If you´re going to San Francisco y encuentras regulaciones.

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Ya no es necesario llevar flores en el pelo como recomendaba Scott Mckenzie, uno de esos cantantes de un único éxito que dura toda la vida (en los USA les llaman «one hit wonder»); sí es bastante útil saber que (en San Francisco) puedes utilizar un coche autónomo de la empresa Waymo que no necesita conductor sino una app en un teléfono.

La aseguradora de la empresa afirma que los coches de Waymo son más seguros que ningún otro vehículo conducido por personas (humanas) como los taxis normales. La intención de esta nota no es hacer publicidad de Waymo que no la necesita (es de la cuadra Google) sino afirmar lo lejos que estamos en Europa y en España de algo así. California es el Estado más conservacionista y con más normas regulatorias sobre seguridad en los USA. Sin embargo el coche autónomo se ha abierto camino y su utilización es legal desde hace tres años. Puedo equivocarme pero creo que estamos a una generación (o dos) de que eso ocurra en España con la maraña impenetrable de directivas europeas traspuestas y por trasponer y por normas del Estado, Comunidades Autónomas, Municipios y Comarcas. Claro que quizá los coches autónomos lleguen antes si dedican a ese negociado a los expertos que se han dedicado a temas tan complejos como asegurar los tapones de las botellas PET y los cartones bricks.
Alguien dirá que es un tema muy trivial, pero me molesta y como los tapones son omnipresentes me molesta a diario y demuestra que en la UE muchos recursos se dedican a asuntos infructuosos o estúpidos. No es que la decisión de los taponcitos molestos no haya recibido bendiciones, incluso la poderosa Greenpeace esta de acuerdo con la medida; aunque Greenpeace sabe muy bien que en todos los paises en los que el reciclaje de botellas y tapones tiene éxito (éxito de verdad) se produce con lo que se suele llamar SDR (sistemas de devolución y recompensa) o en inglés «return and reward». Que es lo que otras generaciones han conocido en España: «si no me traes la botella vacía te cobro el casco». Solo que aquí y ahora te cobran el recipiente (caro aluminio o caro cartón con aluminio, unos 10 centimitos de euro) y no te devuelven nada. ¡Con lo que disfrutarían los niños sacando cinco céntimos por lata devuelta en una máquina tragalatas!