Me parece extraño que las páginas en internet de muchos organismos públicos españoles digan sígueme en Facebook, Twitter, Instagram, Youtube, Linkedin, Tiktok (ejemplo del Ministerio de Hacienda). Se supone que es un signo de modernidad democrática siguiendo el ejemplo de EE.UU. Ocurre que en EE.UU. remiten a redes sociales de su propio país y casi siempre nada más que a Facebook, Twitter y Youtube de uso masivo «general». ¿Se puede saber porqué se enlaza a una red de búsqueda de empleo (Linkedin) a otra esencialmente audiovisual (Instagram) o a una red con sede en China (Tiktok) por muy populares que sean?
Es posible que se deba a un exceso de celo en la adopción de «una cultura de gobernanza que promueve los principios de transparencia, integridad, rendición de cuentas y participación de las partes interesadas» tal y como leo en el Portal de Transparencia.
Con el cambio de nombre de Twitter a X la transparencia suena más opaca. No es elegante decir «para saber cómo negocio con Capodimonte» sígueme en X. Porque X suena a incógnita; también puede ser que los negociadores no nos consideren partes interesadas; he oído que las negociaciones transparentes necesitan turbias discreciones que posiblemente los ciudadanos no sabemos apreciar.