42. Nueva Zelanda 2017. 9 de octubre, lunes. Vigésimo primer día de viaje. Te Anau. Segunda parte.

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Llegamos a un precioso centro de interpretación donde proporcionan abundante información a todos los que quieren hacer “tramping” por estas pistas de montaña. Porque aquí, en Nueva Zelanda llaman “tramping” lo que en otros sitios llaman “hiking” y nosotros habitualmente “trekking”: senderismo en definitiva.

Aunque el verbo “tramp” significa también “caminar con pasos pesados”, así que quizás aquí eligieron esa palabra y no las otras por tener las piernas gordas o por usar botas pesadas.

 

 

 

Si vienes por aquí para realizar esa actividad no dejes de pasar por este centro, pues además de información precisa del estado de las rutas también te informarán de los permisos que necesitas según por donde transites.
Desde allí en un corto paseo llegamos al “Bird sanctuary”.
Ha sido una pequeña decepción porque esperábamos encontrar grandes pajareras con todo tipo de aves y este está muy bien instalado, pero apenas hay ejemplares.

Parece que lo interesante es llegar en el momento en que dan de comer, pero ya se había pasado. Una amable anciana que trabaja allí (o dada su edad solo debe colaborar) que debe ver nuestra desilusión frente a la primera jaula donde hay dos “kakas” tan escondidos que no se ve nada, nos abre una especie de antesala de la jaula y los llama ofreciéndoles comida. Nada de nada. No le hacen ni puñetero caso y eso que los llama por su nombre, pues en cada jaula hay un letrero donde además de información de la especie está la historia de los inquilinos de las jaulas, dado que algunos proceden de accidentes y similares, pues estos “kakas” ni caso.

Aprovecho para preguntarle por una especie de somormujo con cresta que Marisa ha fotografiado en el lago. Me dice que es un “crested grebe”, o sea “somormujo con cresta”. Vaya, el mismo que hay en mi pueblo, que allí se llama “somormujo lavanco”.

Podiceps cristatus australis

Sigo preguntándole por otros dos o tres más y al final me dice: “Creo que he llegado al límite de mis conocimientos”. Para compensarle le he explicado que los “kakas” tiene un nombre que suena fatal en español y se queda muy sorprendida.

En otra jaula hay una especie de loritos de los que dice el letrero que proceden de las “Antipodes Islands”. Antípodas, ¿de dónde? Los antípodas somos nosotros. Me hubiese gustado preguntárselo a la anciana becaria, pero ha desaparecido. ¿Habrá huido?

Estas aves, los “parakeets”, viven solamente en dos pequeñas islas y temen que si se introduce un depredador pueda desaparecer la especie. Así tienen una población en cautividad para asegurar la supervivencia de la especie.

Los alumnos de una escuela han construido alimentadores de aves utilizando material reciclado y han hecho obras muy ingeniosas.

Así llegamos a la estrella de este “santuario”: el “takahe”, “Porphyrio hochstetteri”.

La web de este “asilo” (así se puede traducir lo de “sanctuary”) describe solo dos aves, el antedicho “kaka” y este “takahe”. De él dice que verlo es un “must do” para los visitantes de “Fiorland”. Y nombra a los ejemplares por su nombre propio: Uncle Aka, Wheto, Tumbles y Kawa. Allí podrás leer cosas de la vida de esos cuatro takahes.

Hoy solo vemos dos ejemplares los cuales tienen un gran espacio dedicado para ellos solamente, y como son aves que no vuelan están sin techo, pero sí tienen una tela metálica de 2 metros y medio de alta. ¿Cómo fotografiarlos? Pues han colocado dos vidrios para que los veas y fotografíes sin obstáculos. Y has de tener la suerte de que en aquellos momentos estén cerca de uno de ellos. Nosotros la hemos tenido en los dos sitios.

Son realmente unas aves muy especiales con unas plumas preciosas y con una estructura corporal rarísima y un pico todavía más raro. No dejes de ir a verlos.

Seguimos por una pista un rato y decidimos volver al pueblo cuando nos percatamos que nuestro progreso al caminar no sigue ninguna regla del tiempo previsto.

Opípara comida y descanso en el hotel.
Al fin llega la lluvia y ya no podemos salir a dar nuestro habitual paseo del fin de la jornada.

Duda del día.
En un súper venden una cerveza alemana en botella de vidrio de 660 ml, vaya los dos tercios, por 3$, unos 2€. ¿Cómo se puede traer una cerveza desde allí y venderla a ese precio? ¿Qué misterio oculta?

PS.
Cuando me pongo a escribir se me acerca una jovencita y me pregunta por nuestro origen pues nos ha oído hablar. Ella, Aída, es de Andorra. ¿Andorra? Le explico lo de “Andorra de España” y los chistes del navegador.
Estamos un buen rato hablando y también con Cris, sobre diferentes cosas, pero no han sacado el tema catalán.
La verdad es que me gustaría saber qué se piensa allí pues yo lo vería más bien como una amenaza para el cómodo statu quo de esa pequeña república en el caso de una nueva (y quizás expansionista) “República Catalana”.

Y ahora que lo pienso me percato de que no he leído ninguna declaración al respecto, ni por el lado independentista, ni por el andorrano, donde deben estar cagados de la posibilidad de que los de la CUP les metan mano.
Vuelve la pareja de Aída, Cris, de tomarse una cerveza y me lanzo a preguntarle a ella por el tema Andorra-Cataluña. Me dice que ella no era independentista pero que ahora sí lo es después de las cargas policiales. Le cuento lo de las “cargas autonómicas” y la pérdida del ojo de Ester Quintana y no tiene respuesta.

Sabiendo lo que ahora (cuando transcribo el borrador al ordenador) sabemos sobre la desinformación, las famosas “fake news”, de aquellas fechas y especialmente sobre los “dos mil heridos” de las cargas policiales me hubiese gustado preguntarle a Aida, y también al Sr. Savall y a todos los independentistas sobrevenidos que porqué al día siguiente no estaban todos los políticos concernidos visitando a los miles de heridos en los hospitales.
Pero no solo Cataluña está peor, yo también.
Ayer en Milford Sound cogí un folleto para leerlo y hoy al intentar hacerlo resulta que había cogido uno en tailandés. Esa falta de reflejos me preocupa.

Nota científica.
Es un tanto decepcionante decir que este somormujo es como el de mi pueblo, que cuando llegas a regiones lejanas esperas encontrar fauna y flora también lejana. Así que investigo sobre el “Podiceps cristatus” y aunque efectivamente solo hay una especie sí hay tres subespecies, siendo la nuestra “cristatus” y la de aquí la “australis”.
Así que si encuentras un somormujo en España es un “Podiceps cristatus cristatus” y si en Nueva Zelanda un “Podiceps cristatus australis”.
Claro, ¿no?

Así que te dejo esta fotografía de un ejemplar de los “nuestros” para que veas las sutiles diferencias con los de “ellos”.

Podiceps cristatus cristatus

NB
¿Por qué ese extraño nombre? Como siempre la verdad está en Wikipedia.
“Podiceps procede de la combinación de las palabras podicis que significa «ano» y pes que significa «pie», en referencia a la posición trasera de sus patas. Por su parte, cristatus significa «crestado»”.
Todavía más claro.
Espero que no emplees a partir de ahora este “podiceps” como un insulto para tus seres no queridos.

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