AL de la India. Trigesimoctava entrega. Delhi, salida.

by

Puerta de la India.Estos días en Delhi han sido como siempre: espera para coger el avión de vuelta y compras. Por supuesto encuentras muchas cosas interesantes a lo largo del camino pero luego tienes que ir cargado con ellas y el problema del peso y el volumen es muy importante en los transportes públicos. Es algo que no deja de sorprenderme de muchos occidentales: las grandes maletas que llevan. Ya sé que en los viajes organizados les resuelven también el problema del equipaje pero con la cantidad de incertidumbres que tiene un viaje, y más aquí, pensar en alguna señora moviendo por sus propios medios una maleta de ese volumen, me deja muy perplejo. Así que todas las compras en Delhi.
Y además la última comida. Un restaurante de India del sur. Casi siempre son unas obleas grandes con varias salsas. La mía se llamaba “Coconut Rava Dosai” y estaba buenísima. Para acabar un postre de leche muy dulce: “Sohan Padi”. Como quiero dar más información de qué esta hecho lo busco en internet y lo único que encuentro es:
“Engha pakathu vittu aunty voda babby cereal sapida idhu thaan potu viduvango…
so sohan padi sapidum podhu idha katikitaa…dress nasty aggum endrru kavalai vendammei…tentein teinnnnnnnnnnnnn”. Si no te lo crees escribe en Google “Sohan Padi” y verás lo que te sale. Y si alguien sabe en que idioma está escrito se lo agradeceré. La dirección de internet donde aparece es un foro en ingles sobre la manera de comer los dulces de Diwalli.
Y el contacto con el aeropuerto de Delhi, en “salidas”, vuelve a ser una verdadera experiencia india, igual que la llegada, como recordaréis los que leísteis mi primera crónica. Como no tengo nada que hacer decido adelantar el viaje al aeropuerto pues para esperar, mejor allí que en el hall del hotel. Siempre es la misma historia el último día cuando sales a medianoche, como es mi caso. Ya no tienes habitación y tienes que llenar el día hasta ese momento. He contratado directamente con un taxista de la calle por un precio fijo. Cuando llevamos unos diez minutos de viaje para y me dice que vuelve en cinco minutos. Y se mete en una tienda de licores: en Delhi, que desde el punto administrativo es una entidad en sí misma y no pertenece a ningún estado, sí están permitidos pero los venden en unas tiendas especiales que se llaman “English Wine Shop”. O sea “Tienda de vino inglés”, lo cual no deja de ser una paradoja. Primero porque no venden vino. Y después porque seguramente Inglaterra con la excepción de los países nórdicos es el país europeo con menor producción vinícola. ¡Ah, olvidaba el Vaticano y Andorra! Pues en la tienda que entra el taxista es autoservicio y a la salida hay un empleado que cachea los bolsillos de los clientes que salen. Claro que en esas tiendas sólo compran los hombres pero no sé que pasaría si entrase una mujer. Y vuelve el taxista con una botella de medio litro de ron y una gran sonrisa. Y aquello empieza a preocuparme. Aquí no bebe nadie y mi taxista con medio litro de ron. Pues resulta que era el cumpleaños de su hijo que hacía 21 años y pensaba celebrarlo así después de cenar. Y por lo visto quería cenar pronto porque fuimos a una velocidad impresionante. O sea mucho miedo. Y llego al aeropuerto. Para entrar, ya desde la primera puerta, te exigen billete de avión. Y no te dejan entrar antes de tres horas de la salida. La alternativa es una sala de espera al otro lado de la llegada de los coches. Y allí no te dejan entrar hasta cinco horas antes de la salida de tu vuelo o tienes que pagar. Parece que cinco horas son mucho pero cuando tu vuelo es a las 2 y media de la mañana pues no es tanto. Cuando faltan tres horas me dejan entrar en el aeropuerto y aunque parece mucho tiempo como los controles son muchos y muy lentos al final te sobra poquísimo tiempo por lo menos a esas horas en que salen muchos aviones de largo recorrido. Por ejemplo, mi vuelo se retrasó durante más de una hora por el retraso de unos pasajeros que estaban en los controles de seguridad. En uno de ellos hay una lista de productos que no se pueden llevar encima pero sí que lo haga la tripulación de tu avión, como por ejemplo un bate de críquet. Y otra lista de cosas que bajo ningún concepto se pueden llevar como por ejemplo, armas, munición, explosivos, lo típico, vaya, pero entonces compruebo asustado que en la lista está el pimentón picante molido y yo llevo como un cuarto de kilo y no recuerdo si en el equipaje de mano o en la mochila que he facturado. ¿Porqué estará prohibido? Y resulta que el que va delante de mí es un indio que lleva en la maleta una especie de trituradora metálica de remolachas pues es bastante grande y además tiene una rueda con cuchillas cortantes de unos 30centimetros. Una juerga entre los policías. Se llaman de unos a otros para enseñarse lo que han encontrado. Los pasajeros que están en la cola y a los que la hora del vuelo se acerca peligrosamente cada vez más nerviosos. Paso todos los controles y ya en la sala de embarque un grupo grande de militares de los que controlan las fronteras. Van al Congo en misión de Naciones Unidas. Con los que hablo les digo que allí las mujeres son muy guapas, pero ellos me dicen que hay mucho peligro con el SIDA. Aunque eso es verdad, seguramente no consideran que la India es el segundo país del mundo en casos infectados. Pero se iban felices a defender los derechos humanos allí. Larga espera en el avión por el retraso de los pasajeros que he explicado antes. Y como una constante en mis viajes mi compañero de asiento no dice ni mú. Hasta que estamos a punto de aterrizar en Viena donde me explica que ha vivido en Bélgica, trabaja en la India para una compañía belga y le encanta hablar en francés. Como el avión llegó con tanto retraso había muchos pasajeros con problemas de conexión y unos empleados de la compañía aérea esperaban a la salida del avión para ayudar a los pasajeros. Me orientan hacia mi siguiente sala de embarque y cuando llego allí me doy cuenta que me he dejado un paquete. Logro hacer al revés el camino y cuando llego me lo encuentro donde lo dejé. Hay muchísimos controles de todo tipo, pero me dejo durante casi media hora un paquete en un aeropuerto supermoderno y nadie se da cuenta. Y eso que a las 7 de la mañana no había casi nadie.
Y pasas de los 20 grados de Delhi a la nieve en Viena. Y ya estás en Europa. Nuevo retraso porque por lo visto a los aviones tienen que aplicarles algún tratamiento cuando nieva o hace mucho frío y había cola para eso. Y al fin de nuevo Madrid. Como es habitual mi hijo esperándome en Barajas. Fin del viaje.
PS.
Seguirá un resumen y el lugar donde encontrar la fotos por si los interesados todavía no lo han descubierto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s