
16184 pasos.
Ayer “Ciudad Nueva” y hoy “Ciudad Vieja”.
El desayuno como ayer y dado que es un hotel muy pequeño, de los que llaman “familiar”, pues lo lleva una pareja, no hay buffet y el dueño te va diciendo lo que puedes elegir y así hoy ha sido el yogur que es buenísimo.
¿Será verdad lo del “yogur griego”?
Queremos saber cuánto tiempo nos costará llegar al ferry el día que nos vayamos y empezamos el día de turistas caminando hasta allí y no solo para conocer ese dato, sino también para confirmar el lugar exacto desde donde sale el barco.
En el recorrido un pato criollo. ¿Qué haría allí en aquel ambiente? Ni idea.
Y casi tan raro como el pato, o más todavía, un pescador que está limpiando los pescados, parece que verdel.
En el embarcadero dos colas para ir a Symi, nuestro próximo destino, una con maletas y otra sin. Los “sin” creo que son los que van a Symi con un viaje de ida y vuelta en el día y los de la maleta los que van allí a quedarse, como haremos nosotros.
Aprovecho para comprar el billete de Symi a Tilos, pues el problema es que no hay ferry entre las islas todos los días, imagino que por estar en temporada baja, y eso te limita la estancia pues a lo peor, o a lo mejor, en lugar de estar 2 noches como queremos estar nosotros tienes que estar 4 o 5.
Pregunto en un quiosco y compro los billetes; le digo que me parece muy caro, pues tenía la idea de que en internet estaba más barato, el señor me dice que no es caro, y que además por ser mayores tenemos descuento.
Después entramos en el casco antiguo y de nuevo, como ayer, me sigue pareciendo una maravilla si no hubiese habido tiendas: cientos de turistas ávidos de cultura sin parar de mirar las tiendas que venden lo mismo que en cualquier playa del Mediterráneo o quizás del mundo y que quizás tendría sentido en un lugar como Salou, por ejemplo, pero no lo debería tener en esta ciudad.
¿Tú vienes a Rodas y te pasas la mañana buscando una pulserita de plata?
Pasamos por la famosa “calle de los Caballeros”, “Odos Ippoton”, “Street of the Knights”, donde estaban las “posadas” o albergues de los “Caballeros Hospitalarios” organizadas por “lenguas”. Y si la comparas con las calles de las tiendas, especialmente la Sokratous, esta larga calle debería estar a rebosar, pero… pues no vacía, pero casi.
Así hay un letrero en un edificio que dice “Inn of Spain 15th -16th Century”.
Y mira que me fastidia, vaya, que me jode, que en un plano que te proporcionan en turismo cada trozo de muralla de la ciudadela está con una denominación de “lengua”, “tongue”. Y hay además de “Germany”, “Auverne”, “England”… una de “Tongue of Castille” y otra de “Tongue of Spain”, cuando la orden de los “Caballeros” estaba organizada en estos grupos nacionales: Aragón, Castilla, Provenza, Auvernia, Francia, Italia, Inglaterra y el Sacro Imperio Romano Germánico (Alemania).
Una preciosa placa cerámica tiene parte de un relato de “Jacobi Fontani”, Jacques Fontaine, en latín y griego, «De bello Rhodio», donde describe la defensa de Rodas frente al Imperio Otomano en los siglos XV y XVI. Recuerda que cayó en poder de Solimán en diciembre de 1522 después de 145 días de asedio. El sultán dio 12 días a los “caballeros” para abandonar la isla. Se fueron a Creta y después a Malta y de ahí su trasformación en la Orden de Malta.
NB
La Orden de Malta es propietaria del Monasterio de Sijena, famoso ahora por el conflicto de la propiedad de sus obras entre Aragón y Cataluña.
Monasterio de Santa María de Sijena.
Te vas encontrando a grupos de turistas que luego se convertirán en hordas en el Castillo del Gran Maestre y es que además de los muchos que acudimos aquí hay varios grandes cruceros en el puerto. Se distinguen porque siguen a un guía que lleva una banderita con el nombre del barco o del crucero, no sé, y unas siglas, imagino que para evitar mezclarse con otros del mismo barco.
En la taquilla del castillo la primera sorpresa agradable: mitad de precio por ser un “abuelo europeo”, así de 20€ pasamos a pagar 10.






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