8. Nueva Zelanda 2017. 22 de septiembre, viernes. Cuarto día de viaje. Wellington. Primer día. Segunda parte.

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Te Papa.

La guía recomienda este museo especialmente en días lluviosos y yo te lo recomiendo en cualquier día.

Dice de él que es difícil no verlo. Realmente si deambulas (jodido sinónimo para no decir “paseas”)  por el paseo marítimo lo ves con frecuencia dado el considerable tamaño del edificio y que al estar situado en ese lugar tiene todavía más “aire” a su alrededor.

Su nombre completo es “Te Papa Tongarewa” en maorí y se puede traducir como ”El lugar de los tesoros de esta tierra”.
Este museo como casi todos de esta ciudad (no sé el resto del país) es gratuito.
Como estamos en el reino de las tablas de patinar hay una prohibición al respecto: no se puede entrar con ellas y deben depositarse junto con los abrigos y bolsas.
En el patio de la entrada una curiosa gran bola de granito de un metro de diámetro que se sustenta en una fina lámina de agua y que gira sin parar. Ya te puedes imaginar que hace las delicias de los niños. Se llama “Kugel Ball” y también “Fuente Kugel” y hay bolas de estas distribuidas por todo el mundo; en España tenemos una en Alcobendas y otra en La Coruña.

Lugo en el interior, al lado del mostrador de información un letrero advierte:
“¿Ha perdido un niño? Lost child?
¿Ha perdido un padre? Lost parent?
¿Ha perdido un cónyuge? Lost spouse?
Por favor, pregunte en información”.

Como en inglés no ponen el artículo no sé si su traducción será con “un” que suena más a broma o con “el” que parece más serio. Y por supuesto aquí lo de “padre” y “niño” es de antes de lo políticamente correcto, que también se pueden perder las madres y las niñas. Y traducir “parent” por “progenitor” me parece excesivo.

La estrella de este museo es una exposición temporal titulada “Gallipoli: The Scale of Our War” sobre la intervención neozelandesa en esa batalla. Creo que se clausura este año, pero la recomiendo totalmente si tienes la oportunidad de ir a Wellington antes de su final, aunque dado el montaje que supone imagino que luego será expuesta en algún otro lugar del mundo. Es una de las exposiciones más espectaculares que he visto en mi vida.

Muestra de qué manera llegaron, lucharon y (algunos) murieron los combatientes neozelandeses en ese lugar preciso de Turquía. Además de planos, materiales y montaje espectacular hay unas figuras que representan a unos soldados construidas a tamaño mayor del natural pero tan bien hechas que parecen más reales que los “humanos reales”.


Lo que me ocurre con estas exposiciones es que por un lado me atraen muchísimo por su montaje, pero por otro lado me ponen de muy mala leche al ver la guerra tan bien mostrada y la estupidez humana que representa.
¡Ay militares y curas, nunca os comprenderé! (Podría añadir a mi incomprensión a los nacionalistas de todo pelaje).

El museo tiene 6 pisos, de los que 3 tiene colecciones, y hoy solo vamos a visitar la segunda planta donde está esa exposición y una pequeña pero interesante colección de “ciencias naturales” del país.


Volvemos al paseo marítimo donde una muy guapa joven le pide a Marisa que le haga una foto con su móvil. Marisa aprovecha para pedirle también otra foto, pero con su máquina.

En el puerto equipos de jovencitos remando en lo que debe ser un entrenamiento para regatas, en este caso de “ocho más timonel”.

En un puentecillo volvemos a encontrar la moderna (y estúpida) costumbre de colgar candados, aunque en número mucho menor que en los otros lugares que conozco. Además, aquí se nota el ambiente marino y están muy oxidados.

Encuentro uno de Chris e “Ilegible” del uno de enero de este año con la frase “1 Year”. ¿Vendrán a repetir la hazaña de haberse enamorado el primer día del año (imagino que en la loca noche de Nochevieja) cada uno de enero? ¿Y si rompen vendrá el despechado con una radial a arrancar la prueba del desamor? Por supuesto lo hará el 1 de enero. Me gustaría comprobarlo.

Pero no todo son amores que arrancar, que también hay uno en memoria de una madre y abuela que falleció este año pasado. Imagino que la habrán incinerado y arrojado las cenizas al mar, quizás en este mismo puente y han cambiado la lustrosa lápida de mármol por el humilde candado.

Y acabo con uno de significado confuso para mí, pero seguramente no para los “candaderos”: “Nigel y Valeska. Nuestro “lust” estará “locked” para siempre”.
Problema de traducción.
“Lust” significa deseo y también lujuria.
“Lock” significa cerrar con un candado (que sería aquí el caso), pero también asegurar y entrelazar.
Así que combina como quieras el mensaje de esta pareja. A mí siempre me sale raro.

Y un nuevo letrero con nuevas recomendaciones. “No recojas, ni comas moluscos de esta zona” y “No te bañes, ni realices actividades acuáticas en esta zona hasta que no hayan pasado 48 horas después de fuertes lluvias por el riesgo de polución”. Me parecen ambas muy importantes, pero echo en falta que me digan a qué riesgos de polución me tengo que enfrentar.

Pero el letrero qué más me ha gustado de este país acabo de encontrarlo: “Liquor free Zone” y con mayúsculas “AT ALL TIMES”. O sea, “No botellón. NUNCA”. Y en letra pequeña detalla las zonas donde se aplica la prohibición y también explica que no se aplica a los negocios que tienen permiso para servir este tipo de bebidas, ni a los particulares que lleven bebidas sin abrir obtenidas en los negocios con licencia para venderlas para ser consumidas fuera de las zonas prohibidas o en propiedades privadas. O sea que todo muy clarito, pero sin botellón.

 

Pero no todo es tan idílico. Veo a un par de jóvenes que se levantan de un banco del parque donde estaban sentados y que han dejado restos de comidas y bebidas tiradas por el suelo. Luego uno orinaría en el jardín.

Camino del hotel pasamos por varios restaurantes y están llenos de clientes cenando. Me sorprende que en algunos de ellos hay muchas señoras en mesas sin hombres. Quizás sea el día de Santa Águeda neozelandesa.
Así que mucho ambiente festivo en este viernes por la noche.

PS
A lo largo del paseo hemos encontrado muchas esculturas y en general estupendas.

Además en internet hay una página dedicada al “Wellingtong writers walk”, donde te sitúa todas las esculturas con frases de escritores de la ciudad que están diseminadas a lo largo de este paseo marítimo.

NB
Sobre la peridotita.
En el museo Te papa hay una muestra de peridotita. La roca como tal no me sorprende, pero sí el hecho de que su nombre en inglés tan claro como “peridotite” tenga necesidad de una larga explicación de cómo pronunciarlo. Problemas de no tener una lengua fonética como la nuestra.

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