3. Madrid-Estambul.

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Esta vez hago el vuelo con Lufthansa. Sale a las cinco de Madrid, pero tiene el pequeño inconveniente de que llega un poco tarde a Estambul: a las 2 de la mañana. La azafata que me da el billete me da ventanilla en ambos vuelos. No he querido decirle lo de “por favor sin ala” porque en el “Libro de Estilo” de todas las lineas aéreas la respuesta que dice que deben dar es: “todos los aviones tienen alas”. Al subir al avión dos filas detrás de mí se sienta una señora con aspecto oriental que habla castellano muy bien. Se le acerca una joven y le dice: “perdone, ese es mi asiento”. Y ella responde: “es que yo he pedido ventanilla”. Con un par. Me ha recordado a los del “primer partido de la oposicion” (y que lo sea por muchos años. Amen): “Oiga es que nosotros ibamos a ganar las elecciones del 2003”. Y entonces los que tienen el billete con el asiento de ventanilla les contestan: “Pues nosotros tambien y ademas tenemos el asiento F, ¿ve? ventanilla”. Pues la joven ha tenido que decírselo dos veces más, a pesar de la férrea decisión de la de “es que yo habia pedido ventanilla”. La diferencia con el símil politico es que los del “primer partido de la oposicion” todavia no han claudicado. Tendrán que llamar a la azafata. El viaje ha sido precioso. Primero España primaveral, luego las plantaciones de molinos de viento que parecen desde arriba otra cosecha mas. Y estos una vez plantados no hay que regarlos, ni esperar que llueva, ni sulfatarlos… parecen lo de los evangélicos lirios del campo.
En mi fila de asientos, al otro lado del pasillo un joven saca el ordenador portátil nada más despegar. No puede esperar ni un momento, pero el hambre que tiene tampoco porque inmediatamente saca un bocadillo. Para no ensuciar el teclado mete casi toda la cabeza dentro de una bolsa de plastico. Me recordaba a los burros de mi infancia que comían con la cabeza metida dentro de un saco de tela atado por detras de las orejas. Se le perdona porque el joven estaba realmente hambriento: enseguida nos han sacado los de Lufthansa una merienda y se la ha zampado en un momento. Creo que era también porque no quería separarse tanto rato de su ordenador. ¿Qué entienden los de Lufthansa por una merienda?: un platillo de pasta con tomate. Era como una lámina de lasaña pero con nada dentro. Eso lo deben hacer para evitarse problemas religiosos y dietéticos. “Yo no como cerdo”. “Yo el rodaballo muy hecho”…¡Pasta para todos! Por alguna extraña razón los del ordenador estaban sentados en el asiento de pasillo y cuando alguno de su fila quería salir se levantaban manteniendo en lo alto el ordenador, que parecían una mezcla del discóbolo con un torero brindando la faena: “Va por ustedes”.
Pasamos los Pirineos. Al ver la cantidad de nieve que todavía queda me doy cuenta de que va a haber varios sitios que quiero visitar y que no sé si podré hacerlo. Pero la vista es una maravilla. Cuando se esta acercando la noche llegamos a otras grandes montañas nevadas. No logro situarlas. Estaremos en el norte de Francia pero no se que montañas son esas. ¡Tantos años aprendiendo francés y soy incapaz de interpretar la realidad! Entonces el capitán dice por la megafonía algo que no entiendo pero sí logro captar “Ginebra”. ¡Son los Alpes! Preciosos.
Comiendo la merienda del avión he tenido una idea para un guion cinematografico que brindo aqui. ¿Recordais el film “Super size me”? Pues lo mismo pero con la comida del avion. Yo me ofrezco de protagonista y ademas “de gratis”. Menos en Spanair que acabaria como Ghandi. Mejor con las Thai.
Llegamos a Frankfurt. El camino hacia la nueva puerta de embarque esta cortado por la policía. Una azafata de tierra a la que le pregunto como llegar al avión me dice: “back, back, back”. Menos mal que solo he hecho un “bak” porque ya me estaba perdiendo. Regreso y ya estaba abierto el camino. Un nuevo control para salir de Europa. Se parece al de Madrid con la diferencia de que en Frankfurt todos los controladores son alemanes y en Madrid hispanoamericanos. En Frankfurt te preguntan si llevas “the computer” y en Madrid “¿lleva compiuter?”.
El vuelo de Frankfurt a Estambul sin sorpresas ni siquiera en la comida porque nos vuelven a dar la misma que en el otro vuelo. Ademas los de Lufthansa no tenian porqué saberlo, pero yo habia comido pasta antes de salir de casa. Y con la cena la ultima copa hasta el regreso pues empiezo mi particular ayuno de alcohol en estos viajes a paises islámicos.
Y llegamos a Estambul lloviendo.

6 comentarios to “3. Madrid-Estambul.”

  1. Lola Velasco Says:

    Me encanta. No pierdes ocasión para hacer un simil político ante cualquier
    evento. Ah! la contraseña funciona y mi hija no te ha maldecido.
    Disfruta de tu viaje y haznos disfrutar a todos con tus escritos.
    Besos.
    lola

  2. Angel de Turquia Says:

    Lola, ?que pensaran los que me conocen de la maldicion de tu hija?
    Un beso

  3. luigi Says:

    La verdad es que sabían que no iban a ganarlas

    Lola, y qué maldición es?

  4. Angel de Turquia Says:

    Pues las tipicas maldiciones que les echan los hijos a los padres o a las personas que se entrometen.

  5. Chiqui Says:

    Es genial saber lo que pasa por la cabeza de Ángel en cualquier momento… esos símiles, recordatorios o imágenes que acuden a nuestra cabeza cuando estamos, por ejemplo, en un avión. 😉

  6. Angel de Turquia Says:

    Menos mal que me ha cogido de mayor y curtido por mil avatares porque sı no vuestros halagos…

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