10. India 2025. 21 de julio de 2025, lunes. Vigésimo tercer día de viaje. Delhi.

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21 julio. Lunes.

Hoy después del estupendo desayuno la primera visita, en este caso no turística, ha sido al “Reserve Bank Of India”, RBI, cuyas oficinas centrales están relativamente cerca del hotel, vaya, que se podía ir andando.

Tenía un billete de 2000 rupias que ha quedado fuera de circulación a pesar de su corta vida, y era aquí en el único sitio donde me lo podían cambiar por billetes actuales.

Antes de llegar a la puerta un joven ya ve mis intenciones (a pesar de no llevar el billete en la mano) y me ofrece cambiarlo por una comisión, pero pienso que entrar en un lugar así será más interesante como experiencia, como así ha sido.

En la primera puerta, en la calle un primer control de pasaporte, luego en una oficina otro control del equipaje (una pequeña mochila) y personal. Después un empleado me ficha, me fotografía, me hace rellenar un formulario y me da un identificador que me permite seguir por el edificio. Vuelvo a pasar otro control de seguridad, salgo al exterior para entrar por la puerta principal con otro nuevo control con mi pasaporte, el formulario y la tarjeta identificativa. Me mandan a una gran habitación donde otro empleado me hace rellenar otro formulario. Sella todo y me manda a una gran sala que debida ser como el hall principal donde hay policías o militares, quizás mis queridos del CISF, algunos con armas largas y lo más curioso era uno que estaba detrás de una barrera de esas de camuflaje de la selva que contrastaba con el ambiente ministerial con mármoles y maderas y donde estaba yo solo como posible peligro potencial.

Un sonriente empleado al que enseño mis flamantes 2000 rupias (lo que he hecho cada vez que me preguntaban algo) me dice que me siente y a los 10 minutos uno con pinta de jefe de negociado las cambia por 4 billetes de 500 tras leer cuidadosamente mis papeles y contar meticulosamente los 4 billetes a mano y a máquina.

Vuelvo a hacer el recorrido en sentido inverso, recojo a mi nieto que me esperaba en el primer control y acabo con la experiencia.  

Lamento no tener reportaje fotográfico, pero ya te puedes imaginar cual es la primera prohibición que te encuentras.

Creo que hace años hice algo parecido con billetes británicos y también los cambié en un edificio impresionante en Londres, pero no creo que fuese tan complicado.

NB

La fotografía del inicio obviamente no tiene nada que ver con el RBI, que es de una pileta de agua termal hirviendo de Manikaran donde los del “langar” de la gurudwara ponían el arroz para que se cociese allí e intentaban, sin éxito, que los fieles hindúes no echasen monedas dentro.

Con el cercano metro nos vamos a Chadni Chowk donde el ambiente sigue siendo igual o casi, como en los primeros viajes.

20255. India. Delhi.

Vista obligada a la gurudwara de Sisganj y paseo breve por Khari Baoli.

20255. India. Delhi.

Acabamos el día con la visita, también obligada, al laberinto de Palika Bazar.

Esta tarde he intentado encontrar un recorrido turístico en autobús como había hace años y no he conseguido ninguno. Vuelven a fallar los servicios turísticos oficiales dando menos servicios e información que antes. Así que a través del hotel contrato un coche para pasado mañana hacer una excursión por los sitios turísticamente más importantes de Delhi.

22 de julio. Martes.

Hoy vamos a dedicar la mañana al templo de Akshardham y como en noviembre vamos en metro y como entonces fallo con lo que está prohibido: me olvido de una pequeña calculadora que suelo llevar y además esta vez deciden que mi reloj que entonces no era inteligente ahora sí lo es. Afortunadamente esta vez ya sé cómo se hace la “vuelta atrás” lo que pasa es que está cayendo un diluvio y a pesar de lo que he esperado me he puesto amerado.

Así hemos tenido que esperar más de media hora, pero al fin la lluvia ha remitido y hemos podido hacer el recorrido por aquel impresionante complejo incluidas las visitas al cine y al espectáculo de la vida del santo al que esta dedicado este lugar.

23 julio.

Último día de turismo.

Hoy tenemos contratado un coche para hacer ese recorrido turístico que antes se hacía con autobús y que, aunque alguna empresa todavía lo anuncia en su web, no lo hacen sino es un grupo.

El “contrato” es por 8 horas y 80 km y si te pasas hay que pagarlos aparte. Realmente no sé si es bastante o no lo de los kilómetros, pues las horas me parecen suficientes.

La primera parada es el fuerte rojo. Hay una barrera policial y el conductor pasa alegremente. Me imagino que sabe que se pasa sin parar, pero…

En la siguiente barrera de policía le dicen que está cerrado por obras y que estará así por un tiempo y cuando volvemos a la salida lo paran y le dicen que se ha saltado el primer control y que deberá estar allí parado como castigo una hora. Menos mal que se apiadan, no sé si de él o de nosotros o que tienen que abrir la barrera para dejar pasar a alguien y nos dejan marchar a los 15 minutos.

