
17.000 pasos.
Y con el día llegó la luz.
Y es que llegar a una ciudad por la noche y especialmente en la India siempre es algo descorazonador.
Lo principal es que hemos dormido cojonudamente. Hay gente que echa en falta “su” cama, lo que no es nuestro caso, pero es que además esta cama está muy bien y ha ayudado que ayer fue un día complicado de viaje, con los tres vuelos, los cambios horarios y la falta de sueño.
Esta mañana en la recepción estaban barriendo la legión de mosquitos (o algo así) que había ayer por la noche. Los de nuestra habitación y pasillo debían habérselos comido las hormigas pues he encontrado a algunas dándose un festín.
En países como este tenemos la precaución de no dejar ningún rastro comestible en el suelo pues si no por la mañana puedes tener a medio hormiguero utilizando tu dormitorio de comedor comunal.
Y otra sorpresa agradable ha sido el desayuno pues tenía todo lo (poco) que necesitamos: fruta, pan con mantequilla, yogur y té, claro que también había algunas cosas típicas indias que son habituales en los desayunos.
Y después de cambiar euros por rupias nos hemos ido a resolver los dos asuntos más urgentes: conseguir una tarjeta SIM para nuestro teléfono e ir a comprar los billetes de tren para el resto del viaje. Y como estamos en la India nada es sencillo, aunque lo parezca.
Con un rickshaw y desde la puerta del hotel nos llevan hasta la tienda de Airtel, según las indicaciones del recepcionista, pues todo el mundo te dice que las tarjetas SIM las puedes conseguir en muchos sitios, pero debe ser que no lo han hecho nunca. Además, hoy es uno de los días más importantes del Diwalli y alguna tienda y los sitios oficiales están cerrados.
La primera pregunta que te hacen después de decirle que quieres una tarjeta SIM es si tienes algún amigo aquí: ”Tengo una amiga en Bombay”. “No, que tiene que ser aquí, en Amritsar”. “Pues no”. “Entonces venga dentro de 2 horas”.
Así que imaginas que ellos, los de la tienda oficial, te buscarán algún “falso amigo”.
Y con el mismo rickshaw nos vamos a la estación de ferrocarril que está un poco alejada del centro, vaya el “centro” para los turistas de esta ciudad es el “Templo Dorado”.
En la estación un gran y nuevo letrero dice “Booking Office” y allí vamos, pero antes de llegar a las ventanillas un señor nos dice que no es allí, que vayamos a la estación, desde donde nos mandan de nuevo a la “Booking Office” de la llegada. Regresamos y una amable empleada sale de su cubículo y nos indica que debemos atravesar la estación e ir a la antigua “booking office”.
Y aquello ya es la India que conocíamos.
Este es el procedimiento:
1. Vas a la ventanilla de “Enquiry” donde un señor que está dormitando te da los formularios para que los rellenes. Aunque está para que le pregunten por lo trenes que hay no parece muy dispuesto a esa labor. Nosotros ya teníamos toda la información a través de la web de la Indian Railways.
0. Sabiendo lo que te iba a pasar en el punto 1, ya has tenido que buscar en la web el nombre y el número del tren del que quieres comprar billete. Se suelen conformar con el número.
2. Rellenas los formularios como he explicado en el artículo “2. India 2024. El país.”
3. Hay una docena de ventanillas para vender los billetes, pero solo en dos hay empleados haciéndolo, así que vas a una que dice que los inválidos, señoras y abuelos tiene preferencia, y allí luchas para que respeten esa ventaja.
4. Entregas a la amable (o desagradable) empleada el primer formulario. Teclea y teclea y te dice al final que para ese tren en esa fecha no hay plazas, solo “lista de espera”, pero que es muy improbable que tengas billete, dado el número de esa lista.
5. Entregas el segundo formulario y tienen que volver a teclear toda la información personal de los pasaportes y entonces se percata de que te has equivocado en la edad de tu señora, pero te deja que seas tú quien la corrijas.
6. Vas a pagar y aunque admiten tarjetas de crédito la tuya la rechaza, así que en metálico, pero tiene que volver a teclear toda la información. ¡De verdad, que nos ha pasado así!.
7. La gente de la cola se impacienta y dejo pasar a alguno, pues tú, vaya yo, tengo más billetes para pedir.
8. De los 5 trayectos necesarios solo consigo tres, los fáciles.
9. Si no consigues el billete puedes ir 24 horas antes de la salida e intentar conseguir uno de la “taltak quota”.
Pues dentro de todo felices porque ya tenemos algo, aunque nos queda lo de la SIM de Airtel.
Como estamos en la estación de ferrocarril, que en las grandes ciudades indias siempre es un punto muy importante de comercios, restaurantes, hoteles…, doy por supuesto que por allí también habrá tiendas donde vendan esas tarjetas para el teléfono y así me lo confirma un oficial de la “Punjab Pólice”, indicándome la calle por donde buscarla.

