15. Van, día 2.

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Grabado antiguo que representa Van con restos de UrartuCavustepe. En los alrededores de Van se recomienda visitar el castillo de Hosap y las ruinas de Cavustepe, que además se pueden hacer en el mismo día. En la oficina de turismo me informaron de que el castillo estaba cerrado así que solo me queda Cavustepe. Encuentro la furgoneta para ir allí gracias a una nueva consulta al joven de turismo pues a pesar de preguntar a gente que trabajaba a 30 metros de allí no lo sabían. Le explico al conductor que voy a las ruinas de Cavustepe. Salimos a las 8:45.
Vamos media docena de pasajeros, entre ellos uno con pinta de “don” siciliano. Este va haciéndole ir al conductor a varios establecimientos donde compra o pregunta. Al final otro de los pasajeros le dice que vaya a un barrio de Van. Todas las casas son parecidas. Deben ser como los adosados de la clase media española, pero estos están construidos con bovedillas de cemento (Propietario de adosado, imagino que tu magnifico chalet con vistas al vecino no será de bovedillas, ¿verdad?). De lejos parecen de adobes. Casi todas de una planta y alguna de dos. Quizás en que con ese material no se pueden levantar más alturas. Al final llegamos a una casa de donde sube a la furgoneta una pareja mayor. Pero no es que no pudiesen andar, que estaban perfectos.
Estamos así 45 minutos desde que arrancamos hasta que empezamos el viaje de verdad. Y no se queja nadie. Llegamos a Cavustepe. Resulta que además de las ruinas hay un pueblo y que están al lado de la carretera pero pasado el pueblo. Hay una entrada para coches con letrero indicador y el conductor pasa todos los días por allí varias veces. Pues por lo visto no lo sabia porque me deja a casi un kilómetro de la entrada. No me lo podía creer, nos pasamos casi una hora recogiendo mercancías y gente a la puerta de su casa y a mí me dejan en cualquier sitio.
Podría ir campo a través hacia las ruinas en lugar de llegar a la entrada de los coches pero veo que allí hay un vehículo blindado de los gendarmes y que un grupo esta subiendo por la montaña. ¿A ver si se creen que los intento evitar? así que llego hasta el “puesto de mando”. “¿Puedo pasar?” “Pues sí”. “¿De donde eres?” “Español”. Si fuese de la España imperial de los 40 o los 50 hubiese dicho: “Un español siempre tiene el camino libre”.
En la cima de la colina había un palacio fortaleza donde vivían los reyes de Urartu. Fue construido entre 764 y 735 A.C. por el rey Sardur II, hijo de Argishti. El del castillo de Van era Sardur I (840 a 830), que no te confundas. Hay ruinas de dos fortalezas. La superior es interesante porque permite ver la distribución de los restos de la inferior aunque por si misma tiene poco que visitar. Al llegar arriba me encuentro con un gendarme con su fusil. Son una media docena que están ocupando toda la cresta. Imagino que es algo mas que entrenamiento porque si fuese así ya habrían bajado. Se me acerca otro. Que si tengo tabaco. Pues no, pero les doy un caramelo cortesía de la “Asociación Madrileña de Fibrosis Quística”. Luego me voy a la fortaleza inferior.
Hay restos de una puerta hecha de bloques de basalto muy pulidos y con escritura cuneiforme. Parte de la muralla que queda está también hecha con bloques de piedra perfectamente trabajados y pulidos. ¿Para qué tanta perfección en una muralla? Se ven conducciones de agua, cisternas y almacenamiento de grandes vasijas. ¿Porqué no las habrán excavado? Imaginaos una habitación rectangular de unos 4 metros por 20 y que en el suelo se ven los bordes de las tinajas de mas de un metro de diámetro y todo cubierto de tierra. Ya sé que Turquía tiene un gran patrimonio artístico que mantener, pero me dio una pena… La guía dice que allí esta el retrete más antiguo excavado pero no estoy seguro si lo localicé o no pues vi varias “piezas arquitectónicas” que podrían servir para esa función.
Claramente los urartianos eran unos técnicos estupendos. Por supuesto no había ni portero en la entrada ni ningún vigilante. Vuelvo a la carretera. Las furgonetas no me paran pero sí un particular. No sé si es caritativo o quiere hacer negocio pero descubro que no va a Van así que le pido que me deje en un cruce. Allí sí logro coger una furgoneta. Me acerco al del turismo otra vez. El muchacho se alegra al verme lo que me tranquiliza pues hay sitios que cuando vuelves a por más información ponen cara de “ya esta aquí el de antes”.
En la guía dice que hay un barco que va de Van a Tatvan, mi próximo destino, pero que “el horario solo lo sabe el capitán” y que sólo recomienda ese viaje “si te gusta que te puteen” (en traducción libre de “glutton for punishment”) Pienso que quizás las cosas hayan cambiado y me encantan los viajes en barco. Me dice el joven que el barco sale entre las 6 y las 8 de la mañana y las 10 y las 12 de la noche. Parece que la guía tenia razón. Pero me insiste que debo ir a preguntar al puerto porque ellos no lo tienen nada seguro. Ya me había dado cuenta. Me pregunta si me ha gustado Van y todas esas cosas y que qué me han parecido los gatos de la universidad que el tanto me había recomendado su visita. Ni me acordaba, porque si no hubiese preparado una buena excusa. Me explica que para ir al puerto tengo que coger un autobús urbano que me deja en una parada desde solo tengo que andar 200 o 300 kilómetros. Esto me lo dice varias veces. Le explico que seguramente quiere decir metros. O es que me ve como un héroe de la mitología griega de esos que se ponían andar y no paraban. Me despido del mejor informador turco. ¡Cuantas veces lo echare en falta! Hago lo que me dice, aunque realmente hay que andar mas de un kilómetro (pero menos de 200)
Efectivamente acaba de llegar un barco pero nadie que me pueda dar información y me van enviando de uno a otro. Te parece que en la marina todo el mundo habla inglés pero esto es la marina lacustre y debe ser diferente. Me voy decepcionando pero por casualidad veo una ventanilla donde me dicen que el barco sale a las 10 de la mañana y que tarda 4 horas en hacer el recorrido. Al autobús le cuesta 2 horas y pico. Regreso al centro sin saber que haré mañana.
Apuntes finales de Van.
Creo que es una ciudad muy agradable y con cosas muy interesantes para ver. Se come estupendamente y además te ponen un pan plano, que en mi pueblo llaman “cañada”, que estaba buenísimo. Se ven muchas chicas con pantalones vaqueros y vestidas casi a la occidental y también muchas vestidas de forma tradicional turca pero casi ninguna de las tapadas de negro. Los hombres suelen ir cogidos del brazo y se saludan muchísimo, dándose la mano y también dos besos en las mejillas. La calle principal es de estacionamiento pagado, pero en lugar de parquímetros mecánicos o electrónicos hay parquímetros humanos cada 30 metros, que en cuanto para uno el coche le saltan encima. Una idea que he visto en alguna peluquería de caballeros que aquí hay muchas: un ordenador con internet para aliviar la espera.

