8. De Amritsar a Bhopal.

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La corona de las mezquitas, Taj-ul-Masajid de BhopalAcabo de descubrir que el plural de sij es “sijes”. Perdón a mis lectores. Hoy (y parte de mañana) va a ser una jornada sin historia, tranquila, que nos permitirá descansar y ponerme al día en la escritura de los borradores.
Pequeño madrugón, desayuno en la terraza viendo el templo dorado por ultima vez. Me doy cuenta de que el pasar el primer día o mejor la primera noche sin dormir apenas nos ha ayudado a cambiar el ritmo noche-día mas rápido que en otras ocasiones. Y así llegamos a la cama con bastante sueño, aunque el madrugón sigue siendo duro.
En la estación encontramos nuestro tren y enseguida nuestro vagón pues es el único de clase 2AC. Como en un principio tendremos que cambiar en Delhi a otro de clase 3AC (no había billetes en el primero para todo el viaje) voy a ver donde está y descubro que también sólo hay uno. Y es que a pesar de que es un tren larguísimo lo  que pasa es que es un tren “pobre y lento”. Y es que siempre puedes aprender: buceando en la guía de trenes descubro que podía haber sacado el viaje en dos trenes diferentes en lugar de hacerlo en uno directo y me habría ahorrado un montón de horas.
Para que te hagas una idea de como se viaja aquí: el tren de Delhi a Amritsar en el que vinimos invirtió 6 horas en hacer los 400 kilómetros. El de hoy va a costar 12 horas; el doble de tiempo. (Parodiando el chiste de derechas del suicida entre Rajoy y Zapatero: el doble de tiempo con los mismos kilómetros).
La primera agradable sorpresa es que vamos solos en el departamento, que es de cuatro, pero además solos en todo el vagón. A lo largo de las 12 horas subirá algún viajero pero nadie en nuestro departamento. Así confiamos que quizás podamos seguir desde Delhi a Bhopal sin cambiarnos.
Nada más salir el mozo del coche –que no habla ingles- nos da una manta, dos sabanas inmaculadas, una almohada y una toalla. Es la dotación de esa clase. Algunos viajeros nada mas subir se meten en la cama y se tiran largos todo el viaje. En algunas paradas puedes bajar y comprar comida, agua, té… Yo en estos viajes largos bebo mas té que en ningún otro momento. Y además llevo el suplemento habitual de turrón de Alicante.
A las dos de la tarde, cuando llevamos solo un retraso de 15 minutos, paramos. Lo cosa se prolonga, la vía se llena de viajeros que bajan y en la cabecera del tren, que está muy lejos pues es un tren larguísimo, se ve un montón de gente. Le pregunto al mozo del tren: solo entiendo “Indian algo”. Realmente me lo explica ampliamente pero me da lo mismo que sea en punjabí que en hindi: no entiendo nada. Un viajero elegante y más culto que ve la escena interviene y me explica lo mismo. Imagino que mejor dado su aspecto, pero eso no mejora mi nivel de punjabí, ni de hindi. Le pregunto a un joven sij, que suelen hablar ingles. Este no. Nos tiramos allí parados dos horas. Afortunadamente voy en el mismo tren directo hasta Bhopal, porque si tuviese que hacer un cambio seria una locura. Al final echamos marcha atrás hasta la estación anterior. Veo a un joven teñido de pelirrojo y le pregunto. Habla un poco de inglés pero me temo que no estaba bien informado pues me dice que el tren ha atropellado a un búfalo y se ha estropeado la maquina y han tenido que enviar una nueva.
¿Cuando llegaremos a Bhopal? Llegamos a Delhi con las dos horas de retraso. Busco al nuevo revisor por si hay alguna posibilidad de seguir en esa clase de vagón: nada. Nos cambiamos a 3AC. Allí hay mucha mas vidilla. Nuestros asientos están ocupados pues los indios son muy invasores, pero los desalojamos sin problemas. Uno de los “invasores” habla ingles y además tienes muchas ganas de hacerlo. Se dedica a la venta de material deportivo para fútbol y boxeo. Ambos productos me parecen muy exóticos para la India pero además de que aquí hay mucho personal quizás también exportan pues me dice que venden en Barcelona.
En la nueva dotación para dormir no hay toalla pero todo esta inmaculado. Las sábanas más limpias de todo el viaje. Nos hacemos la cama y a dormir.
Una noche placida rota por la charla matutina en voz muy alta de una familia. A mi me han despertado a las 7, pero Marisa, de sueño mas ligero, dice que han empezado a las 5. Ayer el joven que habla ingles me pregunto si había muchas diferencias entre mi país y la India. Le dije que muchas, pero aunque el quería seguir nos trajeron la ropa de la cama y cortamos la conversación. Hoy le habría dicho que la charla de esta madrugada no hubiese sido posible en mi país o por lo menos que los otros pasajeros se habrían quejado, pero no le digo nada que el año pasado le expliqué a uno que me había preguntado algo semejante lo de la anarquía del país y se molestó. Además el de este viaje nos ha regalado una manzana cada uno.
