16. Tatvan.

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Foto satelital del volcán NemrutTatvan. Salgo del hotel en Van sin estar decidido si voy a coger un autobús urbano que me lleve al puerto y allí el barco para Tatvan o bien ir a una oficina de una línea de autobuses y coger un “servis” que me lleve a la otogar y de allí un autobús a Tatvan. Además la oficina y la parada del autobús para el puerto están juntas. El día esta totalmente nublado y al final me decido por ir en autobús a Tatvan. La sala de espera del “servis” es mejor que la de estos días pasados pero tiene la misma estructura física y humana: hombres bigotudos que fuman sin parar, una estufa en medio de la sala y mujeres inmóviles. Debajo de un letrero de “sigara içilmez” y el signo de prohibido fumar, dos empleados detrás del mostrador fuman uno detrás de otro. ¡Te encantaría Esperanza Lamela! De vez en cuando entran jóvenes, casi niños, llevando cosas. Da la impresión que hay bastante gente que trabaja mucho por muy poco, como todos estos chavales y también mucha gente que trabaja poco, poco. Y no me digas que eso ocurre en todos los sitios. Detrás del mostrador hay tres y a veces cuatro hombres mirando al frente. Porque eso lo podría calcular hasta el que hizo el manual para detener a terroristas varones en los controles de carretera de Turquía. ¿Cuantos billetes venden cada día? ¿Cuantas consultas atienden? ¿Cuál es la distribución horaria y los momentos punta? A lo mejor hasta los niños limpiabotas podrían ir a la escuela.
En cuanto salimos de Van vamos bordeando el lago por la misma carretera por la que fui a Akdamar. Luego se interna por las montañas. Nieve por todos los lados. Como no hay música ambiente en el autobús me pongo la mía por primera vez en el viaje. La inauguración es con mi pieza favorita: las suites para violonchelo de Bach. Es la gloria. De repente se rompe el encanto: control. Identificación, cacheo del equipaje de mano y luego a bajar del autobús para abrir y cachear el equipaje que llevamos en la bodega. Me pregunta el gendarme si soy iraní. Estos días ya me lo han preguntado otras veces. No sé si es que lo parezco o es que son los únicos extranjeros que vienen por aquí. Excepto otro japonés jovencito que también va en el autobús y al que no le miran el equipaje. ¿Estará esta parte de Turquía en alguna ruta recomendada en Japón? Todo el viaje lloviendo. Llegamos a Tatvan y busco un hotel. Me piden lo mismo que en el de Van pero por lo que es debería costar la mitad. Regateo.
Qué es lo que hay que ver en Tatvan? Lo más fácil y lo más inseguro es el monte Nemrut. Lo más seguro Ahlat. En Turquía hay dos montes Nemrut. Uno, el pequeño, de 2150 metros, es el más famoso por unas cabezotas que tiene en la cima. El otro, el más grande, de 3050 metros, es el que está al lado de Tatvan. Volcan inactivo que en su día provoco la creación del lago Van. La guía dice que sólo se puede subir en verano y en su descripción habla de unos pájaros con nombre tan bonitos en ingles como “hoopoe” y “skylark” que corresponden a abubilla y alondra. Parece como si la “hoopoe” fuese una onomatopeya, como también lo parece cómo llaman a la abubilla en mi pueblo: “putput”. Tiene fama de oler mal (¿alguien ha olido a una abubilla?) y así se emplea como insulto: “hueles como una putput”. No sé si se seguirá insultando así. Bueno, no pretendía subir al Nemrut, realmente no podría ni alejarme un metro de la carretera de la nieve que hay, pero sí verlo. Hoy no será. Todo el día lloviendo y al final se ha puesto a nevar.
Lo más seguro es Ahlat. ¿Qué hay que ver allí? Un cementerio selyucida que esta a 40 kilómetros de Tatvan. La ciudad se fundó en el siglo VI y fue una plaza fuerte en el XI. La guía te indica que el cementerio está bastante antes de llegar al pueblo y al lado de la carretera, así que tienes que indicar que te paren allí o pegarte una caminata de vuelta. Cojo una furgoneta y me siento al lado de uno que habla inglés. Pues no, sólo saber decir “¿cómo estas?”. le intento explicar que voy al cementerio y que me tienen que parar antes. Que no me preocupe que él se lo dice al conductor. También quiero saber a qué hora sale el ultimo minibús. Estas dos cosas me han llevado la hora del trayecto porque he tenido que echar mano por primera vez de un diccionario turco que llevo. Pues si no veo yo el letrero del cementerio me llevan al pueblo. Me tienen comida la moral. Paran a todo el mundo a la puerta de su casa y a mí me dejan siempre donde les da la gana.
