29. De Sivas a Tokat.

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Madrassa Gök de TokatHe cambiado un poco el ritmo y en lugar de viajar a primera hora y luego visitar al llegar al destino hoy voy a hacer primero la visita turística y luego me iré.
Sivas.
Esta ciudad fue fundada por los hititas en el 1500 AC. Después, como siempre, pasaron distintos reinos y gobernantes. Los romanos la llamaron nada menos que Megalopolis. (¿Se acentuará esdrújula siendo un nombre romano?) Después le cambiaron el nombre al más discreto Sebastea y los turcos a Sivas. Aquí tuvo lugar el congreso que originó la resistencia turca a la ocupación y partición del país después de la primera guerra mundial. Por eso Ataturk dijo de ella que “aquí están los cimientos de nuestra república”.
Desde el punto de vista turístico no es nada especial pero si estás aquí merece la pena echarle un vistazo. Una ventaja adicional es que varios monumentos están situados en el centro y muy cerca unos de otros en un parque. Visito primero la escuela coránica Buruciyye de 1271. En su interior varias tiendas de objetos artísticos y unas mesas para tomar algo. En el centro del recinto, que está al aire libre, una fuente con el agua congelada. No hace mucho frío pero por lo visto las temperaturas siguen siendo bajas. Luego me voy al lado a la Cifte Minare, escuela coránica con dos minaretes gemelos de la que solo queda en pie una fachada magnífica y los dos minaretes. Enfrente la escuela coránica Sifaiye que fue una facultad de medicina y también hospital. Dice un letrero de la entrada que curaban enfermedades psiquiátricas, de ojos y de piel. También con tiendas en su interior y mesas donde se debe estar muy bien si la temperatura fuese más agradable. En uno de los laterales esta la tumba de Izzetin Keykavus I que murió en 1220 de tuberculosis. En la entrada está escrito en árabe: “la muerte nos expulsó de grandes palacios para ser enterrado en estas estrechas sepulturas. Desgraciadamente esos palacios no se pueden utilizar contra la muerte. Mi sultanato se acabó, dejando muy pronto el mundo temporal y pasando al otro mundo llegó la verdad en octubre de 617” (Año de la hégira). Traducido más o menos del inglés. En ese parque también hay una mezquita otomana del siglo XVI pero está cerrada.
Después me voy a visitar la Gran Mezquita. En todas las ciudades turcas hay una con ese nombre, menos en Estambul. Pregunto a un joven que está en la puerta de una tienda de puertas. Habla algo de inglés y rápidamente me invita a un té. Acabo de desayunar. Pues nada, cierra la tienda y se viene conmigo. Es bueno encontrarte con gente amable pero algunos son abrumadores. El policía de Mardin y este joven son de estos últimos. Visito con él la mezquita. Es del siglo XII y muy grande. En la entrada en un letrero dice que perdió “its charity” cuando la invasión de Tamerlán. Imagino que se referirá a su hospital y no a la virtud teologal porque parecería una excusa. “Mira desde que llegó Tamerlán he perdido la caridad”. “Pues yo desde el 15 de marzo de 2004 he perdido la fe”. Menos mal que les queda la Esperanza. Aguirre. Veo la mezquita muy rápido porque “mi guía” no está muy interesado en ella. Muy cerca la escuela coránica Gök que no se puede visitar porque están restaurándola pero por su fachada parece algo impresionante. Luego me lleva a visitar el castillo, que solo es un promontorio desde el que se ve toda la ciudad. Se ha olvidado del tabaco y me lleva a un restaurante de un amigo suyo para que le invite a fumar a él y a mí a un té. Luego visitamos una tienda de ventanas de PVC que también es de su mismo negocio. Acabamos el “recorrido turístico” en la tienda primera de las puertas. Y allí paso un rato como un idiota viendo las diferentes puertas y sus cerraduras. Me dice continuamente que antes hablaba mucho inglés pero que lo ha perdido. Antes no lo sé, pero ahora es de primer curso. Es realmente muy joven, 24 años, y muy enérgico. Me dice que estuvo trabajando en una ciudad del Mediterráneo turco, Antalya, y que allí conoció a una finlandesa de 55 años y que se quería casar con él. Creo que se confunde con la edad. Pero que como tiene cuatro hermanas y él es el único varón porque su padre se murió por fumar mucho pues no se puede ir de Turquía y se casará aquí. Le dejo a él y a sus puertas, me voy a comprar un billete para Tokat, recojo el equipaje en el hotel y nueva etapa.
