23. Grecia 2025. 18 de octubre de 2025, sábado. Duodécimo día de viaje. Rodas, día 5. Segunda parte.

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Mañana nos iremos a Symi y como se acabó Rodas voy a hacer un breve resumen.

Cuando lees información de esta isla y en especial de esta ciudad tiene unas ganas locas de visitarla.

Primero fue doria y luego ya en la historia reciente romana, después bizantina, de los “Caballeros”, otomana, italiana y finalmente griega. Iba a decir que “de nuevo griega”, pero no sé si verdaderamente fue “griega” o no en la antigüedad, porque habría de extenderme sobre los dorios y su situación en la Grecia de entonces.

NB

Griego o heleno.

De nuevo la IA me soluciona la duda: “Helenos y griegos se refieren al mismo pueblo y cultura, siendo la diferencia principal que heleno es el endónimo y griego es el exónimo. 

Todo claro.

2025. Grecia.

En las informaciones turísticas remarcan lo notable de la parte antigua de la ciudad, lo que en el folleto de turismo llama “Ciudad Medieval” y que fue declarada por la Unesco en 1988 “Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad”.

Cuando te topas con ella te sorprende el tamaño de su muralla y las puertas que te permiten entrar en ella. Vaya, una sorpresa agradable, pero cuando llegas a la calle Sokratous esa sorpresa se convierte en rechazo: no caben más tiendas, más restaurantes y más turistas.

Horrible.

A esto añádele que no son “turistas”, sino “hordas de turistas”.

Aparece un señor con una banderita que dice “Viking 26” y detrás de él 30 o 40 agotados ciudadanos en busca de una nueva visita guiada. Pero es que a los 2 minutos aparece otra “Viking 27” y así sucesivamente.

A partir de esa calle y las aledañas hay restaurantes, tiendas y hoteles por casi todo el casco antiguo. Que no entiendo como alguien puede alojarse aquí en algunos de esos sitios.

O sea, que sería una maravilla y no lo es.

Y el puerto de Mandraki casi igual: un barco con un puestecillo en tierra donde venden los billetes para esa actividad o tour y a su lado otro y otro.

Así hoy cuando estábamos descansado en un banco en la bocana del puerto, cerca de las famosa estatuas de los ciervos, han empezado a llegar un barco detrás de otro, de las excursiones vespertinas.

2025. Grecia.

Parece mentira que casi a finales de octubre haya tanto turista, pero los hay.

Entre tanto personal es normal que te encuentres con algún excéntrico, pero no se ven apenas, parece que en general es un turismo más civilizado y familiar.

2025. Grecia. Rodas.

También me sorprende que los haya con niños en edad escolar, claro que quizás piensen que para su experiencia personal y educación es mejor una semana en Rodas en octubre que las aburridas clases de Estocolmo o Riga, porque casi todos son muy blanquitos y rubios.

Como hemos comido al lado de la playa y era mediodía he comprobado que a pesar de ser una playa de guijarros había bastante gente, pero pocos bañistas. Desde luego en ese sentido “nuestras playas” son imbatibles.

2025. Grecia.

El tiempo maravilloso, de 14 a 25ºC, pero eso no es motivo de orgullo personal que es la meteorología.

2025. Grecia. Rodas.

Otra cosa sorprendente, al menos para nosotros, son la cantidad de gatos que hay, no tantos como en Estambul, pero sí bastantes y además confiados, vaya, que no temen que los niños les peguen una patada o que los perros se arrojen encima de ellos, claro que se ven pocos perros y ninguno suelto.

2025. Grecia. Rodas.

El hotel merece un comentario aparte: como dije, muy bonito y poco funcional. Así tengo que escribir en el jardincito-cafetería (con mosquitos), pues no hay ni una mesita, ni un sillón para hacerlo en nuestra habitación y pienso en mi amigo Luis que pone como condición que tenga dos sillones.

2025. Grecia.

Y una mención especial al comportamiento de la pareja propietaria: todos los comentarios en Booking insisten en el trato excepcional que tienen con los huéspedes, comentarios que se repiten (con un exceso de almíbar) en el libro de firmas que hay en la recepción.

Pues a nosotros ni agua; ni siquiera una sonrisa, ni un “¿Les ha gustado Rodas?”, “¿Están a gusto en el hotel?”, “¿Necesitan algo más?”…

Nada. Rien. Nothing. Niente. Τίποτα (se pronuncia “típota”).  

2025. Grecia.

Y encima pequeñas bordeces, como que la señora cuando le pido el primer día un “café con leche” en inglés, “milk coffee”, y en “moderno” “café latte” me dice malhumorada que ella es italiana y que no sabe qué es eso. A base de explicarle lo que quiero me pone un “espresso” y una jarrita de leche.

2025. Grecia.

Marisa piensa que el dueño tiene algún problema mental, pues cada vez que le pedimos lo mismo para el desayuno se queda mirando como si no entendiera lo que le decimos.

Y eso que hemos estado aquí 6 días.

Solo le he preguntado en una ocasión sobre el camino para ir desde el hotel al puerto para coger el ferry y me ha contestado como si yo fuese idiota. Así que no se me ha ocurrido, preguntar nada más.

Realmente ha sido sorprendente pues siempre están charlando animadamente con otros huéspedes, con todos menos con nosotros.

Raro, raro.

Mañana a Symi, veremos cómo es el resto del Dodecaneso.

Hoy 20.000 pasos.

Durante la estupenda comida al lado de la playa he visto un comportamiento muy especial en una pareja «disimil».

2025. Grecia.

Se sientan en la playa, y él se va nadando directamente al trampolín que estaba dentro del agua. Sube y cuando está arriba espera que ella lo mire y le salude para que compruebe la hazaña, pues la mayoría de los que subían bajaban de nuevo por las escaleras o se tiraban de pie.

2025. Grecia.

Él no, de cabeza. Y repite la operación tres o cuatro veces. (Efectivamente es el que está en la punta de trampolín en la fotografía).

Debe ser duro eso de tener una novia tan joven.

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