El cementerio selyucida (o selyuci)
Ocupa una extensión bastante grande con lapidas de piedra rojas puestas de pie y cubiertas de líquenes. Miden de un metro y medio a dos y medio, con unos 50 o 60 centímetros de ancho y unos 15 a 20 de grueso. Tienen grabadas escrituras árabes de caligrafía cúfica y dibujos geométricos. Intentad imaginar todo esto (habrá fotos) en un lugar solitario, ni un visitante, lluvia y frío. Solo faltaba que en el fondo se hubiese podido ver el Nemrut. ¡Realmente precioso!
Luego vuelvo a la carretera y al otro lado hay un barrio de Ahlat donde se encuentra una tumba del siglo XIII, poligonal, que es la más grande de la zona. Hay más pero están desperdigadas por el campo o hay que ir al pueblo e insisto, esta lloviendo hace frío y no conozco los transportes para volver. Un letrero indica que no se sabe ni quién la hizo, ni quién la mandó hacer, ni para quién. Es curiosa la información. Al lado una mezquita moderna. Entro a echarle un vistazo. Tiene anejo un oratorio donde hay un fiel rezando. Imagino que lo harán para calentar ese recinto más pequeño en lugar de toda la mezquita. Una táctica parecida utilizan en las iglesias católicas. Me saluda el rezador y no para de hablarme en turco. Le digo que quiero volver a Tatvan y me acompaña hasta el lugar de la carretera donde debería parar la furgoneta, pero la verdad es que paran en cualquier sitio bien para dejar o para recoger pasajeros. Menos a mí. Y sigue lloviendo.
Viene una furgoneta, le hago señas para que pare y lo hace. Le pregunto si va a Tatvan. Que suba. Va llena de hombres. Un poco de sorpresa y otro de expectación por su parte. No lo hago nunca pero aquí suelto un sonoro “¡que la paz del señor sea con vosotros!”. Me contestan alborozados. Me hacen sitio y varios quieren hablar conmigo. Uno decide que él habla inglés y estamos “charlando” todo el viaje hasta llegar a Tatvan. Me da un puñado de una mezcla de frutos secos que está comiendo. Como no llevo puestas las gafas no los veo bien y me los como todos sin pelar excepto un trozo de cáscara de almendra que se había camuflado. Cuando vuelva a su casa les dirá a sus seres queridos: “Le he dado pepitas de escaramujo volador temprano a un español y se las ha comido enteras. Seguro que tiene una molleja como las ocas o es que en su país no comen de eso”. Lo malo es que en cuanto me los acababa me daba otro puñado y no he sabido comer despacio y hacer durar todo el viaje el primer puñado. Y algo habría que pelar porque él de vez en cuando habría la ventanilla y echaba un montón de cáscaras a la carretera. Debía ser un grupo de amigos que iban a Tatvan porque no me han dejado pagar el viaje. Uno del grupo sabía una palabra en castellano y otra en portugués: “Barcelona” y “Ronaldinho”. Ha sido un viaje muy interesante. En Tatvan más lluvia. Internet, cena y al hotel prontito, que esta ciudad esta pegada a las montañas y hace un frío que pela.

Sigara içilmez. Prohibido fumar.

Foto “Sigara içilmez” de Julia Eder. De este estupendo site

3 comentarios to “16. Tatvan.”

  1. jose luis Says:

    Ángel, estas más solo que la una por esos sitios, y parece todo muy desolador, y además la nieve. Cuídate, y no vayas a perder una de esas furgonetas que te llevan de un sitio a otro porque debe hacer mucho frío por la noche. Eso si que es viajar!
    Conozco una canción que tiene el título de “Skylarking”, creo que es de Sugar Minott.

  2. Angel de Turquia Says:

    Mira Joseluis, perderme me puedo perder, pero pregunto tantas veces que intento que sea casi imposible.

  3. LUIGI Says:

    Ángel, me parto de risa! con tu saludo debieron flipar, además cuando llegues a casa tu mujer va estar encantada que hayas aprendido a regurgitar y ahorres ese fastidioso tiempo en pelar los pistachos!

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