7. Amritsar, 2/2.

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Durga o la diosa Devi.Nos vamos a ver el templo de Durga, Sri Durgiana, y pasamos por las calles del casco antiguo. Calles estrechas con pequeñas tiendas todas agrupadas por gremios. Así no creo haber visto tantas joyerías juntas. Otra calle con bordadores, todos hombres. Otra de sastres. Algunas casas antiguas muy interesantes pero en estado casi de ruina. Imagino que este Amritsar acabara en el suelo en poco tiempo. Y es una pena.
Pasamos por una carpintería y un abuelo carpintero le posa a Marisa para que le haga una foto. Incluso coge un cepillo y hace como si trabajase. Un profesional.
Y preguntando, preguntando llegamos al templo de Durga. La estructura es similar aunque mas pequeño y sencillo que el Templo Dorado. Todo el barrio que lo rodea es muy interesante. A la salida tomamos yogur en un puestecito donde lo hacen. Buenísimo. Es una experiencia que recomiendo en cualquier ciudad de la India.
Por casualidad damos con el crematorio. Es como una plaza cerrada donde hay sitio para unas 30 piras aunque sólo hay 4 ó 5 ardiendo. Un gran grupo rodea a un muerto que acaban de traer. Antes de ponerlo encima de la montaña de leña le destapan el rostro y le levantan la cabeza para que un fotógrafo le haga una foto al lado de un grupo de mujeres que lo rodea. La muerta es una chica joven. El fotógrafo lleva una maquina de carrete y con flash. Al acabar la foto las mujeres, casi todas jóvenes, que rodean el cadáver lloran desconsoladamente. Lo ponen encima de la leña y un hombre, imagino que familiar, va realizando una serie de ritos que le va marcando un cura hindú. Al final le prenden fuego, las chicas lloran más todavía, alguna grita y en cuanto empieza a arder la gente se dispersa.
Mientras tanto ya ha entrado otro grupo llevando a otro a hombros. La muerte es una putada. Y con gente joven una gran putada. A pesar de lo que digan las religiones sobre la liberación que supone.
Por cierto, ¿a los sijs los entierran o los incineran? Y preguntando hemos dado con un sitio donde tiñen el hilo de algodón para las cometas. Y es que en este país y en esta ciudad hay una gran afición por las cometas. Y el teñido se hace manualmente. Otra gran idea para el Sr. Corbacho, ministro de Trabajo, o de la falta de él.
Aquí el dueño del negocio nos quiere invitar a un té o un refresco. Lo rechazamos pero al saber donde queremos ir para a un autorickshaw y le fija el precio.
Queremos ir a ver el atardecer en el templo dorado pero esta vez me llevo un trapo mío, de esos indios con muchos dioses. No logro atármelo en la cabeza y Marisa ya ha entrado en el templo. Entonces un joven que ve mi problema se me acerca, lo dobla, me lo ata a la cabeza y me dice “comando”. Imagino que me lo ha anudado como en las películas de acción guerrera indias y debo parecer un forajido. Me temo que algún vigilante me diga que eso tampoco es agradable a los ojos de Dios pero parece que la “tenue commando” si vale.
Esta vez entramos en el Hari Mandir Sahib, el Templo Dorado mismo. Una cola mediana en un martes de noviembre y al final de la tarde te puede dar una idea de lo que debe ser en fin de semana o en cualquier festividad sij.
Al entrar en el templo el personal se arrodilla y toca el suelo con la cabeza. Dentro cuatro músicos cantan y tocan con unos armonios y unos tamborcitos. Uno de los curas lee un gran libro, cosa que hacen en otros lugares del recinto otros curas. ¡Curiosa ocupación! No se cuantas horas estarán sentados con las piernas cruzadas cada uno, ni si el libro será interesante, aburrido o un rollo esotérico religioso pero me cuesta entender el bien que hacen a los demás. Claro, que ¿quien dice que lo hacen para beneficio de la humanidad? Otra vez los misterios de las religiones.
En el interior del Hari Mandir Sahib hay dos cámaras de TV que me parecen que están retransmitiendo el rezo y el canto en directo continuamente. En el exterior, al atardecer, también hay otra cámara en el estanque enfocando el iluminado templo y su reflejo. El técnico de sonido lleva cascos y es sij. Así descubro que el arco que une los auriculares tiene un adminículo para que se los pueda poner encima del enorme turbante que llevan.
Pasamos por delante de las cocinas comunitarias pero ya es muy tarde. Deberíamos haber venido antes, pero este es un problema de viajar en esta época: lo pronto que anochece.
Nos vamos a cenar. A pesar de que llevamos ya dos días en este país hoy será nuestra primera experiencia gastronómica india de verdad. Yo pido la especialidad de la casa, solo entiendo que es algo con queso. “¿Es muy picante?”. “Casi nada”. Marisa pide algo que según la descripción debe ser tempura: “crispy veg fry”. La misma pregunta y semejante respuesta. Pues lo mío era muy picante. Mucho. La “falsa tempura” de Marisa muchísimo. ¿Qué pasaría si te atreves a comer una comida que ellos consideran muy picante?
Acabamos con un gran helado que suaviza nuestras deshechas fauces. Y en paseo de nuevo al hotel.
Ultima ojeada al templo desde la terraza. ¡Lastima de la polución que impide gozar de la vista de un millón de dólares! (670 mil euros al cambio de hoy!).

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4 comentarios to “7. Amritsar, 2/2.”

  1. Carmen Says:

    Confío en que haya fotos del Ángel comando

  2. Ig Says:

    Me he quedado con la duda de si los sijs entierran o incineran y he encontrado esto en la web: “La cremación es el método preferente de tratar el cuerpo, sin embargo, si esto no es posible, cualquier método como entierro o sumersión en el mar es aceptable”. También dice que no se permiten “exhibición pública de dolor o aflicción en el funeral tales como lamentos o llorar fuerte” (de llorar flojo no dice nada).
    Para saber más: http://redsikh.bravepages.com/ceremonias.htm

  3. Ig Says:

    En cuanto a lo de la TV, sí que hay al menos un canal de televisión que retransmite (creo que a toda India) la lectura perpetua del libro sagrado aderezada con imágenes panorámicas del templo y…con publicidad de vez en cuando. O sea, que puedes estar tumbado en la cama del hotel en Delhi y haciendo zapping pararte un rato a ver a los sijs a falta de otra cosa mejor.

  4. Angel de la India Says:

    Joder Ig, vaya plan que me presentas para estar unos días en Delhi: ver por la tele a un cura sij rezando, aunque tengo que reconocer que hay otras cadenas confesionales todavía peores.

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