Blair no sabe jugar al mus.

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Nunca se echa un órdago a la grande al mano que tiene cuatro reyes (en este caso excepcional tenía también chica) Si se tiene suerte, en un juego en el que podrían desplumarnos, el ganador nos paga las copas al final y se clasifica como Ahmadineyad el Magnánimo. No se puede ser tonto con quienes conocen bien los cuentos de Sherezade.