AL de la India. Segunda entrega. En Delhi.

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En el avión de Viena a Delhi solo pude ‘pillar’, como decís algunos, el Herald Tribune. Busqué información sobre España y encontré algo sobre fútbol y sobre Iberdrola. ¿Donde estaban las declaraciones de Carod, Maragall, Rajoy, Acebes…. ? ¿Será posible que me llegue a olvidar de todos ellos? En ese periódico sí hablaba de los 50.000 muertos de Pakistán y de que el invierno puede matar a muchos más.

Lo de buscar la paz y la energía interior en un ashram con meditación y castidad parece un camino bastante fácil, ¿no? Además recuerda bastante al camino seguido por algunos en Occidente desde hace varios siglos. Pero, ¿qué pasaría si ofrecieran esa búsqueda a base de plantar arroz desde que amanece hasta la puesta de sol? ¿O trabajar en una forja? Ofrece el cielo pero no lo hagas muy difícil.
Delhi.
Un domingo en Delhi y sin habitación de hotel, saliendo el tren a las 19:30, es un día algo especial. ¿Cómo lo llenas? No puedes ir de compras pues aunque los domingos empiezan a abrir algunas tiendas no puedes comprar al comienzo del viaje y llevar la carga durante un mes. Así que hago lo que muchos indios en domingo: me voy a pasear por la Indian Gate. Allí se juntan grupos de turistas indios que se hacen las fotos familiares delante del monumento.
Consejo para los fotógrafos: es uno de los mejores sitios de la India para fotografiar una feliz familia india (me niego a poner “familia feliz” que parece un plato de cocina china) Si además eres una occidental, quizás te pidan hacerse una foto contigo.
Un joven indio me rogó casi de rodillas que le pidiese a una joven occidental que iba con un grupo de turistas que se hiciese una foto con él. El grupo estaba a unos 50 metros y no los había visto en mi vida. Se lo explique así al joven indio varias veces. Y él seguía insistiendo. Si no hubiese sido porque iba con otros jóvenes hubiera pensado que era un loco suelto.
Esto de las fotos con indios llegó a ser una costumbre en mi primer viaje a la India. Entonces fuimos toda la familia. ¡Vaya!, como gusta decir a algunos próceres, entendiendo por familia el matrimonio y los dos hijos. Mi hija tenia a veces una cola de jóvenes para fotografiarse con ella. Y además, con gran enfado por su parte, me pedían respetuosamente el permiso a mí, no a ella. Claro que había que ver entonces a mi hija en pleno esplendor (y no es el barroquismo de un ex ministro que llamaba “esplendorosas” a las playas gallegas cubiertas de mierda cuando lo del Prestige que desde entonces a la palabra ‘esplendorosa’ le tengo un poco de manía) Ahora bien, a mí el año pasado también me lo pidieron y eso que hace muchos años que perdí todos los esplendores.

Vuelvo a la Indian Gate. El otro gran grupo es gente de Delhi que va allí en familias a tumbarse en el césped y a comer. Les encanta. Y el tercer grupo son jóvenes varones que van a jugar al críquet. Es el deporte nacional. Claro que también requiere menos cosas que otros: un terreno llano, una pelota y un palo especial para pegar a la pelota. Llevan cualquier calzado y en cualquier terreno.
El año pasado en este mismo lugar un conductor de rickshaw me ofreció, por primera vez llevarme a una casa para tener sexo. Leyéndolo así parece que era él quien quería hacer tener sexo conmigo, no, era algo de una casa de masajes. Aunque lo rechacé firmemente, me alegré de que me lo ofrecieran porque siempre me preguntaba porque sólo me ofrecían todo tipo de drogas. Pero esta vez debe reflejarse en mi cara la búsqueda de la verdad para llegar a entender la famosa frase y no me han ofrecido nada.
Para regresar de allí al centro de Delhi he cogido el metro por primera vez. Está recién inaugurado y para un occidental no sirve para casi nada por el recorrido que hace.
Es el metro más bonito, limpio y amplio que he visto nunca. Y el menos utilizado. En la entrada hay un control de pasajeros como en un aeropuerto: de uno en uno, con arco electrónico y cacheo personal. A las señoras una policía detrás de un biombo.
Después otro policía te registra el bolso. No me puedo imaginar ese control en nuestros metros. Y además en cada tren viaja otro policía. Pero por fin Delhi tiene un metro que espero ayude a disminuir la polución.
Mañana en Ahmedabad.

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