10. De Bhopal a Indore.

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Moti Masjid, la mezquita de perla, construída  por la Begum Sikander.Después de tomar el “complimentary breakfast” como queremos volver a la zona de las mezquitas les pregunto en recepción qué minibús debemos tomar. Un señor mayor y con aspecto de ser el dueño me dice que ni se nos ocurra coger ese medio de transporte porque hoy es la fiesta musulmana del “id” y que habrá grandes muchedumbres y calles cortadas a la circulación, y que además muchos conductores de minibús son musulmanes y hoy hacen fiesta. Calcula que tardaríamos una hora. Total que cojamos un autorickshaw. Menos mal que no le hacemos caso.
Salimos del hotel y aquello parece otra ciudad. Apenas hay circulación, casi todo esta cerrado aunque es sábado y no muy temprano y poca gente por la calle. El minibús tarda 10 minutos en llegar al Taj-ul-Masjid. Y encima pagamos lo que vale, o sea la mitad que ayer. Y pensando en lo que me ha dicho el señor del hotel creo que las pobres cabras que vimos ayer atadas con una cuerda iban camino del sacrificio ritual.
Hoy la luz de la mezquita es diferente que ayer pero sigue siendo un espectáculo. Algún niño nos pide que le hagamos una foto (a pesar de ser musulmán).
Incluso a un joven que esta muy interesado en las fotos que hace Marisa le digo que si quiere que le hagamos una. Posa encantado. Otro que lo ve se acerca y creo que le gustaría hacerse una. Posa, Marisa le enseña el resultado y dice “¡wonderful!”. Se ha encontrado guapo. Viene otro par todavía mas fotogénicos pero aparece un joven ortodoxo y les debe decir algo de las reglas a seguir porque se van. Cuando nos alejamos y vamos a hacer fotos del patio, que hoy tiene el suelo cubierto de lonas –ignoro el fin pero deben tener que ver con el “id”-  vuelve el joven ortodoxo y me dice que “no está permitido”. Como claramente él no es la “autoridad local” sino sólo un joven con celo religioso y ayer que había gente con pinta de mandar no nos dijeron nada, lo pienso mejor y me vuelvo hacia él. Le pregunto que dónde pone que no se pueden hacer fotos, que en la India se pueden hacer fotos en las mezquitas y que de dónde se ha sacado el la norma. El tío recula y me dice que en el Islam no se pueden sacar fotos a personas.  “¿Y a las lonas?”. Allí hubiésemos empezado una
discusión teológica sobre donde estaba la fotografía en el siglo VII y de porqué los lideres musulmanes si se fotografían. Y el porqué de la iconoclastia en aquellos tiempos no tiene porqué seguir siendo una norma. Pero se ha ido porque se iban a rezar o porque su nivel de inglés no daba para más. ¡Esta gente me obligara a leer el Coran!
Damos una vuelta por el recinto exterior y unos niños se nos acercan pidiendo bolígrafos y chocolate. Me vuelvo y les digo que me den 20 rupias y se mueren de risa. Vienen otros y se lo explican y mas risas. Ha sido divertido.
Por aquellas calles medio vacías, pero que cuando están llenas son una locura, nos vamos a otra mezquita. En el camino un par de tallercitos donde afilan cuchillos. Llegan los clientes con algunos enormes y lo curioso es que la rueda de afilar mide más de un metro de diámetro.
Jama Masjid es una mezquita más pequeñita pero una preciosidad. A todas ellas les pierden la cantidad de ventiladores que hay en los techos y los cables que hay en los patios para sostener los toldos, pero es que en verano debe ser horrible rezar al sol.
Cuando llegamos solo hay un fiel dormitando y un señor que debe ser el sacristán.  Intento hablar con él pero sólo para tranquilizarle pues no habla ni una palabra de inglés. Como yo de hindi. Marisa hace allí  quizás las mejores fotografías de todo el viaje.
Alrededor de la mezquita hay muchas joyerias y muchos puestos callejeros de bisutería. En éstos el trabajo artesano de montaje de collares y pulseras es buenísimo.  Uno de ellos se dedica en exclusiva a poner un macarrón de plástico por el interior de las pulseras que son sólo medias  y tienen el interior hueco. Es increíble su habilidad.
De allí nos vamos a la Moti Masjid, la tercera mezquita interesante en este barrio. Llegamos a la hora del rezo. Se nos acerca un adolescente que con un inglés excelente nos hace las preguntas de rigor y luego se va a rezar.
En el hotel les pregunto si conocen alguno en  Indore de semejante categoría. Un cliente que parece que viaja mucho allí interviene y se pone a llamar a los hoteles que conoce. O están llenos o no contestan.  El año pasado tuve problemas para conseguir hotel en Indore porque al ser una gran ciudad  industrial había mucha ocupación de gente de negocios que va a trabajar allí. Así que empiezan las incertidumbres.
La estación de tren esta a rebosar pero a pesar de que hay una megafonía que no se entiende no hay letreros luminosos con la información de los trenes. Pregunto en un par de sitios “oficiales”. En uno me dicen que nuestro tren sale del andén 4 y el otro del 5. Afortunadamente los dos están en la misma plataforma. Al final sale del cuatro. Y en un tren en categoría CC nos dirigimos hacia Indore. En un poco más de 4 horas llegamos a nuestro destino.  Desde la estación llamo a uno de los hoteles que recomienda la guía: tienen habitaciones. Es mucho mejor de los que acostumbro a ir, pero a las 10 de la noche noes cuestión de empezar a buscar.  De todas maneras y a pesar de su aspecto les regateo y me dejan la habitación al precio de otra más inferior.
Lo malo de estos hoteles mas elegantes es que están situados en zonas donde no hay nada de lo que yo necesito: internet, restaurantes, estaciones de tren y autobuses…
Mañana será otro día y hoy tenemos un estupendo hotel.

PS En un periódico leo que en Bhopal la máxima fue ayer de 26,8 grados y la mínima de 14, ¡y estamos a final de noviembre!

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Una respuesta to “10. De Bhopal a Indore.”

  1. jose luis Says:

    Siempre regateando… Es la norma, verdad?
    En mi caso, si no regateo exploto, a no ser que la categoría del lugar me lo impidan por vegüenza. Pero es que siempre que pueden te la cuelan y hay que hacerlo. Lo peor, cuando no tienes muchas opciones más y encima estás cansado y es tarde. Florece nuestra vulnerabilidad, y parece que huelen el olor que desprendemos en esos momentos. Qué divertido!
    Cuando estoy acorralado uso mis dotes de vendedor de regalos. Regalos que llevo en mi equipaje o cosas “valiosas” de las que puedo desprenderme sin problemas. En Marruecos triunfan los CDs de portadas con contenido semi-erótico, por ejemplo Caribe Mix, cosa que no llevo encima claro.

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