25. Urfa, segundo día

by

Casas de adobe, termiteros o colmenas según qué guía en HarranPor fin ha amanecido sin nubes. Un día precioso. Y para celebrarlo me he cambiado de hotel. Y esta vez he subido un par de niveles. Y estoy en el mejor hotel de todo el viaje. Alguno me ha preguntado si no me da pereza tanta búsqueda y cambio de hotel. Pues normalmente no, aunque tampoco suelo hacer lo de Urfa.

Así que aprovechando la bonanza he ido a ver Harran. En microbús esta a algo más de una hora pero alguna guía recomienda que vayas con viaje organizado o con un taxi. No lo entiendo porque es muy fácil. También dicen que te vas sentir muy presionado para que pagues por todo y que los niños te persiguen pidiendo cosas de tal manera que acabas por apreciar la salida de la ciudad, que sí es gratuita. Es que se considera una ciudad museo y por eso te cobran a la entrada. Así que iba preparado para lo peor. El bus te deja en una especie de asentamiento que es la ciudad nueva. La interesante, la vieja, esta a un par de kilómetros, pero oculta por unas colinas, así que debes preguntar al llegar. Y en cuanto me he bajado del minibús me han asaltado tres jóvenes sucesivamente y luego los tres juntos. Que querían hacerme de guía y que de donde era. He tenido media bronca con cada uno y luego otra con los tres. Pero me han dejado tranquilo. En el camino a Harran, el viejo, se pasa por las ruinas de una mezquita enorme: un cuadrado de 100 metros de lado. Es del siglo VIII y dicen que la más antigua de Anatolia. Están en excavaciones pero no había nadie trabajando. Realmente es una extensión enorme de ruinas donde solo hay un par de terrenos acotados para excavar: ese de la mezquita y un poblado islámico.

De Harran dicen que es uno de los sitios habitados de forma continua más antiguos de la tierra. La guía habla de 3000 años de antigüedad pero en las excavaciones más recientes ya llevan la edad a 6000 años. Y de nuevo volvemos a estar en la Biblia. Aparece en el Génesis y aquí vivió también Abraham. ¿Y que hay que ver aquí? Pues hay una fortaleza que se está cayendo pero que es todavía formidable. Y luego la gente de aquí y sus casas.

Viven en unas casas en forma de termitero. Parece que por falta de madera para las estructuras de los techos los hacían con ladrillos y tierra encima formando un cono. Yo he visto alguna construcción semejante cerca de mi pueblo, pero de piedra y en plan choza para ganado, no para vivir. Estas son francamente ingeniosas y muy bien hechas. La gente de toda maneras las va cambiando por otras más modernas. Pero siguen bastantes en pie y habitadas aunque con antenas parabólicas. Parece que este tipo de casa es único en Turquía pero también se encuentran en el norte de Siria. Y a pesar de los vaticinios ha sido una maravilla. Los niños están en la escuela. Hay que pagar un ticket de entrada -y me parece bien no siendo abusivo- pero como yo debía ser el primero que llegaba y quizás el único, el señor no tenía cambio de 5 liras y costaba 2. Luego unos simpáticos árabes -aquí la mayoría lo son- me han invitado a un té y a charlar un rato. Otra vez he tenido que dibujar lo de las leyes de Mendel e incluso le ha salido un pretendiente a mi hija en el grupo. Al preguntarles de qué vivían les he dicho que si cultivaban remolacha azucarera. Eso ha sido definitivo para ganármelos. Debía ser el primero que les preguntaba por la remolacha y les ha encantado porque sí lo hacían. A mí ya me parecía que esa tierra era buena para la remolacha. ¿Que cómo se dice? “Seker Pancari”. Por si alguno va. Claro que he tenido que dibujar, coger el azúcar del té y algunas cosas más. Ha sido un rato muy bueno. La guía dice que no te pierdas una puerta del castillo que tiene unos perros esculpidos que eran los guardianes de la ciudadela. Y a pesar de una búsqueda sistemática no los había podido encontrar. Y como con la frustración de no encontrar la iglesia de Aloda ya tenia bastante, me he lanzado a dibujar la puerta con los perros. No lo digo nunca pero soy el peor dibujante que conozco así que les debía parecer un par de garrapatas porque no caían. Y he ladrado y algo más. Han discutido entre ellos y me han dicho que sí, que había una puerta con perros. Me he despedido y he vuelto a por la puerta. Pues no. No había manera. Y cuando ya estaba a punto de tirar la toalla han aparecido tres jóvenes del pueblo, tipo soltero labrador de unos 30 años. Y de nuevo a dibujar la puerta y ladrar. Pues parece fácil pero no había manera. Y de repente uno de ellos que sí. Que sabe donde esta la puerta. Y allí nos vamos. Es que se había hundido y solo se veía un trozo de perro. Y los de la guía no lo saben. Cuando ya me marchaba han aparecido una pareja de jóvenes alemanes con un guía turco con su coche. Resulta que es el propietario de un hotelito que recomienda la guía si quieres vivir en un ambiente familiar y que el señor te acompañe a todas partes. Vaya, lo que menos me gusta a mí. Y va y me explica lo del hotel y le he preguntado si era árabe y me dice que no, que kurdo. E insiste “kurdo pero no turco”. Y me dice que “como los catalanes y los vascos”. ¡Toma ya! Y quería que me cambiase a su hotel. Y encima me ha enseñado una libreta donde sus huéspedes explican lo bien que se esta allí. Y había una de un independentista catalán, que no he leído, que además de escribir le ha puesto una pegatina por la independencia. Es que eso debe ser como una misión: no te olvides del paracetamol, ni de la brocha de afeitar, ni de las pegatinas… Lo malo es que gente como ese señor cree que la situación de los kurdos puede compararse con la de los catalanes y vascos. Y si el de la pegatina también lo creía es que había ido a Turquía como si hubiese ido a Lloret de Mar. No se había enterado de nada. El verano pasado un señor turco que también había tenido contactos con ese tipo de misioneros me preguntó si los catalanes no eran españoles. Le pregunte si los kurdos que vivían en Turquía eran turcos o no. “!Pues claro!” Se quedo sorprendido de que se lo preguntase. Y es que esos misioneros independentistas deben viajar por el mundo predicando la doctrina como esos jovencitos americanos que te paran por al calle y que tampoco se han enterado de donde están.

