29. India 2024. 12 de noviembre de 2024, martes. Decimoquinto día de viaje. Ajmer. Primera parte.

by

Estando desayunando en el precioso jardín aparece un coche del que se baja un señor vestido de blanco y con los botones dorados en su chaqueta. O es alguien muy importante o es el chófer: no hay nada más parecido a un mariscal que un portero de un hotel de 5 estrellas.

(Este, claro, no era el señor, que no lo hemos fotografiado, que es un uniformado de Sofía).

2022. Burgos. Oña.

(Este no era el coche, pero podía haberlo sido, que el de la foto estaba en Oña).

Cuando acabamos de desayunar aparece un señor que toma fotografías del lugar y aprovecho para hablar con él empezando con una pregunta que claramente provoca satisfacción: “¿Eres fotógrafo profesional?”.

2018. Hong Kong.

(Este tampoco es el fotógrafo, pero podía haberlo sido).

Si lo es, estará orgulloso de que se lo haya notado y si no lo es, todavía más: “Debo parecer un fotógrafo profesional”.

Este de hoy lo era y también escritor de viajes. Vaya, debería ser como Paco Nadal, pero más elegante.

Y así su coche llevaba una placa con el nombre, y una palabra inglesa que desconocía, pero que lo dice todo y que ahora se emplea continuamente en las crónicas de viajes: “Los 10 (o 20 o 200) lugares imprescindibles que debes visitar en tu vida”. O tontainas semejantes.

La palabra es “bucket list” y en este caso era de la India: “The Indian Bucket list”.

NB

“The bucket list” realmente es “a list of the things that a person would like to do or achieve before they die”, “cosas que hay que hacer antes de morir”.

Siempre inquiero por el método de organizar las fotografías por si aprendo algo nuevo, pues así descubrí “nuestro” programa para hacerlo por un fotógrafo italiano, ese sí profesional, al que conocí en un camino del centro de Turquía buscando ambos un monasterio cristiano, pero este de hoy, nada. Es “profesional”, pero nada organizador. No utiliza ese programa para editar las fotos, vaya ninguno, pues él no las procesa (no me lo creo) y a mi pregunta de cómo las organiza me contesta que alguien lo hace por él.

Está claro que es un indio típico:  primero no le interesa la organización y segundo siempre hay alguien que hace ese trabajo poco esplendoroso y aburrido.

Hoy vamos a dedicarlo al que debe ser el punto más importante de esta ciudad y que descubrí en mi viaje del 2005:  la dargah de Sharif.

“Dargah”, Wkipedia dixit, es un santuario o una tumba construida en la sepultura de un personaje religioso, generalmente un santo sufí o un derviche.  Esta de aquí realmente se llama “Dargah de Khwaja Moinuddin Chishti”, pues ese era el sufí enterrado, también llamado Mu’in al-Din Hasan Chishti Sijzi y reverencialmente Khawaja Gharib Nawaz.

Con un rickshaw llegamos hasta donde se puede llegar, pues a unos 100 metros es tal la marea humana que los motocarros no pueden circular. Vaya, no deberían pasar, ni las motos tampoco, que sí pasan, a pesar de las calles tan estrechas y tan abarrotadas de personal.

2024. India. Ajmer.

El camino hasta la dargah ya te previene de lo que te vas a encontrar.

Dicen de este lugar, como de la doctrina del sufí que está enterrado aquí, que es un lugar “ecuménico”, aunque ellos emplean otras palabras y que aquí igual acuden musulmanes que hindúes o cristianos. No sé si los sijs o los jainos también lo harán, pero todo el entorno es musulmán con los hombres tocados con sus gorritos sencillos como los del Papa, «solideo», o elegantes sombreritos que hemos descubierto que se los compran aquí pues hay muchas tiendas dedicadas a ellos y también bastantes mujeres con niqab, pero ninguna con burka.

2024. India. Ajmer.

Otra curiosidad es la gran cantidad de restaurantes en las cercanías de la dargah y algunos de ellos con pollos colgando en el escaparate e incluso un par con trozos de carne que parecen de vacuno, aunque quizás fuesen de cordero.

2024. India. Ajmer.

Así llegamos a la entrada principal, la “Gate 1”, donde un policía me dice que no puedo entrar con la mochila donde llevo el material fotográfico y que debo ir a la “Gate 2” donde hay una consigna para dejarla. Y eso está muy bien pues dejar la bolsa con ese contenido en una tiendecita…

2024. India. Ajmer. Sharif Dargah.

Pero estamos en la India y la consigna está situada en un escondrijo al que hay que llegar por una estrecha escalera hacia un subterráneo, pero está muy bien organizado pues el empleado (“service”, me ha dicho que era su puesto, o sea que era funcionario) te pregunta si hay una cámara y te da un recibo. Luego el calzado debes dejarlo antes de entrar en un “guarda zapatos” que te cobra solamente 10 rupias.

2024. India. Ajmer.

Y ya sin mochila, ni cámara, que están prohibidas, ni, por supuesto calzado, que estamos en una religión zapatófoba, entramos en la dargah y aquello es pura edad media, pero con teléfonos móviles, porque aquí de nuevo no puedes utilizar una cámara fotográfica, pero sí hacer todas las fotos que quieras, pero con un celular. 

2024. India. Ajmer. Sharif Dargah.

Vaya, todas las fotos del mundo como comprobaremos a lo largo de la visita pues en ningún lugar hemos sido tan solicitados como modelos fotográficos como aquí, incluso una pareja de hermanas, una de ellas con niqab y con unos ojos preciosos.

2024. India. Ajmer.

En algunas ocasiones era simplemente un selfi con toda la familia, pero en otras ha sido posar nosotros con cada uno de los miembros, hasta con la abuela, aunque la pobre se resistía a las presiones del resto de su familia.

2024. India. Ajmer.

Parecía que tenía 120 años, pero tenía 72, y es que debe ser muy dura la vida que llevan algunas mujeres aquí.

2024. India. Ajmer. Sharif Dargah.

Después de la sorpresa del ambiente medieval general, lo que te encuentras son dos grandes calderos donde el personal echa dinero y también algunos sacos, imagino que de algo comestible. En los tiempos de Akbar servían para cocinar para los fieles, pero no sé si se seguirá haciendo.

2024. India. Ajmer. Sharif Dargah.

Uno de ellos está rodeado de gente, pero en el otro no hay nadie. Imagino que el primero tendrá mejor “retorno” de favores pedidos con las ofrendas que el otro. ¡Hasta en los calderos hay clases!

2024. India. Ajmer. Sharif Dargah.

Vemos a un señor con una mano llena de anillos y a Marisa le recuerda a nuestro hijo así que le pido permiso para fotografiársela. Se queda sorprendido, pero acepta gustoso.

2024. India. Ajmer. Sharif Dargah.

Etiquetas: , , , ,