35. De Dehra Dun a Haridwar.Primera parte.

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Ayer cuando me acosté en el hotel de Dehra Dun apareció en la tele un “Breaking News”, lo que siempre intranquiliza, estés en la India o en Fuenlabrada. Era un ataque terrorista en Bombay. Hoy cuando me he despertado son cerca de 100 muertos, muchos heridos y varios rehenes en hoteles importantes. Y cuando escribo este borrador por la noche ya en el hotel de Haridwar, la tele dice que todavía no ha acabado la tragedia.

Mi familia sabe que estoy lejos de Bombay pero imagino que estarán preocupados. He calculado y por ferrocarril estoy a 1800 kilómetros de distancia, pero desde España se ve la India como un todo. Afortunadamente también mi familia conoce el mapa de este país y sabe lo lejos que estoy.  Mi único consuelo es que las noticias de aquí, como las de cualquier país asiático, no aparecen habitualmente en España.

A través del chat me pongo en contacto con Marisa y resulta que es primera plana en los periódicos porque la Sra. Aguirre y destacados empresarios españoles estaban en Bombay. Y parece que les ha afectado.

Una ventaja de ir a los hoteles a los que acostumbro es que no los asaltarán para coger rehenes. Aunque nunca se sabe.

Además del terror  que han debido pasar todos los que se han visto involucrados y de los muertos que ya pasan de 100 y de los heridos, que son una barbaridad, en lo primero que he pensado es en el miedo que deben tener  algunas comunidades musulmanas en muchas ciudades y pueblos de la India por las posibles represalias.  Una palabra que tiene un sonido que da miedo pero que en inglés aún suena peor: “retaliation”. Porque este país tiene una larga historia de matanzas en ese aspecto, igual que su vecinos Pakistán y Bangladés. A pesar de que en las cadenas de tele indias, por lo menos las que son en inglés, no dicen nunca la palabra “musulmán” para referirse a los asaltantes y han tardado mucho en hablar de un grupo “mujaidin” que ha reconocido el ataque.

Y una idea tangencial relacionada con los problemas que he tenido para conseguir la visita para mi ojo, ya en estado normal, es que ¿te imaginas ponerte ahora malo en Bombay? Si normalmente este país es un caos ¿cómo será hoy en Bombay?

Las imágenes de la tele muestran policías de todos los colores (sus uniformes, quiero decir) deambulando de un lugar para otro.

Pero yo estaba en Dehra Dun así que me he ido a desayunar adonde todos los días.

Me reciben como a un cliente habitual e incluso me hago una foto con ellos.

El dueño de mi lugar de desayunos.
(Me levanto de la cama donde estoy escribiendo el borrador y tengo un bicho debajo del trasero. Claramente aquí no vendrán a atacarnos para coger rehenes. Y eso que las sábanas y la habitación están limpísimas).

Hoy me voy a Haridwar pero antes quiero aprovechar la mañana para visitar el templo de Tapkeshwar. En el hotel me han explicado como coger un autobús para ir hasta allí. Esa es otra ventaja de estos hoteles: que si preguntas por un medio de transporte público no se sorprenden. Estos días han sido ellos quienes me han dicho los números de los vikrams que debía coger.

La carretera que te conduce hacia allí pasa por muchas instalaciones militares, no en vano Dehra Dun es un punto importantísimo para el ejército. Jardines y entorno muy cuidado, por lo menos en el exterior de esos establecimientos. Y muchos carteles indicando todos los emplazamientos. En la carretera te cruzas con enormes camiones militares, muchos de los cuales están dedicados al transporte escolar de sus hijos. Van cerrados como una jaula y con una escalera de hierro en la parte trasera para facilitar el acceso a los niños. Y esto forma parte de lo que escribí sobre las ventajas adicionales que tienen los que trabajan para el gobierno.

El autobús te deja a un kilómetro del templo.

Tapkeshwar son realmente dos templos. El primero más comercial está dentro de una cueva. Y te encuentras a la India religiosa en su más puro estado. La cueva está al lado del río y en su escalera de descenso hay distintos “negocios” religiosos. Como estamos cuatro gatos no se ven muy prósperos. Allí hay gente entre santones y vividores.

