36. De Dehra Dun a Haridwar.Segunda parte.

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Llego a Haridwar y vuelvo al hotel donde estuve la otra vez. Se quedan sorprendidos de que regrese seguramente por los problemas que tuve con ellos. Me preguntan muy interesados por mi ojo.

Me voy al ghat a ver la ceremonia de ofrenda del atardecer y de camino allí me tomo un lassi en mi sitio favorito.

Al llegar al ghat me coge un brahmán y me ofrece un “arbor”. No sé qué es pero le digo que no soy hindú y que no lo quiero. Y él venga con lo mismo. Al final le miro a los ojos y le digo como habla el Sr. Ibarreche: “no-ar-bor”.Har-ki-Pairi

Se marcha cabreado. Ni idea de qué era pero se estaba poniendo muy pesado.

En el canal, a pesar de que apenas se ve, una docena de chicos siguen buscando monedas en el fondo.

Estoy sentado, descalzo, entre una multitud de fieles en las escaleras del ghat. Aparece uno vestido como de guardia de seguridad que grita al personal. Estos levantan los brazos y también gritan. Luego saca la libreta de donativos. Porque en estos ghats de Haridwar hay unos empleados que con mayor o menor presión te piden un donativo y te dan un recibo oficial. Si no lo sabes te puede parecer que es algo obligatorio, como una entrada. Y hay bastantes así.

A mi izquierda hay una plataforma de madera donde solo hay sentado un policía vigilando el territorio.  Le llaman por el teléfono, se va y aparece con un grupo que imagino de gente importante que se sientan allí. Y es que este país es el de los privilegios.  Lo que pasa es que son demasiados: los privilegios y los privilegiados. Y están como sardinas.

Hay muchísima más gente que en la ceremonia de Ujjain pero aquello me gustó más. Aquí los brahmanes que dirigen la ceremonia van vestidos normal y la música parece grabada.

Algunas familias, como en Ujjain, han pagado y el hombre importante de ellas, lleva una palmatoria como las de los brahmanes. El resto de la familia le coge por el codo. Podían cogerlo por otra parte, de las orejas, o de la nariz, o tocarle la espalda que es más fácil, pero no del codo. Debe ser la parte del cuerpo por donde sale la gracia santificante hindú.

Ofrenda vespertina en Har-ki-Pairi.Yo tengo bastante cerca a uno y como no son profesionales del rito de bailar la palmatoria lo vigilo con un poco de aprensión no me vaya a quemar. Pero la ceremonia es rápida, 10 ó 15 minutos. Luego los fieles se arremolinan como locos para pasar la mano por el fuego de las palmatorias de los brahmanes y recoger algo de prasad.

Hay niños por allí intentando sacar algo de dinero. Algunos llevan el colorete que se utiliza para poner un puntito en la frente. Un joven extranjero les da 20 rupias. Los niños se quedan mirándolo alucinados. Al recoger las zapatillas que hemos debido dejar al entrar en ese terreno sagrado del ghat, en un servicio que es gratuito, el empleado me dice que “something”. A cientos de indios que las recogen al mismo tiempo que yo no les piden nada. Sólo a mí. Como una letanía: “something, something, something”. El joven de antes les da 10 rupias. Esta es la gente que provoca esas conductas “perversas”.

Me cruzo con dos señoras occidentales de unos 50 años, ligeramente disfrazadas de “indias que se visten en la semana de la India de El Corte Inglés”. Llevan un esclavo que les ha guardado las bolsas y el calzado durante la ceremonia y después carga con las bolsas de ambas.

Se distingue que es un esclavo y no un guía porque va detrás de ellas siguiéndolas.

Paso por la capilla más fea de la India: 2 metros de alto, 1,5 de profundidad y de anchura con paredes cubiertas de azulejos y un Om de lucecitas de colores y un montón de cosas similares.  Delante de ella hay una docena de fieles rezando en voz alta como posesos. Casi todos con pintas estrafalarias. Al acabar dan una par de vueltas sobre sí mismo y luego se dispersan.

Más adelante un señor con aspecto noble reparte arroz a una larga fila de indigentes. Casi todos hombres, unas pocas mujeres y algún niño. Hay una niña de unos cuatro años con un niño de un año y medio en sus brazos. ¡Qué gran putada!

Regreso al hotel y en la tele veo que siguen los tiros en Bombay.

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