De Sivas a Tokat voy en autobús. Después de los días de furgonetas y algún microbús esto es un lujo. Y vuelven a darme colonia y té y vas ancho y cómodo. Seguimos estando a más de 1500 metros y hay nieve en las montañas pero menos que ayer. El día acaba totalmente nublado. Llego a Tokat. Es el momento menos agradable del viaje: saber donde te van a dejar y cómo llegar al hotel. Desde donde me paran puedo ir andando al hotel. Ayer en el de Sivas no regateé el precio y aunque ha sido el mejor de todo el recorrido, me quedé con la sensación de que debía haberlo hecho. Es que en todos, cuando preguntas el precio, sacan un papel y te lo escriben, nunca te enseñan una tarifa. Y tienes la sensación que te dan un precio a ver si cuela. Sólo en uno se atuvieron a la tarifa marcada. Ayer llegué un poco tarde y atontado de todo el viaje y acepté sin más. Hoy he decidido no hacerlo. En el primero no llego a un acuerdo y me voy a otro. En la recepción no hablan inglés y se van a buscar a una chica que sí lo habla. Regateo y me da un poco de pena porque parece una principiante y a mí me gusta regatear con gente curtida y encima parece que el dueño esta allí sentado en un sillón de la recepción y la está supervisando. Consigo un precio razonable, que me cambie la bombilla del techo, que la que había apenas daba luz, y acceso gratis al baño turco y piscina que tienen en los bajos.
Tokat.
Es una ciudad de algo más de cien mil habitantes. La guía la define como la quintaesencia de una ciudad turca, mitad otomana y mitad moderna. Desde luego muchas chicas jóvenes, casi niñas, con el pañuelo turco en la cabeza. Parece que hay muchas ruinas enterradas pues ha crecido su nivel cinco metros desde el siglo XIII por los arrastres de tierra de las montañas, por las inundaciones y por los terremotos. Aquí su historia se remonta a los hititas y los frigios. Y luego todos los demás que ya conocéis. Visito la escuela coránica Gök. Ahora es el museo de la ciudad. Está un par de metros por debajo del nivel de la calle. Tiene algunos objetos de las iglesias y uno muy curioso: una figura de Santa Cristina en cera, parece ser una mártir cristiana de la época de Diocleciano. También varios cuadros de iglesias ortodoxas del siglo XIX pero que parecen del IV. Descubro que al incensario lo llaman en inglés “fumigation bowl”. O en inglés no existe esa palabra o no sabía el traductor para que servía ese utensilio. Otro hallazgo sorprendente: dos piedras que se llaman “stones of submission”. Ni idea de para que servían ni qué quiere decir eso. En una habitación hay 20 tumbas que se cree que eran de los fundadores de este seminario, todos varones por supuesto, pero que popularmente se las conoce como “las tumbas de las 40 doncellas”. Curioso cambio de nombre.
En la guía dice que hay gente que viene aquí solo para comer la brocheta de Tokat. Recomienda un par de sitios. Le pregunto a un joyero. No habla inglés pero sí alemán e italiano. Uno de los sitios que busco está cerrado y el otro ha cambiado de nombre. Me recomienda otro cercano. Llama por teléfono y ya me están esperando en la calle cuando me acerco. Me sirven la brocheta a la media hora. Yo no sabía si es que tardaba mucho su preparación, como así fue, o es que estábamos esperando al joyero. Tengo la sensación de que no me lo como de la forma debida pues lo hago con tenedor y cuchillo. Efectivamente, se come con la mano y poniendo los trozos en un pan plano y sólo el tomate con el tenedor. Por si vas allí para que no hagas el ridículo, como yo. Cuando salgo compro el billete para mañana. Casi no quedaban plazas. Se pone a llover. Al hotel, piscina con sauna, baño turco y a dormir.
NB. Gök” es un nombre que se repite en algunos edificios selyúcidas que estoy visitando. No era el nombre de un jefazo, que los tenían todos muy largos y complicados, sino el de una palabra que en turco antiguo quiere decir “cielo”. Esa palabra en los edificios es porque tienen azulejos azules que recuerdan el color del cielo. No debe usarse como un término cariñoso porque parece que estés llamando al motivo de tu amor como a una de esas bestias marcianas de “La guerra de las galaxias”: “Gök, amor mío”.

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2 comentarios to “29. De Sivas a Tokat.”

  1. jose luis Says:

    Salía muy caro el hotel? porque lo que ofrece tiene muy buena pinta.

  2. Angel de Turquía Says:

    Lo de caro o barato es dificil de decir porque depende de tu presupuesto. Un hotel medio en la parte central de Turquía, en habitación para una persona con desayuno incluído costaba de 30 a 50 liras, o sea 16 a 28 euros.

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