TapkeshwarLuego la cueva. Todo el techo encalado y donde hay un hueco han colocado un altarcito. Solo hay un brahmán al que la gente se acerca, le dan algo, poco, de dinero y una bolsita de “prasad”, esa especie de confites blancos que forman parte de cualquier ceremonia hindú. El les pone el punto rojo en la frente y les da un puñadito de esos confites.El brahmán es joven y estar allí metido todo el día debe ser un aburrimiento total. Y además poco saludable. ¡Qué diferencia de los brahmanes que hacen brillantes ceremonias en templos importantes y rituales misteriosos al lado de sagrados ríos! Aunque eso también pasa con los católicos, porque no es lo mismo ser canónigo de la catedral de Barcelona que cura de Maranchón.Tapkeshwar.

Mee percato que cuando les pone el punto rojo en la frente los fieles se echan la mano derecha a la cabeza.

Para acabar con el horror decorativo, las paredes a las que han tenido que poner cemento las han cubierto con azulejos. Será como dice un albañil que conozco: es que el azulejo es muy limpio.

La única estalagmita que han dejado la han divinizado pues debe parecerles un “linga”.

Hay una imagen de un dios cubierta enteramente de rudrakshs. Me recuerdan esos trabajos manuales, tipo “el Escorial hecho con palillos”. Pero es una figura muy graciosa que se parece a Mr. Potato. (Piensa que esta expresión hecha sobre una figura religiosa en alguna otra creencia te podría costar el pellejo).

Tapkeshwar.

En la entrada están construyendo un horroroso arco de cemento. El entorno natural es muy bonito pero no debe parecerles bastante.

Al otro lado del río está el templo de Shantoshi Mata que tiene una imagen de Mata Viashno Devi. No sé de la exactitud de muchos de estos nombres pues a veces pregunto a la gente y me lo escriben transcribiéndolos ellos del hindi según su entender.

Shantoshi Mata

Hay que cruzar el río por un puentecillo y cuando voy a hacerlo hay un grupo numeroso de monos. Son pequeños pero un grupo de escolares que bajan por unas escaleras de la colina no se atreven a pasar.  Y son unas chicas que pasan todos los días pues ese camino lleva al colegio. Así que he cogido una escoba y he “abierto el puente” a la circulación, primero de las chicas y luego para mí. No ha sido nada heroico lo de la escoba pero…

Todo ese entorno natural a orillas del río Tons Nadi es muy bonito a pesar de las basuras y de los cascotes de las obras que están por todos los sitios. Pero ésta es la India en estado puro y es un templo de verdad.

Antes de entrar en el recinto hay un gran árbol y en su tronco uno de los dioses más feos que he visto en mi vida.  Me han dicho que se llama el “templo Shoni”. O eso he entendido al que se lo he preguntado. O es que llaman templo a cualquier cosa.

Templo Shoni.

A lo lejos en lo alto de una montaña se ve Mussoorie donde estuve hace dos o tres años.

En el camino de regreso a Dehra Dun hay un ejemplo de la falta de planificación que he visto varias veces estos días. Primero hacen un puente. Cuando ya está acabado se percatan de que tienen que pasar tuberías y conducciones diversas. ¿Cómo lo harías tú? Bueno, tú lo habrías previsto, pero si no las pasarías por debajo del puente. Aquí utilizan un sistema menos ingenioso pero más fácil: por encima del puente. Como la calzada es utilizada por los vehículos entonces la conducción va por encima de la acera. Luego se cubre y queda la acera con un escalón, en dos alturas. ¿Nueva conducción?  Pues más de lo mismo. Al final las aceras de los puentes no sirven para los peatones y éstos tienen que andar por la calzada con el peligro que supone. Y cuando digo “tienen” quiero decir “tenemos”.

Cojo el bus para Dehradun. Es un autobusillo de tamaño medio en el que como en todos te vas diciendo continuamente: “no creo que se atreva a adelantar con el camionazo que viene de frente”. Pero lo hace, ves que no llega, y sigue. Y al final cruza por poco. Siempre se salva en el último metro.

