17. Matsumoto, segunda parte.

by

Cuando he llegado al castillo de Matsumoto había un fotógrafo, que por su aspecto y equipo parecía un profesional, haciendo fotografías de una ballena amarilla de trapo con el fondo del castillo. Cuando he salido seguía haciendo lo mismo con otro fondo. Imagino que sería un encargo pero me hubiese gustado saber que relación tenía una ballena con el castillo. Otra curiosidad de este hombre era que no llevaba ayudante, aunque lo necesitaba, y hacía verdaderas acrobacias para tomar algunas de las fotografías.

Fotógrafo profesional.

El castillo está rodeado de un foso con agua y además de las inevitables carpas   hay un par de cisnes a los que el personal alimenta.

Castillo de Matsumoto.

Uno de los jardines tiene un grupo de árboles que dentro de nada florecerán y será una maravilla.

Salgo del recinto y me encuentro a un vendedor de boniatos. Lleva un carrito con megafonía con algo repetitivo que a mí me sonaba a una melopea religiosa pero puede que solo diga “boniatos calentitos”.

En la oficina de turismo me recomendaron que visitase la antigua escuela Kaichi que está calificada como “Propiedad cultural importante” y hacia allí me dirijo. Es un bonito edificio del siglo XIX que fue utilizado como escuela hasta 1963. La señorita de la taquilla me advierte que no hay ninguna información en inglés como previniéndome de que no me voy a enterar. Así que me quedo con la visión exterior.

Con la entrada del castillo también está incluida la del Museo de la Ciudad. En una de sus vitrinas se muestra un peto de una armadura de samurai; tiene un agujero del tamaño de una castaña producido por una bala. Imagino la sorpresa de los primeros guerreros que se encontrasen con los arcabuces portugueses y vieran como sus magníficas armaduras no servían para casi nada. ¿Cómo se dirá en japonés “Cuando se inventó la pólvora se acabaron los chulos”?

Esta ciudad es famosa entre otras cosas por un festival de muñecas y en este museo hay una buena cantidad de ellas. También de falos de madera gigantes que parece que los pasean en otro festival. (Una vez más el “word” se muestra pudibundo y me marca en rojo la palabra “falo”).

Acabo mi recorrido matutino visitando el “Matsumoto Performing Arts Centre”, un espectacular edificio del 2004. Aquí tienen lugar festivales y conciertos y aunque las salas están cerradas sí se puede visitar parte de su interior. Y yo recomendaría su cafetería aunque no la he podido utilizar por problemas de tiempo.

“Matsumoto Performing Arts Centre”
Para los interesados en edificios singulares, y éste lo es, el arquitecto fue Ito Toyo. Fácil de recordar.

Me voy a la estación a darles la paliza con las previsiones meteorológicas a las abnegadas empleadas de la oficina de turismo.  Ayer me dieron lluvia para hoy y aunque son las tres de la tarde no ha caído ni una gota. “¿Qué tiempo hará mañana en Aizu-Wakamatsu?”. Nieve. Así que pregunto en una etapa alternativa: Hiraizumi. Nublado. Así que me saltaré una etapa de las previstas y me voy a sacar el billete para pasado mañana para Hiraizumi. “Los billetes” porque tengo que sacar cuatro y en algunos cambios de tren hay muy poco tiempo para hacerlo. Y no me canso de repetirlo: ¡mira que son eficaces los vendedores de billetes de la RENFE japonesa!  Y eso que el de hoy no hablaba inglés pero me ha debido ver  muy torpe porque me ha impreso en un papel el recorrido y luego, como ha salido en japonés, me lo ha escrito a mano con caracteres latinos. Y encima me ha vendido los de mañana. O sea seis billetes en un momento.

Ya es un poco tarde y me quedo a comer en un restaurante de la estación. Esta no es tan espectacular ni grande como la de Kanazawa pero también tiene su zona de restaurantes.

En el que entro hay un letrero que advierte que no se puede fumar de 11 a 14, que deduzco debe ser la hora de la comida. Cuando he llegado estaba solo pero después han aparecido dos o tres solitarios más. Uno de ellos se ha puesto un babero grande de papel. Y es que como siempre comes sopa al hacerlo con palillos es muy fácil mancharse la camisa porque salpica mucho.

Tengo un amigo que es coleccionista y muy entendido en relojes.  Gracias a él visité el ayuntamiento de La Coruña por su colección de relojes y también lo poco que sé de este tema se lo debo a él. Pues resulta que en Matsumoto hay  el “Timepiece Museum” y decido ir a verlo para poder explicárselo. Cuando salgo de la estación el cielo está negro y cuando paso cerca del hotel, camino del museo, se pone a llover. Me refugio esperando que sea una cosa suave pero no para y están a punto de cerrar. Así que me voy aunque sea solo para coger el folleto explicativo. Pues me he perdido. Como la paloma de Alberti: “Por ir al Norte, fue al Sur”. Y no os podéis imaginar lo que me cabrea, porque además hice el camino exactamente al revés. Como la paloma. Total que ya no he llegado a tiempo.

De vuelta al hotel veo una tienda de efectos militares y entro pues tengo un conocido muy interesado en esos temas.


El dependiente iba vestido también con ropa de la tienda lo que me ha parecido un buen método comercial pero al verme que iba a preguntarle algo ha puesto unos ojos como platos. Porque ha resultado que no era un “dependiente comercial” sino un militar de verdad y aquella “tienda”, creo, era como una oficina de propaganda y reclutamiento. Como no hablaba una palabra de inglés no he podido pegar la hebra   con él, que desde que hablé con la australiana del ryokan de Kanazawa no he vuelto a hablar con nadie. Y me temo que esto va a seguir así. Además me hubiese interesado mucho hablar del sistema militar y de recluta nipón. Pues nada.

Veo un “bar español” pues hay un cartel de toros en la puerta, una bandera española colgada y se llama “Mona Chulos” pero la carta está solo en japonés y no me atrevo a entrar y que me sirvan la especialidad de la ciudad: “raw horsemeat” o sea como el sushi pero con carne de caballo cruda.

Mañana me voy a Nagano en viaje de ida y vuelta.

Anuncios

2 comentarios to “17. Matsumoto, segunda parte.”

  1. Alicia Says:

    Me maravillas; por es don de transmitir y transportar a traves de tus ojos y tus vivencias….de algun modo me alegra haber “descubierto” un poco tarde tu cuaderno de viajes porque así sé que aún me queda mucho por leer hasta tu próxima “escapada”.

    PD.: Aunque me consta que detestas las drogas permíteme que te diga que tus historias tiene un terrible pero hermoso poder adictivo.

  2. AL Says:

    Alicia, lo que tienes que hacer es visitar Japón. Te encantaría.
    un beso

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s