28. De Malatya a Sivas.

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Kangal, mastín turco por excelencia. Alcanza 65 kilos, también llamado pastor de Anatolia.Mi viaje acababa aquí, en Malatya, así que a partir de hoy y hasta llegar a Estambul es “a más a más”. Desde Malatya estuve tentado de ir hacia Konya donde estuve en mi primer viaje, o volver a la maravillosa Urfa donde estuve el año pasado, o a Ankara también de mi primer viaje pero de la que no recuerdo casi nada. Pensé en ir a la costa del Egeo en busca de un poco de calorcito. O a Pamukkale, que no sólo debe ser precioso, sino que además si iba podría contestar afirmativamente a todos los que dan por sentado que ya lo conozco. Al fin he escogido esta ruta por el corazón de Turquía, la Anatolia Central. Mi recorrido será: de Malatya a Divrigi, luego Sivas, Tokat, Amasya y de allí a Estambul. Así que mi primera etapa será de Malatya a Divrigi, quedándome a dormir allí o siguiendo hasta Sivas en función de los transportes.
Como cuando fui al Nemrut, la guía explica como ir de Sivas a Divrigi pero no de Malatya allí. El señor de la oficina de turismo me dijo que fuese a Kangal y desde allí autobús o taxi, que no estaba muy claro. Voy a la otogar de los minibuses. Entras y vas diciendo “Divrigi” y te van dirigiendo y al final llegas a la oficina de las furgonetas que van a Kangal. Saco el billete. Entonces aparece un señor que habla algo de inglés. Quiere me vaya con él. Le sigo. En estos casos, y ya me han pasado varios, me siento como un idiota porque no sé ni a dónde voy, ni con qué motivo. Vamos a otra oficina de venta de billetes. Subimos por una escalerita y estamos en el despacho de dirección. Es el amo y quiere enseñarme su poderío. Y encima es de lo más simpático. Rápidamente pide un té para mí y enciende su ordenador. Una hora estuvimos en su despacho. Lo primero que hace es enseñarme en el PC las fotos de su familia. Yo con el esquema de Mendel y éste con fotografías en JPEG. ¡Maldición, siempre me mojan la oreja! A lo largo de la “conversación” estuve a punto de meter la pata con lo de la edad. Le echaba por encima de 60 y tenía 45 años. Pero afortunadamente no me hizo adivinarlo. Cuando sí la metí a fondo fue cuando le pregunté con la mejor de mis sonrisas que dónde se había hecho unas fotos grandes que había en la pared: una sentado en traje de baño al borde de un gran río, otra vestido como de soldado típico que a lo mejor era de “akinji”, de los que hablé el año pasado y de los que el editor de “elsoles” incluyó un bonito grabado, bueno era de “akinji” pero como con una mitra de obispo católico, y la tercera fotografía era como de una composición artística con estrellas y el sol y colores rojos por todos los lados y un señor por allí. “¿Dónde te has hecho estas fotos?” Pues resulta que eran de Ataturk. Y mira que eran grandes. A lo mejor era un piropo pues no pareció molestarle la equivocación. A mí a los 45 años me confunden con una foto de Franco y me cabreo bastante. Bueno, aunque fuera ahora, que el único líder de la derecha con buena planta fue Suárez, porque Calvo Sotelo y Aznar… Cada uno que aparecía por allí me lo presentaba y lo mismo cuando salimos. Sólo me faltaba ser albino para ser como Copito de Nieve. Antes de salir la furgoneta le explicó al conductor donde debía dejarme. Un par de besos tipo turco, entre hombres, -que ya he aprendido- y de nuevo de viaje.
Todo alrededor de Malatya son campos de albaricoques. Me pregunto en que trabajarán el resto del año y lo peligroso que es el monocultivo porque el año en que la cosecha tenga algún problema aquí será gordo. Cuando se acaban los árboles aparece un terreno árido con algunos arbustos. Y nieve en las cercanías. Y es que siempre estamos a más de mil metros de altitud. Hacemos una parada para fumar. El conductor me dice que vaya con él a la oficina y me invita a té. Ventajas de ser amigo del amo. Durante el viaje estamos continuamente entre 1500 y 1800 metros y vuelve a nevar.
Llegamos a Kangal, pero, aunque es donde debo coger el nuevo transporte, me dicen que no me baje. Más tarde me deja en una estación de servicio y ellos siguen su viaje hacia Sivas. Pregunto allí: que me espere que la furgoneta para ir a Divrigi para allí. Menos mal que solo esperé 40 minutos porque si no me quedo helado. Aparece la furgoneta, me coge y vamos a Kangal de nuevo.
Kangal.
A lo mejor, como a mí, no te dice nada este pueblo, pero es importante por dos cosas. La primera son los perros de Kangal. Son perros de ganado muy famosos en Turquía. Como no entiendo nada de perros a lo mejor lo estoy explicando y son tan famosos como los de San Bernardo. Dice la guía que protegen a los rebaños de lobos y osos. O sea que son cosa seria. La segunda particularidad de Kangal se llama Balikli Kaplica y eso sí estoy seguro de que no lo conocéis, pero sí que a alguno le interesará. Es un balneario especializado en la curación de la psoriasis. Su método es muy especial. Hay un agua con propiedades curativas que se combina con la acción de unos peces que mordisquean la piel que está dentro del agua, pero que son capaces de distinguir la piel que tiene psoriasis de la que no y que sólo lo hacen con ésta. ¿Qué os parece?
De Kangal después de una breve parada para comer -menos yo, que al ir a bajar me han dicho que no lo hiciese y he pensado que nos íbamos enseguida y no lo he hecho- nos vamos a Divrigi. Durante todo el camino la carretera va por cotas altas pasando por un puerto a 2000 metros, con montañas cercanas muy altas y nevando casi todo el camino. La carretera empieza a bajar y llegamos al destino.
Divrigi.
Mi guía dice que de los lugares de Turquía declarados Patrimonio de la Humanidad, Pamukkale es el más visitado y Divrigi el que menos. Llegamos a las 3 de la tarde y la próxima y última furgoneta sale de allí para Sivas a las 4 y media. Pensaba quedarme a dormir aquí pero esto no tiene pinta de tener hoteles, aunque la verdad es que ni lo pregunto, porque aquí solo hay que ver un monumento. Antes de ir te preguntas si merecerá la pena tanto viaje y cuando llegas te das cuenta de que sí, porque es uno de los lugares más sorprendentes de todo el país. Es un pueblo agrícola de unos 15000 habitantes. En la parte superior está un complejo de mezquita y hospital construido por el emir Ahmed Sah de 1228 a 1245. Al llegar lo primero que encuentras es la fachada del hospital. Te parece mentira que en un lugar tan lejos de todo pueda haber algo así. Fachada de la Gran Mezquita de Divrigi (Ulu Camii)Y cuando entras la sorpresa es aún mayor. Tiene un estanque en el centro con una extraña entrada de agua en forma de espiral. Dicen que era un hospital para enfermos de los nervios y esta espiral era para producir determinados sonidos con el agua que tranquilizaban. Todo el edificio es precioso. Luego me voy a ver la mezquita. La fachada es también algo fuera de serie. La puerta está cerrada. Regreso a la garita de la entrada y uno de los empleados se levanta para abrírmela con cara de “otro pesado que quiere verla”. Enciende todas las luces. El interior es sencillo pero también impresionante. A pesar de que viene otro más a verla al poco empieza a apagar todo. A la calle. Doy una vuelta por todo el exterior del conjunto y me encuentro con lo más famoso del sitio y que he estado a punto de perdérmelo: una fachada del siglo XII que parece barroca. Enorme y con una gran profusión de hojas, arabescos, columnas, que no hay otra igual en Turquía. Van viniendo grupos de dos o tres turcos (ninguna mujer) y vuelven a abrir la mezquita. Aprovecho para ver ambos monumentos a gusto. Vuelvo a la oficina de la furgoneta con una sensación de felicidad total.
¡Mira que es fácil de contentar el hombre blanco! Lo llevas a Divrigi un par de horas y ya lo tienes feliz. Vuelve a llover y hace fresco. La misma furgoneta que me trajo aquí me lleva a Sivas. En el camino de nuevo nieva. Me pongo mi música. Me aparece una pieza de Jarcha que creo que también oí el año pasado en Turquía y que me vuelve a llevar a la misma reflexión: ¡cómo la pudo elegir la derecha española como himno de campaña electoral! Bueno, ni la derecha ni la izquierda, porque no había por donde cogerla. Seguro que no la habían oído. Claro que la derecha no iba a coger a Ana Belén con “España camisa blanca de mi esperanza…” Quizás si no hubiese sido por la cantante, la magnífica Marisol de su última etapa, sí podrián haber seleccionado su “háblame del mar marinero” que “dicen que hay toros azules en la primavera del mar”. Y así llegamos a la otogar de Sivas. Un autobús urbano que viene de la universidad me lleva al centro. Una simpática y guapa jovencita con pañuelo en la cabeza me indica donde está mi hotel. Quiere ser profesora de inglés. Dos paradas antes se ha despedido de su chico y hasta me ha parecido que se han dado un beso en la mejilla. Mucho me parece.
Cena, internet y a dormir.
El hotel. Mi amigo, el editor de ESE que se preocupa mucho por mí, me manda una nota de aviso sobre la ciudad de Sivas y un consejo: no vayas al hotel Madimak. Pues en ése estoy, porque la nota la leo después de cenar, aunque no sé si es el mismo sitio o si sólo es el nombre. Parece que liquidaron a unos cuantos intelectuales de izquierda turcos hace unos años un grupo de fanáticos. Desde luego este hotel es bastante nuevo. Además en las películas de guerra siempre dicen que no caen dos bombas en el mismo sitio y además no soy un intelectual de izquierda turco.