Cuando pasamos por Jhansi, estación famosa porque es donde debes bajarte para ir a Khajuraho, llevamos ya tres horas de retraso.
Compruebo de vez en cuando el tiempo de llegada a algunas estaciones y seguimos con el retraso, pero a pesar de ir a paso de tortuga hemos debido pasar por algún agujero negro y de repente cuando faltaba mas de una hora estamos en Bhopal. Y por poco nos quedamos en el tren pues cuando bajamos ya llevaba parado mas de cinco minutos. Así que al final hemos tenido suerte y solo hemos tardado de Amritsar a Bhopal 28 horas y media.
Afortunadamente llegamos de día y además ya había estado aquí el año pasado porque si no la estación de Bhopal  puede ser un shock. Primero porque estas en la India de verdad y segundo porque aunque la estación no es muy grande la ciudad sí lo es y por tanto hay muchísima gente. Y para acabar el edificio de la estación está en el lado contrario al que debes salir, o por lo menos a donde queremos ir nosotros: Hamidia Road, la calle mas conocida en esta parte de la ciudad y donde están además los hoteles a los que vamos y la estación de autobuses.
En el largo viaje hemos cambiando los planes y hemos decidido que nuestro próximo destino será Indore, así que vamos a sacar los billetes para pasado mañana. Como somos “senior citizens” nos dejan colar en una de las ventanillas que tiene unas colas enormes. Y de la estación al hotel.
Marisa se enfrenta a la India de verdad después de todos estos años pues el ratito de Delhi y lo de Amritsar no lo han sido. Y se había olvidado de lo que era. No quiero ni pensar que será llegar aquí  en abril o mayo pues ahora es casi diciembre y hace bastante calor.
Acertamos con el primer hotel y nos quedamos allí. No esta mal, pero la calle es una de las más feas de esta ciudad. De las que no entrarías. Lo bueno que tiene es que hay media docena de hoteles casi juntos y si tienes problemas con uno tienes el otro al lado.
Les pregunto en recepción como moverme con unos minibuses que hacen de servicio de autobuses urbanos: no entienden porqué quiero viajar en ellos. Que van muy llenos y que coja un autorickshaw. En la estación de tren hay una oficina de turismo poco útil pero el inexperto joven que me atiende me dice los números de los minibuses.  En venganza a mi atrevimiento el cobrador me cobra el doble.
Llegamos a Taj-ul-Masjid, que según un letrero que hay allí es la tercera mezquita más grande del mundo. Yo creo que he estado en otras mas grandes, pero de cualquier manera es magnifica. Allí estamos un buen rato haciendo fotografías. Van llegando fieles para el momento de la oración vespertina. Como siempre solo hombres. Algunos llegan apresuradamente, casi a la carrera, pues su “misa” es muy cortita y si se descuidan ya se ha acabado. No se si en el islam hay pecados como el pecado mortal si no se va a misa los domingos. Desde luego si hay preceptos de este tipo son sólo para los hombres.
Y así tan rápido como vienen se van. Un grupo de media docena de unos veintitantos se queda a hablar con nosotros. Las preguntas típicas quienes somos, de donde venimos y adonde vamos. Como la filosofía griega. Uno de ellos va vestido y afeitado como si acabase de salir de las montañas de Paquistán. Le pregunto de donde es y me dice que de Bhopal. Les pregunto si les podemos hacer unas fotos y aunque empiezan a decir que sí el de aspecto integrista me dice que no, que el Islam lo prohíbe. De nuevo las religiones y sus prohibiciones. Intento “argumentar” con el ortodoxo pero sabe muy poquito inglés.
Acabamos con una bonita puesta de sol sobre las cúpulas de esta mezquita. Nos vamos luego a la Moti-Masjid, una pequeña joya,  pero la noche se nos echa encima.
Volvemos al hotel (esta vez pago lo justo en el transporte publico), luego a mi restaurante favorito y un ratito de internet.  Vuelta al hotel y a dormir.
Ya escribí sobre lo que representa esta ciudad en la historia de la ignominia. No lo volveré a explicar pero no hay que olvidarlo. Ahora hay una cumbre en Copenhague sobre el cambio climático. ¿Porqué las hacen en ciudades limpias? Deberían hacerla aquí y pasear a los delegados y jefes de estado cinco minutos por Hamidia Road. Seguro que cambian de parecer. Esta  ciudad es un desastre de polución.
PS. Hemos visto bastante cabras por las  calles pero siempre de una en una y con un joven que arrastra un ejemplar de buen tamaño con una cuerda pero nunca rebaños.

