
Dejamos el “dhobi ghat” y nos reincorporamos al Bombay habitual donde la vida sigue y encontramos los típicos puestos callejeros de comida donde me encantaría probar todo sabiendo que no debo hacerlo por el tema del picante.
Para seguir con nuestro cometido de turistas hemos decidido seguir una ruta que recomienda la guía y que se llama “Bombay arquitectónico” comenzando por la Puerta de la india.
Es casi mediodía y hay mucha gente y todos debemos pasar el equipaje por el escáner para poder entrar allí pues el recinto está totalmente vallado. Ni idea qué piensan controlar, pero, por lo menos hoy, no parece que pongan mucho interés en ese cometido.
Hay muchos, muchos fotógrafos profesionales intentando que la gente se retrate con la puerta de fondo con varios detalles curiosos:
1. Las parejas no quieren que sus hijos entren en la foto.
2. Si entran les ponen grandes gafas de sol. Luego descubro que forman arte del atrezo que los fotógrafos proporcionan a los clientes.
3. Los fotógrafos suelen llevar una mochila con la impresora dentro.
4. Todos los profesionales llevan cámaras Nikon de gama media. Hablo con uno y me explica que es porque esa marca es mejor que la Canon para los retratos y que esta es buena para paisajes. Ahí tienes un estudio de mercado gratis.
5. El mismo fotógrafo me dice, a mis preguntas, que son más de 300 los que trabajan allí y que han formado un sindicato. Imagino que esto último es para evitar el intrusismo.
En nuestro recorrido arquitectónico pasamos por un McDonald’s y probamos suerte: ¡Eureka, una comida que no picaba nada, nada!
Menos mal que mañana nos vamos porque si no me temo que me tocaba comer allí todos los días.
Y una sorpresa: un “flat white”, bebida que descubrimos en Nueva Zelanda, cuesta lo mismo que en España.
En la mesa contigua a la nuestra se sienta una pareja con un niño de unos 4 años y la madre lo sienta cerca de Marisa y el niño la mira asustado.
Ha resultado muy curioso porque la madre empujaba al niño hacia Marisa y este la miraba cada vez más asustado y se pegaba a su madre.
Al final esta ha conseguido que le diese la mano, cosa que las madres indias intentan siempre con los niños pequeños.
Pasamos al lado de la “High Court” y de la universidad, ambas cerradas, no sé si por ser sábado.
El exterior de la universidad es precioso, pero algunas de sus cancelas de hierro están en un estado lastimoso.
Quizás por estar cerca de estos lugares vemos un vendedor callejero de libros y los títulos no pueden ser más elocuentes: “Constitution of India”, “Petroleum Laws”, “Practical Legal Drafts”, …
En la calle dos notarios, según dice el letrero, que están trabajando así como verdaderos ambulantes.
¿Será una categoría inferior de notarios o es que aquí son como los farmacéuticos?
Ya lo he explicado alguna vez al compararlo con España: las farmacias son numerosos y lo son más todavía en las cercanías de hospitales o centros sanitarios, pero es que son en su mayoría establecimientos de menos de 3 metros de ancho por 3 o 4 de profundidad.
Pasamos por el “Oval Maidan” que se ha convertido en un gran campo de cricquet donde se entrenan sin parar todos los jovencitos que sueñan con ser algún día jugadores famosos.
Cerca del hotel volvemos a pasar por una pared con pintadas reivindicativas que ya vimos el otro día y de las que una en especial me ha parecido muy ingeniosa: al lado de una figura de un casco de motoristas han escrito: “¿Quién es un motorista sin casco? Un donante de órganos”.
Pero como estamos en la India al lado de estas pinturas actuales, modernas y sociales un altarcito incrustado en un árbol y que no está abandonado como atestigua una lamparilla de aceite encendida.
Tras un breve descanso vamos la estación Victoria Terminus para comprobar el camino para mañana en caso de que los hagamos andando pues me temo que dada la cercanía ningún taxi querrá llevarnos y realmente está a unos 10 minutos.
Hoy está iluminada, así como el Brihanmumbai Municipal Corporation (BMC) y son algo espectacular.
En el interior de la estación hay viajeros, pero quizás por ser sábado no hay grandes aglomeraciones.
Salimos al exterior y vamos a una especie de mirador que hay entre la estación y el edificio de la BMC con una estatua de Sir Pherozeshah Merwanjee Mehta.
Allí sesión de fotos de esos estupendos edificios, incluso unas jóvenes que me han pedido que las fotografiase con su teléfono se han ofrecido a fotografiarnos a nosotros dos y creo que es la primera vez que lo hacemos juntos y solos.
Regreso al hotel y ya casi se acabó nuestra estancia en Bombay.
Información heráldica.
Ahora todo, o casi todo, está en la red y gracias a ello logro descifrar el significado del escudo que encontré por la mañana.
De Wikipedia.
“Sir Jamsetjee Jejeebhoy, primer baronet, (15 de julio de 1783 – 14 de abril de 1859), fue un comerciante y filántropo indio. Amasó una enorme fortuna con el comercio del algodón y el opio con China”.
Y cuando lees su vida te quedas sorprendido de como se hizo rico, muy rico, y de la cantidad de obras de filantropía durante su vida.
Fíjate además que “Los servicios de Jejeebhoy fueron reconocidos por primera vez por el Imperio Británico en 1842 con la concesión del título de caballero y en 1857 con la concesión del título de baronet. Estas fueron las primeras distinciones de este tipo otorgadas por la Reina Victoria a un súbdito británico en la India”.
Y un detalle no menor es que era parsi, como también lo fue el de la estatua que está delante del BMC, Sir Pherozeshah Merwanjee Mehta.
Architectural Mumbai.
Este recorrido que hemos hecho nosotros lo recomiendo totalmente pues te descubre edificios de esta ciudad por donde puedes pasar sin verlos.
Así el “Regal Cinema” o el cercano “Café Royal” de 1919, que me recuerda a esos establecimientos en las grandes ciudades españolas que alardean de su antigüedad pero que son de hace nada tipò “Café Pacífico Desde 1989”.
Aquí también fachadas magnificas ahora reconvertidas en “vintage” y que solo sirven de soporte a los vendedores ambulantes, como esta del “Bombay”.
O la espléndida “David Sassoon Library” por donde volvemos a pasar y con el letrero de “Only Members” que nos impide seguir explorándola.
Cerca de él el New India Assurance Building, edificio art deco con bajorrelieves.
Y la “Rajabai Clock Tower”, dentro de la universidad, un verdadero icono de la ciudad.
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