Nota del editor sobre el Hotel Madimak (de Wikipedia): Aziz Nesin (1915-1995) fue un prolífico escritor y humorista turco, muy popular y del que se dijo en vida que era el único autor turco que vivió de los ingresos de sus libros. Suponemos que hasta el Nobel Pamuk. Se expresó contra la dictadura militar que sufrió su país y contra el rigor religioso. Tradujo al turco la obra de Salman Rushdie, Versos satánicos, por lo que las organizaciones fundamentalistas le tomaron como objetivo de su ira. Cuando asistía en 1993 en el Hotel Mardimak de Sivas a un festival cultural Alevi, una multitud colérica rodeó el hotel y le prendió fuego. Aziz Nesin yotros muchos asistentes se salvaron de las llamas, pero 37 personas murieron y otras muchas resultaron heridas. Este suceso ahondó la separación entre lo religioso y lo laico en Turquía.

Una respuesta to “28. De Malatya a Sivas.”

  1. LUIGI Says:

    Bonoso grande, este balneario ¿te vendría de p.m. para lo de tu piel no? Así que ya sabes dejáis a la “piareta” con los abuelis y os vais a un romántico viaje por Anatolia.

    Eso si, tendréis que tener más cuidadin con los “rayitos” que sino peligran las vacaciones…

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