18. Silifke, primer día

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Federico Barbaroja, años antes de ahogarse en el río Saleph en Cilicia Esta ciudad se llamaba Seleucia: fue fundada por Seleucos, un general de Alejandro, y tambien creador de la dinastia de los seleúcidas. No confundir con los selyucidas. Los primeros eran macedonios y los segundos turcos. Y con un montón de siglos de diferencia.

Silifke se hizo famosa en la edad media porque aquí se ahogó Federico Barbarroja cuando iba a las Cruzadas atravesando el río por un corte de digestión. Él fue el culpable del cuidado paterno-maternal : “No te bañes que acabas de comer y se te cortará la digestión”. Y en los ambientes más cultos se remacha la frase: “Como a Federico Barbarroja en Silifke”. Mis hijos lo odiaban.

Esta mañana he ido a la oficina de turismo. La guía dice de ella que “es una de las más competentes del país”. Pues lo será, pero el señor que la atiende solo habla turco. Así que me he ido a la otogar para buscar los posibles viajes. De regreso entro en la Ataturk Evi. Resulta que cuando mandaba Ataturk iba de visita por el país y han tenido la gran idea de mantener algunas de esas casas como museos etnográficos. Gracias a eso se puede ver en muy buen estado cómo eran las casas de comienzo de siglo XX. El portero-vigilante me saca un libro de visitas en la entrada y quiere que rellene una fila. La primera columna está claro: la fecha. La última también: la firma. Hay dos más que no tengo claro y le saco el pasaporte. Él me dice que no, que escriba. Y está claro que si no, no me deja entrar. Me pregunta de donde soy: İspanya. Y entonces me dice “Roberto Carlos” en la primera columna dudosa. Y lo he tenido claro: la primera columna el nombre y la segunda los apellidos. Y así lo hago. Se alegra mucho porque llevamos un rato con el libro entre las manos.

Veo la casa y me voy a coger el microbús que me llevara a Uzuncaburc, el principal objetivo de mi estancia en Silifke. En el microbús hay un señor leyendo un periódico deportivo. Y de repente se me hace la luz de algo que llevaba dándole vueltas en la cabeza. En la primera casilla del museo había varios con el mismo nombre antes del mío. Como todos se llamaban igual, pensé que serian miembros de una misma familia. ¡Que tontería! Llamarse todos con el mismo nombre: Ogrenci. Y era un nombre que yo había visto antes y que me recordaba algo. ¡Pues claro! Es lo que pone en todas las ventanillas que venden billetes de entrada a monumentos y museos y que había preguntado el significado: “estudiante”. O sea que era un colegio. Y que “Roberto Carlos” es un futbolista. Y que yo había puesto en la columna de profesión “Ángel”. Que no es mala después de todo.

Llego a las ruinas de Uzuncaburc. En Aspendos no había nadie y en Termesos casi nadie, y ambas están muy cerca de uno de los centros turísticos más importantes del Mediterráneo. Pues imaginaos esto. Está a unos 30 kilómetros de Silifke y solo hay un microbús por la mañana a las 10:30 que regresa a las 14:30 (quizás en verano sea diferente porque la guía dice que hay seis diarios). Y encima el día no podía ser peor: viento, lluvia, granizo a ratos y frío. Afortunadamente el bus me ha dejado en la entrada de las ruinas y hay un cobertizo. Allí he aguantado la primera ventisca. Las he visitado como he podido. Para los que no quieran buscar en Google: fue la ciudad griega de Olbia, llamada luego Diocesarea por los romanos y tiene unas ruinas bastante conservadas, incluído un teatro y una necrópolis con un centenar de tumbas excavadas en la roca y, por supuesto, saqueadas. Y una torre de tipo helenístico enorme que parece mentira que se haya mantenido en pie. Realmente impresionante todo. Y allí estaba yo de nuevo en el cobertizo esperando el bus aunque faltaban casi dos horas, aguantando otra ventisca de granizo. Entonces ha pasado un caritativo señor turco mayor que me ha llevado al pueblo que estaba a unos 300 metros y me ha invitado a un té en la taberna. Y digo taberna porque estaba llena de hombres fumando y jugando a las cartas, pero en la que sólo servían té. Realmente se llama “cay bahcesi”. En el caso de servir café se llaman “kahve”. Y así me he visto de repente en la Turquía de verdad. Donde la gente juega a las cartas pegando puñetazos en la mesa cuando dicen “arrastro”. Y una estufa de carbón en medio donde me ha sentado el turco para que me calentase. Con un cojo en una mesa haciendo solitarios. ¿Estaría discriminado por la incapacidad? Quizás sea cojo por un acto criminal y la gente le tenga respeto. ¿Y como distingues a un cojo si esta sentado jugando al solitario? Por las muletas.

Allí he estado hasta que ha parado de llover y he podido visitar la necrópolis y coger el microbús de vuelta. Como estábamos a mas de 1000 metros de altitud empezaba a caer aguanieve.

En Silifke de nuevo agua. Cuando ha parado de llover he ido a visitar una cisterna que está cerca del castillo. No, no tengo fijación con las cisternas, pero es que esta es excepcional: excavada en roca tiene 45 metros de largo, 25 ancho y 12 de profundidad. Una cosa enorme. Y además excavaron unas escaleras de caracol como un pozo para bajar hasta el fondo. Siendo tan importante debería ser fácil encontrarla. Pues no. He tenido que preguntar una docena de veces por la Tekir Ambari. Afortunadamente el ultimo era un ocioso y me ha acompañado hasta allí. Desafortunadamente hablaba francés. Como yo turco. Bueno menos. Sabia unas cinco o seis palabras. Pero se ha empeñado en hablarme en francés. Y ha sido horrible el esfuerzo. Parece que trabajaba 5 meses de bombero en unos bosques y 5 meses no trabajaba. ¿Y los 2 que faltan? He preferido quedarme con la duda.

Para los amantes de las tradiciones:

¿Quienes fueron los primeros cristianos que abrieron sucursal en España? Pues según una tradición San Pablo y Santa Tecla en Tarragona. Lo acabo de oir en TVE 24 horas que se ve en este hotel. ?Y de donde era Santa Tecla? Pues de Silifke.

Pasa por ser el primer cristiano convertido por San Pablo. Pero mi guía dice que el sitio de la iglesia de Santa Tecla está solo recomendado para “motorizados místicos”. Y como ya no cumplo la primera condición pues no he ido. Y mañana a esperar que mejore. Que no puede empeorar a no ser que haya un terremoto.

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