Robespierre murió en 1794 pero su ejemplo de vida es actualísimo. Su comportamiento visto en abstracto sin los perifollos propios de su época podría ser el de un político de hoy. Fue un «activista» (luchador) contra la pena de muerte y estaba considerado un gran amigo de sus amigos. No dudo en mandar a la guillotina a su amigo Danton (uno de los grandes revolucionarios, más contemporizador y partidario de pacificar Francia y del entendimiento entre los girondinos y los jacobinos) y firmó muchas sentencias de muerte (miles) cuando consideró que eran eficaces. Por el bien del país.
Antes de ser guillotinado Danton dijo: «De lo único que me arrepiento, es irme antes que esa rata de Robespierre».