Birmania 1.

by

Monjes budistas en Rangún.Este año a Birmania. La primera cuestión es acerca del nombre. Tengo un amigo que al decirle a donde venía me corrigió fraternalmente: “Myanmar, antes Birmania”. Acudo al diccionario de dudas: en castellano se dice Birmania, en inglés Burma y en el país Myanmar. De todas las maneras como este último nombre ha sido una de las imposiciones de la dictadura militar es fácil que cuando se acabe, que se acabará, se lo vuelvan a cambiar. Claro que no es seguro que vuelvan a lo sencillo, que sería de nuevo Burma/Birmania, sino que se inventarán otro nombre como gusta hacer a los nacionalistas de España. Iba a escribir “a los nacionalistas españoles” pero he pensado en la cara de un seguidor del PNV, CIU, PAR (en este partido no hay “seguidores” solo cargos), BNG, ERC…por llamarlos así aunque sean “nacionalistas” y “españoles”.

Lo mismo pasa con Rangún ahora Yangon. En eso se nota los que han ido a Birmania, perdón a Myanmar, que ya no dicen Rangún sino Yangón. Sin embargo no conozco a nadie que después de un fin de semana en Londres diga London.

Y si tienes dudas intenta decir el gentilicio de Myanmar. Y no te digo nada si intentas utilizar el nombre birmano del país: Pyidaungzu Myanma Naingngandaw.

Y además la CIA, donde sabéis que acostumbro a buscar información, les llama “Burma” y “Rangoon”. Así que no hay más que hablar.

La segunda cuestión es sobre si debo ir o no a Birmania. En los foros de viajes hay opiniones para todos los gustos. Recuerdo la polémica creada por el Partido Comunista francés en los años 60: no hay que ir de turismo a España para evitar llenar las arcas franquistas de divisas. Seguramente hizo más ese turismo por la apertura española que la UCD. Porque Birmania ahora es una dictadura militar. Y dura. Hasta Bush la ha condenado. Incluso Lonely Planet se planteó la posibilidad de no editar la guía sobre el país. Decidieron hacerlo y dan una serie de consejos, que son viajar como yo lo hago siempre: de forma independiente y evitar los hoteles de lujo. Comenzó con un golpe de estado dirigido por el general Ne Win en 1962. Y aunque este nombre no os diga nada lo escribo porque se debe conocer los nombres de los infames. Estuvo hasta 1988 en que miles de birmanos protestaron contra su gobierno. Algunos profetas de la democracia dijeron que ésta llegaría el 8 de agosto de 1988 (“8-8-88”). Parece que era un número auspicioso. Pero por lo visto los dictadores no conocían la magia de los números y hubo varios miles de muertos esos días en la represión de las manifestaciones. Y el jerarca siguió en el poder. Si los que mandan no ayudan es más difícil que se cumplan las profecías. Si el poder está en contra es imposible que se cumplan. Después hubo otro golpe militar dirigido en la sombra por Ne Win. El nuevo general jefe llamó a su movimiento SLORC y prometió elecciones para 1989. Se creó un partido de la oposición, el NLD, que ganó las elecciones. Pero ¿por qué deberían los dictadores militares mantener su palabra? Liquidaron o encerraron a los diputados elegidos del NLD y pusieron bajo arresto domiciliario a su líder AUNG SAN SUU KYI (así con mayúsculas para que tampoco se os olvide). Y hasta hoy.

El país es ligeramente mayor que España y con 47 millones de habitantes.
Más sobre Birmania mañana.

NB.
Después de copiar esta crónica de la libreta donde la escribí antes de salir para Birmania aparece hoy un editorial en Le Monde sobre este país. Se titula “Alarma en Birmania”. Dice más o menos: “¿Qué fin persiguen los militares birmanos? Es difícil responder a esta cuestión dado que su comportamiento y sus acciones parecen absurdos. La junta en el poder hace oídos sordos a todas las exhortaciones, incluso a las más matizadas, para volver a tener algún crédito sobre la escena internacional a cambio de algunas concesiones hacia una sociedad aplastada bajo su férula. Las manifestaciones que se han multiplicado desde hace dos semanas en Rangún (¡bravo, los franceses escriben “Rangoun”!) así como el algunas otras localidades testimonian el profundo malestar que socava este país”.

En un principio han sido manifestaciones debido al aumento de los precios de los carburantes pero también ha habido de contenido político y manifestaciones de monjes budistas en Pakokku el 5 de septiembre.

“En una especie de huída hacia delante, el ejército, que detenta el poder absoluto desde hace 45 años no ha cesado de desafiar a la comunidad internacional, que reclamaba una mejora de los derechos humanos. Y George Bush que está en Sydney, donde se ha encontrado con los dirigentes de los estados del Pacífico ha dicho que tiene un “comportamiento tiránico inexcusable”. Y además ha encargado a su esposa defender la causa de la democracia birmana en la ONU, en un gesto poco habitual en él”.

Sólo dos problemas para todo esto y no pequeños: China sostiene a la junta militar pues tiene a este país como una especie de patio trasero y Rusia quiere abrirle las puertas de su tecnología nuclear.

Ha sido un poco rollo pero es que en la prensa española nunca aparecen noticias sobre estos hechos. Y el mundo no se acaba con el fútbol. ¡Ni siquiera con la natación sincronizada!

Anuncios

Una respuesta to “Birmania 1.”

  1. Carmen Says:

    Bueno, a tenero de las protestas que se están llevando a cabo, tu viaje contribuyó algo a que la gente salga a la calle.
    Sí, probablemente la dictadura se acabe, pero me temon que seguirán otras, al menos las dictaduras de los que manejan este mundo para su propio beneficio, que son los que mandan

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s