27. De Dwarka a Ahmedabad.

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Efigies de Krishna y su esposa Rukmini.Como hasta las 9 de la noche no sale el autobús y tenemos toda la tarde libre hemos decidido apuntarnos  a una excursión turística india. Esto es algo que antes hacíamos muchas veces  con la oficina local de turismo y que intentamos hacer en Ujjain sin éxito. Tienen la ventaja de que vas a sitios que por la distancia o por la falta de información no irías y la desventaja de que a algunos de esos lugares se va porque es muy sagrado pero que a los ojos de un occidental no tienen ningún interés. O, al revés, sitios que a ti te encantan y te quedarías allí un buen rato pero como ellos van a lo que van, o sea a salvar su alma, llegan, rezan y rápidamente a otra cosa; que hay mucho que expiar y la eternidad te espera. Y finalmente otra ventaja adicional: vives un rato un ambiente genuinamente indio. Así el tour que hemos cogido lo vamos a compartir con otros 50 indios.
El viaje comienza con una jaculatoria, que imagino dirigida a Krishna, gritada por el que va a hacer de guía. Dice algo así como “¡Ave María Purísima!” Y los otros 50 gritan enfervorizados: “¡Sin pecado concebida!”.
La primera parada es el santuario de Nageshwar, que quizás tenga un origen antiguo, pero lo que ahora se ve es una construcción actual. Tiene en lo alto una bandera como la del templo de Dwarkanath pero aquí la estructura superior es como un balconcillo y parece más seguro que el de esta mañana. ¿Tendrán menos fe en Krishna? Pero realmente el lugar no merece la pena el viaje. Luego nos vamos hasta un río que también parece que tiene que ver con Krishna. Es un lugar también sin ningún interés para nosotros pero que sí debe serlo para los otros 50 porque el guía le ha dedicado casi 15 minutos de explicación. De allí nos vamos a Okha, la ciudad grande de la zona y que tiene un puerto importante. De aquí es de donde dijeron que partieron los terroristas del atentado de Bombay. En el puerto cogemos un ferry que nos lleva a la isla de Bet. Y lo mismo que al coger el autobús se reza una jaculatoria al coger el barco. Como hemos coincidido con los pasajeros de otros autobuses empiezo a controlar la gente con la que vamos pues tenemos que volver al barco a una hora determinada.
La isla de Bet parece ser un lugar  de peregrinación por la cantidad de gente que vamos allí. Tiene que ver con la vida de Krishna y también porque aquí Visnú liquidó a un demonio. En el trasbordador un letrero dice que la capacidad máxima es de 85 pasajeros aunque vamos más del doble. Algunos pasajeros tiran cocos al mar, como una ofrenda.  ¿Realmente creen que así agradan a algún dios o aplacan a otro? ¿O que quizás aumentan su gracia santificante o su equivalente en el mundo hindú?  Es curioso, muy curioso, el mundo de las creencias.
Unos niños venden esas cosas blancas, “prasad”,  que se ofrecen en los templos y que parecen como confites o palomitas –quizás lo sean-, y los pasajeros que las compran las van echando durante el viaje a las gaviotas que nos acompañan. Imagino que tiene un significado religioso como los que alimentaban a las vacas o al elefante en el exterior del templo de Ujjain.
En la isla visitamos un templo, o mejor un conjunto de ellos en lo que parece ser la casa donde vivió  Krishna. Es un palacio muy interesante, lástima que no nos hayan dejado entrar con cámara fotográfica. Aquí llegan al cacheo personal. Se toman muy en serio lo de la seguridad. Pero no nos miran el interior de la mochila. O sea que no puedo llevar escondido en mi cuerpo un machete con el que acuchillar a media docena de peregrinos pero puedo llevar doce kilos de explosivos para volar todo aquello.  Nunca dejan de sorprenderme las medidas de seguridad, y no me refiero a las de los indios en concreto sino a todos los que diseñan   las normas de acceso. Los tengo por los profesionales (?)  más inconsistentes del mundo. ¿Os he contado la vez que no me dejaron entrar con una mochila en ARCO? Medía unos 25 centímetros de alto por 15 de ancho. Vaya, una mariconada. Pero no por esa característica sino por el hecho de ser mochila. En la misma feria había señoras con bolsos de  80 x 40. Pues el mismo responsable de seguridad de ARCO o alguien de su misma escuela dictó las normas aquí, en la isla de Bet.
Y de nuevo nos volvemos a encontrar un cortejo pero del que no logro saber si es de boda o de otra celebración. Pero una juerga. Algunos peregrinos son tan vagos que cogen un carricoche tirado por un par de empujadores. No sé como se llaman en el mundo del transporte a aquellas personas que empujan o tiran de una plataforma con cuatro ruedas, como las de los vendedores ambulantes. Así van del puerto al templo y vuelven; a pesar de lo agradable que es pasear por aquellas calles.
