17. Bhopal. Segunda parte.

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Taj-ul-MasjidLa guía recomienda visitar el Rashtriya Manav Sangrahalaya y que además, como muchos otros organismos y lugares, lleva delante de tan largo nombre “Indira Gandhi”. O sea el Museo Nacional de la Humanidad.

Es un museo etnográfico interesante pero o yo me he equivocado o la guía lo tiene mal situado o la escala no está muy fina porque me he pegado una paliza para llegar hasta allí andando.

Y luego, qué queréis que os diga, sí es interesante, muy moderno, puedes ver todas las artesanías de la India y cosas propias de todos los grupos étnicos de este país, pero no debería haber ido. Esta lleno de escolares y eso es lo normal. Tiene una tienda de objetos artesanos casi totalmente vacía. Los objetos del museo están bien mostrados pero apenas iluminados. Y no porque no haya luces, es que no funcionan.  He contado que está en grupos de 60 lámparas de las que funcionan solo tres o cuatro.

Una característica graciosa es que casi todos los departamentos tenían una explicación en braille. No creo que un sitio con tanto cachivache y que además nada se puede tocar sea lo más apropiado para un ciego. Si ha venido alguno se ha cansado de leer después de la primera línea pues era la única que estaba un poco “leída”, el resto de la leyenda estaba como si lo acabasen de poner.

En resumen, creo que es un museo para escolares y para los especialistas que no tienen tiempo de visitar los lugares originales. El resto abstenerse.

El museo tiene alrededor un gran parque donde se han reproducido construcciones de los diferentes grupos e incluso hay gente en algunos haciendo los trabajos que les caracterizan. O así debería ser. Sí que están las construcciones pero si están habitados los de ese grupo están sentados viendo pasar el tiempo, aunque la mayoría estaban vacíos, al menos cuando mi visita.

Busqué la cantina y comí allí. No creo que se coma más barato en todo el país. Hace años, en uno de nuestros primeros viajes, nos colamos por equivocación en la cantina de un museo de Delhi y también era baratísimo. Aquí además estaba bajo un techo de caña y el entorno era muy agradable.  Los empleados comían un thali por 10 rupias.  El té que era muy bueno costaba dos y las samosas también dos cada una.

Había un grupo de escolares sentados por allí y una maestra había cogido una vara y amenazaba con ella a los más díscolos e incluso le dio con ella a uno en el culo.

Estábamos a mitad de noviembre pero hacía un calor como un día de primavera. En abril o mayo debe ser duro, duro.

Y desde allí en un largo paseo y preguntando mil ves me fui al barrio de las mezquitas. Allí cruza una procesión hindú en ese barrio todo musulmán. A lo mejor tienen que pasar por aquí pero quizás lo hacen para tocar un poco los cojones porque la circulación es muy densa y provoca un gran embotellamiento a su paso. Además es viernes, la fiesta semanal musulmana.

Tráfico y procesión.

La mezquita Taj-ul-Masjid es, según la guía, una de las más grandes de la India, pero según un letrero de la entrada la tercera del mundo y según el fiel al que aludí al comienzo la más grande de Asia. No le pregunté por su concepto de Asia.  Sí que leí que el arquitecto fue Allarakha. (Lo escribo porque al editor de este blog le gusta mucho indagar en la vida de los arquitectos de mezquitas y éste para mí era un desconocido).

Nota del editor. Y tan desconocido, como que la construcción de la mezquita comenzó en el siglo XIX y terminó en los años 70 del XX. Ni Wikipedia menciona al arquitecto de la Taj-ul-Masjid. El único Alla Rakha destacado en Wikipedia es Ustad Alla Rakha un maestro percusionista al que escuché hace años en Madrid acompañando a Ravi Shankar. Claro que en la mezquita había una biena alharaca.

Este lugar es de esos donde yo pasaría las horas sin hacer nada. O escribiendo. No había casi nadie y pude pasear a mi antojo.Taj-ul-Masjid. Hablé un rato con el señor aludido y estando con él me dijo que se iba porque estaban llamando a la oración. Eran las 16:30 y acudieron muchísimos fieles. Todo hombres. Ni una mujer. ¿No rezan las musulmanas? A diferencia del catolicismo español acudían bastantes jóvenes. Quizás la menor asistencia eran de los de 30 a 40 años. Bastantes barbudos, pero “barbudos militantes”.

Taj-ul-Masjid.

Es curioso porque en el patio de la mezquita hay una franja pegada a la pared –no sé si por todo el perímetro o solo en este lado donde estoy- donde el personal puede ir calzado. Pero no sé la anchura de la franja. ¿Quién determinará esa medida? ¿Lo sacarán del Corán que a veces es muy preciso en los detalles o será de los “hadices”?

Taj-ul-Masjid.

La plegaria ha durado unos diez minutos y la gente se va echando leches. Llega entonces un grupo con uno que va vestido en plan típico. Debe ser una boda pero sin novia.

Cuando me voy a marchar aparece un grupo de occidentales mayores, una docena, con un guía. Afuera les espera un magnífico autobús.

De allí me voy a la búsqueda de otra mezquita, la Moti. En el camino veo un sitio donde mucha gente se acerca a tomar té.   Imagino que será porque es mejor que en otros cercanos, y no me puedo sustraer a esos reclamos. Me preguntan si lo quiero “half” o “full”. Ya puestos le digo que “completo”, pero pienso que quizás el “completo” sea como en España la caña con el pincho y este té vendrá con una croqueta de bacalao. Le pregunto que qué es el “full”. Pues el vaso lleno. Natural. Porque suelen ponerlo en unos vasitos y solo llenan la mitad. Como abrasa el personal coge el vasito por arriba. Me sirven el té con el vaso lleno y pienso que no podré cogerlo: en el caso del “full” ponen el vaso dentro de otro. Ingenioso.

Llego a la Moti Masjid. Es pequeña pero es una preciosidad. Lástima que es tan tarde que ya no pueda hacer ninguna foto. Hay un grupo de hombres haciéndose fotos con uno vestido de baturro indio, vaya, como un rajá. Me dicen que es una boda. Pero como en la otra no hay ni una mujer. Ni tan siquiera la madre del novio.

Y para acabar me voy a la tercera mezquita de la zona, la Jama Masjid: parecida a la anterior pero con un barrio alrededor muy interesante.

Ahora me percato de que ha sido una pena: tenía que haber cambiado el museo matutino por estos barrios.

En el laberinto de calles no me pierdo gracias al maravilloso reloj que llevo, regalo de mi hijo y que estrené en el viaje a Japón.

Vuelvo al hotel andando y al pasar por otra mezquita, ésta ya moderna, veo en el cielo cientos de murciélagos pero enormes.

Voy a cenar a donde todas las noches.

Un rato de internet y regreso al hotel.

Mañana me voy a Pachmarhi.

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2 comentarios to “17. Bhopal. Segunda parte.”

  1. jose luis Says:

    No era la Jama Masjid de Delhi la mezquita más grande de la India?
    Ustad Allah Rakha, Ravi Shankar, no se te escapa nada. Hace cuántos años los viste en Madrid?

  2. Angel de la India Says:

    Joséluis, lo de “el más grande” sea sobre lo que sea parece que no tiene límites. Parece una competición.
    Lo del concierto es una nota del editor. Yo no estuve en ese evento.

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