De Rangún a Mandalay.

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Mercado. Palos de golf en RangúnVamos a buscar las gafas que encargó Marisa; luego al gran mercado de Bogyoke que está al lado. Una lluvia torrencial nos deja bloqueados allí. Cuando amaina volvemos andando al hotel. Tenemos que dar grandes rodeos o retroceder en las calles del centro totalmente inundadas. De todas maneras no creo que haya vida dentro de los grandes charcos donde intentamos no ahogarnos. Ese color tan negro no debe dejar pasar los rayos de luz. Sólo podrían vivir esas sabandijas que salen en los reportajes de “La 2” que viven sin luz y aquí además tendrían que vivir sin oxígeno. Lluvia en Rangún.En el hotel nos buscan un taxi a compartir con otro pasajero para ir a la oficina del autobús: un simpático joven belga que habla muy bien castellano, Renaud. De esa oficina (y restaurante) una furgoneta nos llevará a la estación de autobuses. La llenan de paquetes y en el espacio que queda la llenan de pasajeros. Parece que estemos en la India. Un birmano que tengo al lado me pregunta que de donde somos. Se descuelga diciendo que el español es el idioma más bonito del mundo. El segundo el farsi. Me deja de piedra. No sabe ni una palabra de castellano. No sé de farsi. Claro que tampoco toco el clavicordio y me encanta Bach. Luego me explica que es musulmán. Llegamos a la estación de autobuses; subimos al nuestro y ¡sorpresa!, el asiento de detrás está ocupado por Maria Jesús. Feliz encuentro. El autobús ni es tan nuevo, ni cómodo como me dijeron pero no está mal. Enseguida se hace de noche, aunque son las 6 ó 7 de la tarde y en la pantalla del autobús siguen los horribles vídeos musicales con un volumen altísimo. Paramos a cenar. Le digo al conductor que el volumen está muy alto y que si lo puede bajar un poco. No sé si me ha entendido pero no me ha hecho ni caso. Después de la cena ponen otro vídeo con un cómico y la gente se ríe a carcajadas. Es difícil dormir en esas condiciones. Imagino que en autobús de Madrid a Zaragoza un birmano le dice al chofer que como no entiende nada y quiere dormir, que quite el vídeo de Javier Cansado. Así que me aguanto. Cuando acaba el cómico ponen una telenovela y ya llega el sueño. Paramos tres veces en el recorrido y en todas los birmanos se lanzan a comer. Hubo dos paradas más para fumar y hacer pipí pero en medio de la carretera así que las señoras lo tenían más difícil. Como casi todo en la vida.

NB. Más información sobre los visados. El visado te lo dan para 28 días. Ni uno más. Si quieres quedarte más tiempo o pides una extensión de otros 28 o bien pagas 3 dólares de multa por cada día que te has pasado. Claro que esto cambia según el humor dictatorial. Al comienzo del régimen militar lo daban por 72 horas y sólo para Rangún. Eso se llama política de aislamiento. Después del famoso año 1988 se amplió a siete días y a las ciudades de Mandalay y Pagán además de Rangún. Luego llegó el dilema: recoger más pasta con más facilidades para los extranjeros o restringirlas para que no se viera lo que hacían. A mitad de los 90 se decidieron por la pasta y lanzaron la campaña de “Visit Myanmar year 1996”, que obviamente no podía seguir con una visado de siete días. Y así estamos ahora.

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