Cuando llegamos al muelle hay un montón  de peregrinos para coger los barcos de vuelta. Nosotros “fichamos” a algunos que iban en nuestro autobús y cogemos el mismo barco. Nuestro temor es coger un trasbordador que nos lleve a otro sitio y lleguemos tarde a Dwarka para coger el autobús.
De Okha nos llevan al templo de Rukmini, un lugar muy interesante al que llegamos ya totalmente de noche. Es un templo pequeño, con aspecto de ser bastante antiguo. Delante de él hay una explanada y allí sentados-arrodillados hay unos 60 santones todos callados. Entonces alguno de los fieles se dirige a uno que está sentado delante de todos ellos, se descalza -¡qué manía con los jodidos zapatos!-   y le da pasta. Entonces los 60 se ponen a rezar como locos. Y en cuanto se acaba el rezo se vuelven a quedar en estado letárgico.
Llegamos a Dwarka, cenamos y a esperar un ratito el autobús. Este es de los de literas con una fila doble de asientos que se inclinan mucho y son bastante cómodos para los estándares indios. Quizás sea más confortable viajar en  litera pero nos ha dado miedo y más después del accidente que  tuve yo el año pasado en un autobús así volviendo de Pachmarhi.  A mi derecha tengo a Marisa y a mi izquierda después del pasillo una litera de una plaza. (Las literas “familiares” están encima de nuestros asientos). Las literas superiores tienen unos vidrios correderos para cerrarse  pero las inferiores solo una cortina y el ocupante de la que tengo yo enfrente ronca como un demonio. Veo un bulto que marca la cortina y que dada la posición de donde vienen los ronquidos imagino que es la parte inferior de una pierna. Le doy un
pequeño toque. Ni caso. Otro un poco más fuerte. Ni se entera y sigue roncando. Así que le sacudo una buena patada. Una señora da un grito como llamando a su marido. Resulta que en la litera de uno iban dos y se habían colocado pies con cabeza: le había dado los toques y sobre todo  la patada a la sufrida compañera del roncador. Y peor todavía, le he pegado en el hombro o en el brazo. En la cabeza no, que la habría dejado atontada. Por lo menos el grito de su mujer le ha hecho parar un poquito. Pero poco. Y aunque la “nocturnidad” me ha salvado de mi “alevosía” no lo he vuelto a repetir. Por si las flais.
En una parada de una ciudad suben unos 20 niños acompañados de sus papás. Están todos excitadísimos  porque deben ir a alguna excursión de un par de días, por lo exiguo del equipaje.  Aunque son las 2 ó las 3 de la madrugada el nerviosismo de los niños me despeja totalmente. No logro entender como van a colocar a todo aquel personal pues el autobús va casi lleno.  Los papás, menos uno, se bajan y los niños entran como sardinas en un par de literas familiares.
Cuando compré el billete como el de la agencia apenas hablaba inglés intervino un viajero para ayudarme. Le pregunté si paraba bastantes veces en su recorrido pues íbamos a estar casi 12 horas y de noche. No sé lo que le dijo pero según el viajero ayudador paraba mucho y además lo hacía en “buenos hoteles”. El concepto de “hotel” es diferente al nuestro pues además de llamarse así a los hoteles se les llama también a algunos restaurantes. El concepto de  “bueno” sí es totalmente diferente al nuestro. ¿Qué entendería aquel hombre por “buenos hoteles”?  Quizás le dijo “dile que para en buenos hoteles pero de verdad lo hace en los peores tugurios de la carretera”. Y sobre las siete de la mañana llegamos a Ahmedabad.
Pregunta política.
Viendo como los peregrinos-turistas alimentaban a las gaviotas en el viaje a la isla de Bet me preguntaba por qué el PP habrá elegido a esa ave como símbolo. Para mí son como las palomas pero en acuático. Además se alimentan de todo los que les echan y son oportunistas. Incluso en algún reportaje de La 2 las he visto zamparse a bebés focas. (Quizás eran pingüinos pequeñitos). Y encima luchan unas contra otras como locas por la presa (la comida que les echan). ¿Será por eso la elección?
Cuestión gramatical.
Estaba buscando una palabra para definir la falta de sentido común en las directrices de las normas de seguridad. La palabra que he escrito “inconsistente” no me gusta y busco en un diccionario de sinónimos. Según él uno de éstos es “agradable” y otro “mórbido”.  El mejor “mucilaginoso”. Así que decido dejarlo. Aunque sigue sin gustarme.

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