
De nuevo empezamos el viaje en la T4 adonde nos lleva, raudo y veloz, nuestro hijo.
En esta ocasión volaremos de nuevo con las líneas qataríes, o sea que el trayecto será de Madrid a Doha y desde allí a Delhi.
El proceso de facturación y control es bastante rápido y esta vez no nos seleccionan para pasarnos el papelito como en otras ocasiones.
Vemos pasar a una señora con 5 perritos. Me parece increíble que alguien vieje con un perro o un gato, pero cinco…
Ayer precisamente leí sobre uno de los problemas que pueden tener los que viajan con perros y que por su tamaño tengan que facturarlos, pues parece que si pesan más de 8 o 10 kilos no pueden llevarlos encima y hay compañías que se dedican a gestionar todos esos menesteres.
Lo que me pregunto es que harán con esos cinco.
A estas horas, las 9 de la noche hay viajeros, pero no es agobiante su presencia.

Cuando estamos en la cola de embarque vemos como una pequeña y anticuada impresora situada en la mesita de las azafatas que controlan la entrada, empieza imprimir en papel continuo, a gran velocidad y sin parar. Creo que habrá impreso más de un metro y medio de papel y me intriga que quién querrá esa información, en ese soporte y para qué.
Este vuelo será todo nocturno; salimos a las 21:50 y llegaremos después de 7 horas y media a Doha, a las 6 y veinte de la mañana.
La pantallita dice que hay 4589 km y si siguiésemos el recorrido que marca pasaríamos por encima de “Gaza City”, lo que dada la situación actual no parece el mejor camino, pero luego comprobaré que se desvía hacia el sur y pasa por encima de Egipto.
Hace tiempo también había un recorrido alternativo que se debía a un conflicto entre Qatar y Arabia Saudita.
Una particularidad de esta línea aérea es que te marcan en la información del vuelo la dirección donde esta situada la Meca, “Makka”. Alguna vez he visto a gente rezar en el suelo, pero no en este viaje.
Otra excentricidad de la información: un apartado dedicado al Corán donde puedes oír recitar algunos de sus versículos por un rapsoda que debe ser muy famoso en el islam de Qatar.
Todos los recitados empiezan por “bismila iraham i rahim…” que es el primer verso de todas las suras del Corán.
Nos sirven una especie de cena, pero a una hora rarísima, las 2 hora catarí o las 12 de la noche hora española. Lo raro y más en este ambiente es que entre las bebidas puedes elegir whisky y ginebra además de vino o cava, estos solo en copas.
Antes de aterrizar, la restauración la completan con un extraño bocadillo de pollo bastante picante.
O sea que mala distribución de los tiempos para poder dormir en este trayecto, pero algo hemos dormido.