9. Sanchi.

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Detalle de una puerta de Sanchi: un Shrivatsa dentro de un triratana, sobre un Chakra Desayuno en el hotel. Es un buffet pero indio, donde los camareros piensan que eres un inútil que no sabes hacer nada solo. Hay arroz (picante), una masa grumosa blanca dulce, chapatis, yogur y trozos de papaya. También tostadas con mantequilla y mermelada. Por supuesto las tostadas te las manejan ellos. Y té. Es lo que se llama un “complimentary breakfast”.
Hoy vamos a ir a Sanchi, donde estuve el año pasado.
El autobús, en una hora y cuarenta minutos, te deja en el cruce que va a al sitio arqueológico. Allí la entrada de nuevo es un “atraco indio”: ellos pagan 10 rupias, lo mismo que los nacionales de algunos países de donde no querrías ser como Bangladesh, Afganistán, e incluso sus enemigos paquistaníes. Los demás 250 rupias. Veinticinco veces más, un 2500 % más.  Llegamos a la entrada y nos rebuscan en el equipaje. No se puede entrar el trípode. Parece que es una norma del Servicio arqueológico (el mismo del atraco) que es de donde depende el lugar. Desde luego no está en las normas que se pueden leer en ingles. El atribulado vigilante me muestra donde está escrito en hindi. Eso lo entiendo, no, no el hindi, sino que lo publiquen en su idioma.  Y me saca un libro de “suggestions” para que lo escriba. Le digo que cuando salga.
Sanchi representa una verdadera delicia  cuando vienes de la sucia, polucionada, ruidosa y atestada Bhopal. Da gusto pasearse por allí, ver aquella maravilla y descansar el cuerpo y el espíritu, o sea la bioquímica neuronal. Pero tiene un inconvenientes o, peor, dos: los niños y los jóvenes. El peor en esta ocasión es el primero aunque eso dependerá de los días que te toquen. Se te pueden poner alrededor una docena que van contigo a donde vas. No, no son pobres huérfanos esperando que te apiades de ellos, que son alumnos de la ESO india que creen que tienen que preguntarte algo. Los más atrevidos hasta te piden hacerte una foto con ellos. Normalmente es un trabajo de dos: el dueño del teléfono celular con cámara incorporada y su amigo que te lo pide. Así son dos fotos una con cada uno. Pero los mas pesados son los que no saben mas que una frase o dos, imagino que de algún videojuego y van cruzándose contigo continuamente y gritando la frase. Llega a ser horrible. Por lo menos si sois los únicos extranjero en ese lugar. Cuando estábamos bastante agobiados con una docena de niños vi llegar a tres extranjeros –que resultaron ser alemanes- y se los marqué a los niños. Y se fueron volando en su busca.
El extremo fue que algunos nos pidieron autógrafos a Marisa y a mí.
Y luego están los jóvenes. Estos mas distantes, pero que al final se lanzan tambien. Y como los niños son estudiantes, creo que los de hoy eran como de preuniversitario. Las preguntas parecidas, excepto “que piensas de la India”. Y aproveché para desahogarme con el precio de la entrada. Explicación: es que somos de un país rico. Y esa historieta ya me la sé. “¿Y si vengo de Mongolia?”. “O, si soy un indio, pero soy el Sr. Tata, ¿cuanto pagaré?”. Porque ese señor, que si existe será uno de los mas ricos del mundo, pagará 10 rupias.
Y, claro, los pobres chicos no saben como explicarlo.
Seguimos paseando y haciendo fotos. A la salida recogemos el trípode y pido el libro de quejas que es el mismo que de sugerencias, vaya el libro de firmas que los turistas extranjeros  llenan de frases como “beautiful”.
El pobre guardia de seguridad se sienta a mi lado intentando leer preocupado lo que escribo.  Le digo con una sonrisa que no me quejo de el, que he escrito –y es verdad- que su comportamiento fue excelente, pero sí que me quejo del atraco de las 250 rupias. Espero que la próxima vez que pida el visado no me lo tengan en cuenta.
Cuando salimos nos percatamos de que pasado mañana hay una concentración de budistas pues llega un “venerable” monje que debe ser muy importante por el tamaño de sus fotografías.  Así que por poco nos hemos librado de una, aunque quizás fuese interesante ver la movida espiritual.
Volvemos a Bhopal en un autobús abarrotado de viajeros. Y al entrar en la ciudad la misma sensación de falta de aire.
Repetimos en el mismo restaurante la cena y Marisa se toma el mejor lassi de todo el viaje.
De nuevo a internet y a dormir.
PS.  Internet.  Cuando escribo las crónicas desde Bhopal lo hago sentado en una tabla corrida donde hay más internautas  y con un teclado que apenas veo. Y encima con un problema de “Word”: hace correcciones automáticas del inglés. O sea que me marca todo en rojo y algunas palabras me las cambia. Así no logro escribir “cerdo” que cambia por “credo”. Cambio las opciones y aun es peor: cambia “llegada” por “legato”.

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5 comentarios to “9. Sanchi.”

  1. torpedo Says:

    Curioso lo del precio según de qué país seas. Por cierto, hablando de Mr. Tata, sabes cuál es el concepto de nación/familia que tienen los indios? Crees que hay mucho apoyo interior entre ellos?

  2. torpedo Says:

    Ángel, para tener sensación de falta de aire, esta vez debido a marea humana, tenías que haber estado en la mani de los sindicatos del sábado pasado. Qué clamor popular! Qué holor a Hugo Boss, a Chanel y a Cacharel. Según Wyoming (amenizador del evento), había 14 o 15 millones de personas, viniendo de tan insigne médico, periodista e informador, me creo ese dato. En lo que no puedo tener tanta certeza es si a todos los manifestantes les pudieron limpiar los zapatos en la puerta del sol y si hubo plaza en el Bulli para todos ellos. He visto que para algunos sí, pero no sé si para todos.

  3. Angel de la India Says:

    Torpedo, amor, ?estas buscando el cuerpo a cuerpo o que te lea Joseluis y tengais un duelo al amanecer? Si es asi que sea solo hasta “la primera sangre”.
    Realmente desde aqui no puedo entender tu comentario. Yo no estuve en el Bulli, ni me limpiaron los zapatos, ni…Y ademas estoy en el paro.
    Pero te perdono. Ya lo sabes.

  4. jose luis Says:

    Viste unos alemanes y les mandaste a los niños, me parto imaginándolo, habría hecho lo mismo, sobre todo si son de esos rubios “superiores”.
    El pobre Hermann Tertsch, periodista y manipulador de Telemadrid, pilló cacho (le atizaron un guantazo vamos) el sábado por la noche, a las cuatro de la mañana en un bar de copas de Madrid. Resulta que la culpa es del GRANDISIMO Wyoming, según Esperanza Aguirre y bla bla bla. A la par, Sanchez Dragó llamaba gilipollas y gorrones a los tres cooperantes españoles secuestrados en Mauritania. Eso es lo que pasa y te has perdido Ángel. Ah! y el Duomazo de Tartaglia a Mussolini. Uy! a Berlusconi, perdón.
    Y no, no habrá sangre. Sólo amor, mucho amor.
    Torpedo, te dedico una canción de Sugar Minott, My love is true.
    El cantante es negro y sindicalista jamaicano, y creo que usa perfumes y zapatos caros. Espero que eso no te impida disfrutar de tanta delicia.
    Y si ese no te gusta, pues prueba con Fela Kuti. Ya ves cuán generoso soy.

  5. Angel de la India Says:

    Joseluis, Torpedo, eso me gusta: buen rollito y buena musica.
    Un abrazo a los dos

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