Cerca de Dehra Dun adelantamos a un camión después de ir un rato detrás intentando hacerlo y sin que el conductor del camión colaborase en la maniobra, más bien obstaculizándola. Cuando estamos a mitad del adelantamiento el camión hace un movimiento que casi nos saca de la carretera. Una vez pasado nuestro conductor para el autobús  en medio de la carretera. Yo pensaba que iba a bajar y a echarle la bronca al otro pero se queda sentado. Llega el camión y nos embiste. Pero poquito. Lo justo para que una señora que estaba sentada encima del motor, algo muy habitual, fuera a parar al suelo del pasillo.  Yo creía que entonces el chófer nuestro cogería una barra de hierro para partirle las piernas al otro conductor o por lo menos para hacerle un par de bollos al camión. Pues no sé si vio que el otro era muy grande o que iban muchos con él, pero arrancó y siguió la marcha seguido por el otro de cerca. Pero muy cerca. Pensé entonces que pararía en algún ensanchamiento para ver los daños, pero siguió como si nada. Bueno, él sí, pero los pasajeros no parábamos de mirar al camión que nos iba pisando los talones por si nos daba otro toque. Yo me acordaba de la peli de Spilberg, “Duelo”, y estuve preocupado hasta que en un cruce el camión siguió otro rumbo. Al llegar a la estación de autobuses fui a la parte trasera para ver los daños: había destrozado los pilotos traseros (suponiendo que los llevase antes) y había incrustado dentro de la carrocería la escalera de hierro que había para subir al techo. El conductor también lo miró pero como si nada. Ni una palabra. ¡Extraño país!

Voy al hotel, cojo el equipaje, me voy a la estación de autobuses (hay por lo menos dos en Dehra Dun) para regresar a Haridwar.

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4 comentarios to “35. De Dehra Dun a Haridwar.Primera parte.”

  1. Carmen Says:

    ¡Qué graciosos posando tu tabernero y tú! Me recuerda las fotos antiguas de mi padre que era chófer y siempre posaba con sus compañeros con los brazos colgando…

    ¡Qué templo tan horrible!, su imaginerría es tan insoportable como los dibujos de Quico Argüello en la Almudena.

    ¡Qué horror los viajes en carretera por India! Salman Rushdie en su libro “Haroun y el óceno de las historias” relata un viaje en autobús, en un país imaginario que se supone Pakistán, y que piensas que es una exageración y es igualito que tus viajes, con unas descripciones tan reales, fascinantes y divertidas como las tuyas.

  2. Angel de la India Says:

    Querida Carmen: ¡qué gracioso tu comentario sobre lo de posar con los brazos colgando! Dada la diferencia de tamaño -de lo que solo soy consciente al verme en la foto- quizás tendría que haberle pasado el brazo por el hombro. Claro que eso también es de las fotos de la época escolapio-franquista. Y quizás en la India no sea correcto.
    No he visto la Almudena pero tendré que ir después de tu comentario.
    Un beso

  3. jose luis Says:

    Cómo es posible que nuestra queridísima Esperanza, tuviera los medios necesarios para marcharse “pronto” de Bombay, y por contra, no tuviera a nadie en Madrid que le llevara un calzado más apropiado para lucir con esos calcetines “grises” en el momento de exponer a todos los españoles, cuán horribles habían sido los hechos que había presenciado.
    Al final será que es muy humana la pobrecita, y que para nada quería aprovechar la ocasión de mostrarse así.
    En la Cope la trataron cuál deidad India, de repartir gracia a los que la acompañan y de estar rodeada de protección divina (véase la hostia que se metió en helicóptero en Móstoles hace pocos años). Igual razón no les falta. La duda que tengo ahora es saber si no la llevaría el gran Jose Mari en el maletero de su coche blindado aquel día que atentaron contra su vida.

  4. Al de la India Says:

    Joseluis, ya sabes que con la cantidad de dioses que hay en la India no es demasiado dificl encontra proteccion de alguno. Ademas la derecha, por lo menos la española tiene mas facil los favores divinos.

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