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6 comentarios to “8. De Amritsar a Bhopal.”

  1. otra Marisa Says:

    Ángel, no les llevan allí porque fíjate el disgusto que se llevarían si descubren que el SUR también existe para beneficio del norte.

  2. jose luis Says:

    Ángel, son las mezquitas de Bhopal lo que te ha llevado hasta allí? Cuéntame porque estoy intrigado, sobre todo cuando repites. Supongo que para Marisa es la primera vez en Bhopal.
    He estado diez días por el valle del Draa en Marruecos, de ahí que no escribiera, con lo que me gusta!
    Era mi vigésimo segundo viaje a este país (he contado los sellos de mis tres pasaportes por curiosidad), y tercero este año. Creo entender porqué has ido a Bhopal otra vez, pero me gustaría contrastar. Mis padres me entienden porque me conocen, pero algunos amigos no, creo que piensan que pierdo el tiempo.

  3. torpedo Says:

    De verdad es un chiste lo del suicida, Zapatero y Rajoy? A mí me lo contaron como chiste pero dándole un par de vueltas, me inclino a pensar que es un hecho verídico.

  4. Angel de la India Says:

    Joseluis, Bhopal me impresiono como ciudad y tambien sus mezquitas pero fui solo y queria que Marisa la conociera, si no quizas no hubiese repetido. Ademas puede ser un poco asfixiante.
    Y ya ves yo Marruecos apenas lo conozco, lo atravese una vez camino de Argelia pero nada mas. Pero creo que tambien es un pais digno de ver una y ota vez.

  5. Angel de la India Says:

    Torpedo, lo que no me explicas cual es la version que te contaron y que tu crees que es veridica, porque imagino que sabes que hay dos versiones, ?o no?

  6. jose luis Says:

    Ya sabes que sólo conozco algo del norte de la India, y mi sensación es que de ahí para abajo las condiciones empeoran. Me refiero al calor y la higiene. Pero Bhopal todavía me parece más difícil, y no por eso que carezca de interés. Ahora se lo de las mezquitas y algo más.
    Cuando quieras conocer más de Marruecos, me ofrezco de guía y compañero de viaje, aunque con mi segunda hija a la vuelta de la esquina me llevará un tiempo volver a salir ( pero no mucho ).

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