Matador. En el hotel de Van cuando llegué, uno de los muchos empleados que pululaban por la recepción al saber que era español (que en turco se dice igual y ya no lo digo en inglés) dijo la fatídica palabra: “matador”. Hoy me lo ha vuelto a decir. Le he preguntado si todos los turcos son luchadores de esa lucha tradicional en que van untados de aceite. Con las ganas que tengo de que cuando diga “español” me digan: “¡Hombre como Don Santiago Ramón y Cajal”. O, por lo menos, Juan Ramón Jiménez.
Mañana Tatvan.

Nota del “editor”: Posiblemente, AL ha querido recalcar la dureza del viaje en barco de Van a Tatvan con la libérrima traducción de “glutton for punishment” por “si te gusta que te puteen”, añadiendo un punto de masoquismo al viajecito. Preferiría traducirlo por “si aguantas lo que te echen” o “si eres capaz de aguantar lo indecible” o más en taurino “si aguantas bien el castigo”. Conociéndole, esa virtud de sufrir lo que haga falta sí la tiene en altísimo grado, pero poco de masoquismo, por lo que me parece más probable que rechace la idea del barquito.

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6 comentarios to “15. Van, día 2.”

  1. carmen lahoz Says:

    TU CAMINANDO TODO EL DIA Y YO EN LA CAMA SIN PODER MOVERME, PERO YA ME VENGARE . UN BESO

  2. Ana Says:

    Hola Angel! ¿como estas? mañana ya lo sabré porque acabo de descargarme tus cronicas para imprimirlas y leerlas en el metro camino del laboratorio.
    Hace un par de fines de semana fui a Barcelona, y me acordé de ti, pues disfruté de una “charla” con mi compañera de asiento, teniendo en cuenta que ella era alemana y yo de ingles, pues lo normal, que fue cuando menos inquietante y claro como mi intención (y la de todo el autobús) era dormir, no la animaba aunque tampoco le hacia falta, total que al llegar a Bcn me pidió 5 euros, tengo que decirte que durante su “monólogo” me dijo varias veces que no tenia dinero, total que no se los dí, pero le desee buena suerte y ella a mi también, la dejé en compañia de unos sudamericanos con los que habia hablado para poder dejar su equipaje en su casa, no era nadie hablando con la gente,.
    Uff que mal se me da esto de escribir, cuando te vea te lo relataré mejor,
    bueno cuando te lea un poco te volveré a escribir. muchos besos

  3. Carmen Says:

    “bovedilla”, qué palabra tan bonita, sencilla y sugerente. ¡Qué bien te expresas! sí que podrían recordar que vienes del país de Juan Ramón Jiménez y de tantos y tantos insignes poetas.
    Nota al editor: Ángel no es masoquista¿?, sólo sufre por el auténtico placer de viajar, ver, conocer y superarse. A mí sí que me gustaría que hiciera ese viaje en barco, tan misterioso…

  4. Angel de Turquia Says:

    Carmen, como no se donde van tus signos de interrogacion, no se si afirmas o lo preguntas o lo dudas. Pero no, no soy masoquista. Y lo del viaje en barco…eso sale en el capitulo siguiente.

  5. Angel de Turquia Says:

    Ana, !felicidades! Hiciste lo que yo hubiese hecho: reconfortarla espiritualmente pero nada de pasta. Ademas ?que pensaba hacer con 5 euros en Barcelona? Porque como dicen en Madrid: malo es pedir pero peor es robar. y tu, ?te fuiste tambien con los sudamericanos a su casa?
    Lo puedes contar que tus padres no leen este blog.

  6. LUIGI Says:

    Al editor y a AL, en todo caso estoy seguro que hay muchos de los lectores a los que no nos extrañaría nada la proeza de los 300 km. (y NO mts.) andando después de lo que conocemos.

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