuentras sijes. Quizás no sean muy numerosos pero los varones se hacen notar bastante por sus turbantes y sus barbas. Así nos encontramos una familia sij en el norte de Birmania, en Myitkyna, en nuestro primer viaje a ese país y este año otra familia sij en Kalaw, los dueños del hotel donde estuvimos.
Y cuando los veo tan lejos de su Punjab original siempre me pregunto cómo se podrán desenvolver en esas sociedades pero más todavía en USA o en Europa. Porque al fin y al cabo en Birmania no se preocupan mucho de que la gente cumpla según que normas, pero en “nuestro” mundo, ¿cómo solucionar el problemas de los casos de las motos? ¿Y si van al cine? Porque además de que suelen ser altos y fuertes si te toca en la butaca de delante uno con un turbante enorme ¿qué haces?
¿Y en el cole? ¿Por qué los centroamericanos no pueden ponerse una gorra de béisbol en clase y un sij sí puede llevar ese miniturbante que suelen llevar los jóvenes o un moñito los niños?
Cuando estuve en el templo dorado de Amritsar descubrí un técnico de sonido con un “dispositivo especial” en los auriculares para que le llegasen de oreja a oreja a pesar de su turbante y me percaté de que esa gente tienen realmente un problema en la vida actual. Y no te digo nada de los que se empeñan de llevar encima la navaja reglamentaria.

El final del cinema.
Los profetas que auguran desde hace años, vaya, desde que apareció la tele, que el cine se ha acabado tendrían que ir a Bhopal un domingo por la tarde. En concreto a la sala de cine que hay en Hamidia Road.
El edificio tiene en su parte delantera una explanada con una tapia coronada por una verja. En total unos 2 metros y pico de alto.
Antes de abrir la taquilla la tapia está llena de jóvenes varones. Pero muchos, muchos. Ni una chica.  Y cuando abren, o mejor tiran al suelo la que sería la cancela de la tapia, todos saltan por encima de la verja y corren hacia el cine. Cientos de ellos.
Me recordó a lo que sale en la tele del Rocío pero aquí debe ser todos los domingos.
Algo increíble.

English forever.
Vi un vídeo de un periódico digital indio donde con una flecha mostraban a un individuo y escribían encima “molester”. No lo dudé ni un instante: “que molesta” o como en los comics americanos de Marvel de los 50: “un molestoso”.
Pero me parecía demasiado fácil y    antes de utilizarlo en la India cuando alguien se pone pesado (“you are a molester!”) tuve la precaución de buscarlo en el diccionario. Menos mal.
Molester:  someone who subjects others to unwanted or improper sexual activities.
O sea un “persona que comete abusos sexuales”. Y no es cuestión de    decirle “maníaco sexual” a alguien que intenta vender algo que no quieres aunque sea muy pesado.
Y no te digo nada si empleas esa palabra para un niño “molestoso”: “you are a child molester”. Que es la forma inglesa de decir “pederasta”.
En resumen, que hay que tener cuidado con lo que dices.

Mi India.
Enric González decía en un artículo en el que un directivo de prensa se quejaba de que un periodista no había sido subjetivo al dar una información que “el informador debe ser veraz” porque solo con su presencia y el hacer de intermediario ya hace que la información que proporciona sea subjetiva.
Eso mismo intento hacer yo con lo que digo sobre la India. Intento decir la verdad pero siempre será “mi verdad”. Y si vas tú a lo mejor no te parece aquella ciudad tan caótica, ni aquel jardín tan bonito, ni aquella puesta de sol tan maravillosa.
Mañana la segunda parte de la crónica Final. La última: de verdad

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