Y empieza nuestro peregrinaje preguntando y preguntando hasta llegar al fin a la tienda oficial de Airtel de esta mañana. Allí nos dicen que esperemos un momento hasta que aparece un joven con una moto quien nos dice que le sigamos, que parecía que estábamos metidos en algo del mercado negro, pues vamos por callecitas y callejones y andando (y a veces casi corriendo) y siguiendo al motorista hasta que llegamos a una especie de museo donde el joven nos vende la tarjeta de Airtel.

Ha fotografiado el pasaporte, el visado, a mí…, bueno, creo que hemos estado casi una hora, así que si cuentas el tiempo empleado por aquel chico la tarjeta es una ganga.
¿Por qué todo ese circuito para comprar una sim en una ciudad de más de un millón de habitantes? Hace años había problemas para los extranjeros, pero creía que habían desparecido. Quizás no fuese así.

Le pregunto al joven el camino para ir al Templo Dorado y si hay algún restaurante por allí: “Hay muchos”.
Pues sí “hay muchos” pero todos están en la misma calle y si vas por otra no encuentras ninguno. Hemos dado con un tugurio que estaba lleno, y donde siguiendo las indicaciones del dueño hemos podido comer. Vaya, yo mejor que Marisa, pero no ha estado mal.

Y por fin el famoso y precioso e increíble “Templo Dorado”, el “Golden Temple”.
Es la tercera vez que estoy aquí. Y Marisa la segunda, pero es algo que te sigue impresionando, y no solo por el templo mismo, sino también por la devoción de la gente, aunque quizás hoy por ser Diwalli es algo extraordinario la cantidad de fieles que fluyen por allí. Y aquí, como en todos los templos sijs, “gurudwaras”, hay dos ritos que debes seguir.
El primero es que debes ponerte un pañuelo en la cabeza, cosa que los sijs no necesitan porque la llevan siempre cubierta con su turbante característico, pero para el resto hay grandes cestos en la entrada con pañuelos color butano que llevamos todos los visitantes de las otras (o ninguna) religión.
El otro ritual es que además de entrar descalzo, para lo que hay 10 ventanillas donde te lo guardan gratis, debes pasar por un “lavapies” antes de entrar.

Todo lo que puedo escribir no podría reflejar el ambiente que hay.
Estamos allí casi toda la tarde y regresamos para un breve descanso al hotel.
Para que tengas una idea de las calles que hay en aquel entorno, donde estamos alojados, según Google en coche tardas 7 minutos, en moto 6 y andando 7, pero vista la circulación no creo que en coche tardes menos de 15 ó 20 minutos.

Tras el breve receso regresamos al templo ya de noche. La multitud sigue acudiendo y es más espectacular que de día.

Una señora con dos hijas nos pide hacerse una fotografía con nosotros y lo mismo sucede al salir del templo, en este caso con una familia musulmana.

Luego una pareja de abuelitos me saluda efusivamente y también aprovechan para la consabida foto.

Vemos a un grupo de media docena de jóvenes con un aspecto que no cuadra con este ambiente. Son de Manipur, un estado del este de la India que nos hemos visitado.
De regreso al hotel encontramos una pizzería y nos comemos la primera pizza de este viaje que creo que no será la última dado que es uno de los pocos platos que puedes conseguir sin picante.
Al regresar vamos por algunas calles que si no fuera por este festival de Diwalli donde colocan guirnaldas de luces por las fachadas no sé como se andará por allí por las noches.
De todas maneras, este país me sigue pareciendo uno de los más seguros que he visitado.
PS.
En España terribles noticias de las tragedias producidas por las lluvias en Valencia.
Etiquetas: Amritsar, Diwalli, España, Golden Temple, India, Indian Railways, Punjab, Templo Dorado
27/06/2025 a las 23:14
pues parece que llevas un cachirulo!!
muy guapo y gracioso.
y maravilla de fotos!
un beso