Desde allí nos vamos al Raj Ghat. Este lugar no lo conocía, aunque en alguna de las primeras visitas hicimos este recorrido con un autobús de turismo. Es donde incineraron a Gandhi, aunque luego las cenizas las arrojaron al lago de Pushkar, precisamente en un ghat que lleva su nombre.

Es un parque enorme y muy bien cuidado donde está la gran losa de mármol negro donde fue incinerado, pero para acceder a ella hay que descalzarse y con todo el suelo mojado nosotros nos hemos contentado con verla desde un jardín que hay por encima.

También se encuentran los puntos de cremación de otros líderes indios como el de Nehru y el de Indira Gandhi.

NB

Por si no lo sabias:  Indira Gandhi era hija de Nehru, pero su nombre de Gandhi, no fue por su respeto hacia el líder indio sino porque se casó con un señor que se llamaba así, Feroze Gandhi, sin ninguna relación de parentesco con el líder y del que tomó el apellido.  

Una nota más: Feroze Gandhi era parsi, no hindú, lo que motivó que en una ocasión a la señora Gandhi no le permitieran entrar en un templo (a mí tampoco) por no ser hindú.

2025. India Delhi.

Desde allí al “Qutub Minar” y como siempre la diferencia de precios: indios 40 rupias, y extranjeros 600, con una curiosidad: 550 si pagas con tarjeta. 

2025. India.Delhi.

Lo que preconizo siempre: a los indios en reciprocidad hay que crujirlos cuando visiten los monumentos o museos en Europa.  

No recordaba haber visitado este sitio y es un lugar precioso e imprescindible.

2025. India Delhi.

Y una advertencia: es muy importante tener teléfono con número indio pues el chófer te deja en la puerta y como son lugares con muchísimos turistas no pueden aparcar cerca y debes llamarle al acabar la visita, pues sin conocer aquello no sabes si necesitas 10 minutos o dos horas.

La siguiente parada es “Dilli Haat”, un mercado al aire libre con lugares para comer y con tiendas de artesanía y donde había estado un par de veces.

El conductor para delante de una gran tienda cuyo rótulo dice algo de “Rajastán” y donde dos solícitos empleados ya nos han abierto las puertas del coche para que bajemos.  Me dice que aquello es el “Dilli Haat” y yo le digo que no es, que yo he estado allí y lo conozco. Me contesta que es que “Dilli Haat” está cerrado (lo que es mentira). No llego a bajar del coche y si hubiese ido solo me habría bajado y no le habría pagado nada y es que como siempre vale la sentencia de Marisa: “En la India no te va a pasar nada malo, no te robarán, no te agredirán, … pero te engañarán o por lo menos lo intentarán”.

Así que le he dicho que me ha querido engañar (confío en que me haya entendido) y ya no he vuelto a ser amable con él.

La siguiente parada es el templo del Loto y allí sí habíamos estado hace años.

2025. India Delhi.

Mucha gente y, ¡cómo no!, te debes descalzar para entrar en el templo.

Allí una estampa que para mí fue cotidiana en nuestro primer viaje con nuestros hijos, o mejor con nuestra hija:  una pareja de occidentales con dos hijas delgadas, blanquísimas, altas, una rubia y la otra pelirroja, una fea y la otra no tanto, a las que les han pedido una y otra vez fotografiarse con ellas grupos o familias de indios.

20255. India. Delhi.

Realmente lo entiendo porque eran exóticas, muy exóticas, en aquel ambiente, no como Marisa en nuestro último viaje, pero semejante a los que nos pasó en el primero, hace 30 y tantos años con nuestra hija de 18 o 19, que a veces tenía cola para fotografiarse con ella. Y era curioso porque los jóvenes me pedían permiso a mí para hacerlo con ella y eso le molestaba porque creía (y con razón) que el permiso se lo tenían que haber pedido a ella y no a mí.

La siguiente parada era la tumba de Humayun, pero le he dicho al conductor que queríamos comer antes y nos ha llevado a un restaurante de una cadena india que ha estado muy bien. Así que repetiré si vuelvo. 

2025. India Delhi.

La tumba de Humayun, que no conocía, es un lugar tan precioso e interesante que podría haber pasado toda la mañana en ese complejo.

2025. India Delhi.

Solo nos queda la Puerta de la India, “India Gate, a diferencia de la de Bombay que es “Gateway of India”, y aquí tendríamos que entrar en la discusión de las diferencias entre “gate” y “gateway”.

De todas maneras, la de Bombay era un “un arcomonumento construido en 1924. Se erigió para conmemorar el desembarco de Jorge V para su coronación como Emperador de la India en diciembre de 1911” y la de hoy en Dehi “ es un monumento conmemorativo de guerra… Se erige como un monumento a los 74.187 soldados del Ejército Indio que murieron entre 1914 y 1921 en la Primera Guerra Mundial , y la Tercera Guerra Anglo-Afgana”.

Hoy hay mucha gente, hace mucho calor y la visibilidad no es buena, pues hay una neblina que creo motivada por la evaporación de la reciente lluvia.

2025. India. Delhi.

Regresamos al hotel y me quejo del intento del engaño del conductor.

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