Y regreso al minibús. En el camino me encuentro al unico guía que quedaba y que estaba sorprendido de que no fuera con uno de los tres de la llegada. Me ha preguntado de donde era y le he dicho que lo adivinase. Cuando se ha cansado se ha ido. Al llegar al minibús también estaba allí merodeando y les ha dicho a los viajeros que yo era israelita. Al irse les he dicho la verdad. Por si las flais.

De nuevo en Urfa visito el castillo. Como todo por aquí, fue griego, bizantino, de los cruzados y de los turcos. Hay un par de columnas que según la leyenda pertenecían al trono de Nimrod. Lo mejor, las vistas de la ciudad. Para acabar una vuelta por el bazar. Un comerciante al que pregunto me dice que allí cerca hay un hamam y que aunque la guía dice que las señoras van hasta las 6 de la tarde él me dice que no, que hasta las 5. Y luego a partir de esa hora es para los hombres. Pues menos mal que me han oído llegar porque si entro no sé que hubiese pasado. Pues claro, era para mujeres hasta las 6.

Nombre del día. No es el gazapo.

En Harran un letrero dice que la construyó el rey Nabonidus. Que parece de tebeo. Se lo han debido inventar. Con ese nombre parece de los Monty Python en “La vida de Brian”.

3 comentarios to “25. Urfa, segundo día”

  1. Carmen Says:

    ¡Ay Al, ten mucho cuidado con los juegos de las adivinanzas que no están las cosas para bromas! Por ahí tú siempre de “El Andalus” que esto de las fronteras es todo muy relativo.
    Y nunca te fíes de las comunicaciones verbales, que ya ves como te va por los hoteles y por ahí, porque lo de entrar en el haman todo lleno de mujeres no se si hubiera sido más peligroso que lo de la confusión sobre tu origen.
    Y ya, y porque me lo pide el cuerpo, manifestar públicamente que los nacionalistas extremos catalanes y vascos son enfermos mentales que tienen distorsionada la realidad, seguramente conocen de la situación actual de los kurdos, pero ellos se ven sojuzgados por el resto de los españoles a los que nos quitan la nacionalidad para llamarnos estado.
    Por eso en lugar de un estatuto o un refrendum lo que necesitan es un psiquiátrico

  2. Chiqui Says:

    Yo pienso lo mismo que Carmen…

  3. Kurdo Says:

    Pues no, da igual lo que diga el pasaporte de los kurdos que vivan en territorio turco. Los kurdos no son turcos.
    Y desde luego no se puede comparar la situación del pueblo kurdo con la de los vascos y catalanes.

    Saludos.

Los comentarios están cerrados.