36. Consejos y prácticas sobre el tren en la India y una historieta final, segunda parte.

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Interior de un departamento 1AC en un tren Rajdhani Delhi.
En esta ciudad hay tres estaciones importantes de ferrocarril: New Delhi, que es la más recomendable para los turistas por su cercanía al centro y por el número de trenes, Old Delhi y Nizamuddin que es la menos recomendable por su lejanía. Muchos de los trenes que van a New Delhi pasan también por Nizamuddin. Finalmente hay una cuarta estación, Sarai Rohilla, pero no he estado nunca allí.

Clases de asientos.
No creo que haya otro país con tantos tipos diferentes.
1 A (primera clase con aire acondicionado, AC), 2 A (segunda clase con AC), 3 A (tercera clase con AC), EC (sillón “ejecutivo”), CC (sillón), FC (primera clase), SL (litera), 2 S (segunda clase con asientos reservados) y II (segunda clase sin asientos reservados). Si en la lista de los vagones de un tren ves que hay vagón “P”, es el coche restaurante.
Hay trenes que solo llevan vagones de una o dos clases, generalmente 3 A y II; otros llevan hasta cinco clases.
Si quieres hacer fotos desde la ventanilla debes coger alguna de las clases “inferiores” pues en las otras el tinte –y lo demás- del cristal no te lo permite.

Descuentos.
En la India puedes tener descuentos en el precio del billete, sobre todo si eres indio.
Hay una lista de 47 motivos para ello que van desde “viudas de los mártires de la operación Vijay en Kargil en 1998 (os recuerdo que Kargil es la ciudad más fea que he visto en este país) hasta pacientes de talasemia. Pero como extranjeros el único que nos afecta es el de ser “Senior Citizen”, mayores de 60 años. Lo curioso es que el descuento es del 30% para los varones y el 50 para las señoras. Para tener el descuento debes marcarlo en la opción correspondiente del formulario de petición del billete y en muchos casos enseñar el pasaporte para demostrar la edad, sobre todo si no lo pareces.
Una ventaja adicional de ser mayor: en algunas estaciones hay ventanillas especiales para los “senior citizens” y si no las hay preguntas en información y te indican a cual puedes ir colándote a todos. Pero legal.
El porcentaje de descuento se aplica al precio base del billete, quedando por tanto excluidos los extras.

T.T.
A los revisores en la India se les conoce como “tití”. Creo que son las iniciales de “Train Ticket Collector” pero solo dicen eso, “tití”. Así que ya sabes. “Where is the “tití”?”

Comida.
En los trenes indios es imposible pasar hambre.
Hay tres tipos de trenes: los que como los Rajdhani y Shatabdi  tienen la comida incluida en el precio el billete, los que no la tienen pero sí disponen de servicio de comidas y los que no tienen ese servicio.
La comida de los primeros está fijada en las normas que están publicadas en el libro de los horarios. Hay dos tipos según las clases: para 1AC y EC y para 2AC, 3AC y CC. Es ligeramente mejor para las primeras, especialmente en cuanto a la calidad del servicio. La comida de los segundos, los que no tienen la comida incluida en el precio el billete, también está fijada y publicada y con precios fijos. En ambos casos se especifica no solo el tipo de producto sino también el  peso de cada uno. Así por ejemplo te dicen que es una tortilla de dos huevos de 90 gramos o que la bolsa de té será de 2 gramos.
Y finalmente está el tercer tipo de trenes, los que no disponen de servicio de comidas, en los que tienes dos posibilidades: en las estaciones en que paran lo suficiente bajas a comprar comida pues en todas hay múltiples puestos en los que la están haciendo continuamente (nada de bocadillos) o bien comprarla a los vendedores que pasan con frecuencia con comida caliente, muchas veces también recién hecha. En este caso es mejor que en tu departamento algún indio amable te aconseje pues muchas veces no sabes qué te están ofreciendo excepto en el caso del arroz y de las tortillas, ni sobre el precio si es el correcto. De cualquier manera es muy barato.

Waiting list. O lista de espera.
A veces cuando preguntas si hay billetes para un tren te dicen que solo hay en lista de espera, “WL”. ¿Qué supone eso? Pues que lo pagas como si fuese bueno y te lo dan pero dice que estás en el número tal de la lista de espera y por supuesto sin número de asiento.  Muchas veces el mismo taquillero si es amable te dice si es posible o casi seguro que tengas billete o bien que es mejor que busques otra alternativa.
Como mi experiencia con esta situación es pequeña no sé si lo que me pasó a mí es general en todas las estaciones pero en mi caso fue bastante complicado aunque afortunadamente el que me lo vendió hablaba un inglés claro y me explicó todos los pasos a seguir.
Saqué el billete con varios días de antelación y mi número de WL era bajo, así que bastante posible que se transformase en billete definitivo.
El mismo día en que salía mi tren al final de la tarde debía ir a partir de las 10 de la mañana a la estación al despacho del “Station Manager”.  Yo entendí que debía hacerlo a partir de las 10 pero realmente era a las 10. Como estaba cerrado pregunté en información y tuve suerte porque había una empleada amable  que me dijo que no era en el “Station Manager” sino en el “Station Master” (o al revés). Pues tampoco estaba abierta, pero había un par de viajeros esperando que me comunicaron que efectivamente era allí y que el “Master” o el “Manager” iba a llegar. En la puerta de su despacho había un buzón donde de vez en cuando llegaba alguno que yo creía ferroviario y metía un papel. Claro, el parte de trabajo o peticiones de empleados. O sugerencias. Error.
Al final llega el jefe. Un secretario coge el buzón, lo abre y deja su contenido encima de la mesa del gran hombre. Son peticiones de los que están en la lista de espera para que su billete WL se transforme en billete definitivo. Resulta que esas peticiones se deben echar antes de las 10:15. ¿Y nosotros? Pues debes llenar un formulario –solo en hindi- donde pides lo mismo. Y además debes entregar una copia de tu pasaporte. Esto no sé si por ser “Senior Citizen” o por extranjero. Obviamente si no tienes la fotocopia ya no te da tiempo de ir a hacerte una.
Pues tuvimos suerte, me ayudaron a escribir los datos en las casillas y teníamos una copia de un pasaporte. El jefe nos dijo algo así como “se hará lo que se pueda”.
¿Ya está todo? Pues no. Una hora antes de la salida del tren debes ir a la oficina de venta anticipada de billetes para ver si se ha hecho el milagro y se ha transformando el billete WL en billete con número de asiento. Como te lo apuntan a boli sobre tu billete lo mejor es ir al despacho del “Station TT manager” –el jefe de los revisores- para que te confirmen lo anterior.
¿Fácil no?
Pues si al final tienes billete todos los nervios y vicisitudes pasadas te parecen una tontería pero no quiero ni pensar en qué te pasa si ya de noche te dicen que “nasty de plasty”.

Lo que no conté.
Esta es una historieta que Marisa conocerá por este blog. Ocurrió en el tren de Amritsar a Bhopal y no la conté durante el viaje para evitar temores innecesarios.
Cuando el tren estaba parado en una estación me acerco a un extremo del vagón donde hay una escotilla que va a dar a un cubo donde se tiran los desechos.  Yo voy a echar un par de vasos del té y una botella de plástico de agua. Al meterlos parece que rebotan, como si fuesen de goma. De repente salta una rata de unos 15 ó 20 centímetros sin cola. Quiero decir que llevaba cola pero que esa medida era solo del cuerpo. Sale fuera del cubo desapareciendo entre un montón de bultos que había por allí. Fue algo muy gracioso.
Al volver al departamento, con la sonrisa en los labios, la primera intención fue decirle a   Marisa: “¿sabes que acabo de ver?”  Pero eso iba en contra de mis principios de no añadir preocupaciones sin motivo. Porque esa noche íbamos a dormir en la litera inferior y podría haber pensado que a la rata se le podía ocurrir subírsele por encima. Además estaba en la zona donde está el lavabo y no es cuestión de pensar que al entrar encuentre al maldito roedor.
O peor todavía, que se nos meta en las mochilas que están en el suelo debajo de los asientos buscando nuestro maravilloso turrón de Alicante.
Volví durante el viaje a echar más cosas en aquella escotilla y volví a ver al bicho. Al primero o a su hermano, que se parecían mucho.
Así que se quedó en un pequeño secreto. Aunque imagino que Marisa pensaría que porqué no le dejé ni una vez que fuese a echar nada a la basura y le recomendé mucho que fuera al lavabo que estaba en la otra punta del vagón y que no tenía cubo de desperdicios.

Consejos finales.
No subas a un tren en marcha y menos si no sabes a donde va. Si ves a un roedor mírale directamente a los ojos para que sepa que allí el que manda eres tú. Ni se te ocurra ir a buscar al “tití”. Que quedarás como una nenaza.
Ojo con lo que aceptas en el tren de tus compañeros de departamento: he leído que ofrecían comida con somníferos para despojarte de tus pertenencias. “Belongings” en inglés.
Y sobre todo búscate una buena compañía. Yo he tenido mucha suerte.

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