32. Bali y Lombok 2015. 25 de septiembre, viernes. Decimoctavo día de viaje. Pemuteran. Primera parte.

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(¡Ay qué miedo Cataluña!).
No me extraña que ayer Marisa pensase que teníamos un monstruo en la habitación con aquellos resoplidos del fumigador. Me explico.
La parte cubierta de nuestro cuarto de baño con el lavabo y el inodoro es un cuadrado de unos 3 metros de lado que está abierto totalmente en la parte posterior donde está la ducha en otro cuadrado abierto al cielo del mismo tamaño. En este último hay alrededor de la alcachofa de la ducha sansevieras de un metro de alto pero sobre todo estrelitzias que forma un conjunto muy denso que sobrepasan los 3 metros de alto de la tapia que lo rodea. O sea una pequeña selva donde anoche la brisa movía las hojas produciendo un ruido inquietante. Si a esto le añades el resoplido inesperado tienes el cuadro completo.

Esta mañana, a pesar de haber resuelto el misterio, ha soltado su chorro de espray cuando Marisa estaba a su lado y se ha dado un buen susto.
Quizás sea un adminículo habitual en muchos hogares pero yo era la primera vez que lo veía.
¿Por qué hemos llegado a este punto de la isla?
Pues la primera persona que nos habló de Pemuteran fue Geneviève, la simpática francesa que vive en Bali y que conocimos en el viaje de Ámsterdam a Denpasar. Nos dijo que aunque era más famosa Lovina ella prefería este lugar. Si piensas que ella vive en Seminyak, uno de los centros turísticos más importantes de la isla y que se dedica a ese negocio, pues este pueblo debía tener algo especial. Luego la pareja holandesa que nos hemos encontrado a lo largo del viaje nos dijeron en Senggigi lo mismo: Pemuteran mucho mejor que Lovina y el lugar más bonito para bucear. Y la guía dice que “a pesar de su popularidad, la comunidad esta ciudad y el negocio del turismo han tenido una visión de desarrollo sostenible que debería ser un modelo para el resto de Bali”. También que hay un pueblecito de pescadores y que se construyen barquitos tradicionales en la orilla del mar. Así que nosotros a visitar Pemuteran.
La primera impresión no fue demasiado buena. Ayer por la tarde en nuestro paseo por la playa nos decepcionó un poco. La arena es negra, quizás debido a la erupción de algún volcán, lo que no es óbice para que además haya basuras en las cercanías de ella. Suciedad y cochambre. Y si eres de los que te gusta dar paseos descalzo por la playa mira por donde pisas porque hemos encontrado bastantes erizos muertos por la orilla y no te digo nada si pisas uno de ellos. Y en nuestro paseo matutino por la playa había tres chavales musulmanes (que se lo he preguntado) limpiando las tripas de una vaca en la orilla. No te puedes imaginar lo grandes que son. No parece así un sitio maravilloso para bañarse.


¿Dónde estará el personal? Pues muchos haciendo buceo y el resto en sus hoteles, quizás en las piscinas de ellos, aunque están al lado del mar y unos pocos, muy pocos, en sus tumbonas de los hoteles, algunas de las cuales parecen lechos conyugales de “Las mil y una noches”.


Ayer en la parte final del paseo vimos una mesa preparada para recibir al Aga Khan por lo menos, aunque quizás solo era un reclamo publicitario y nadie cena allí: debajo de un baldaquino y en un estrado encima de la arena había una mesa con dos sillas bellamente decoradas y un candelabro con tres lamparillas de aceite. Espectacular y muy teatral.


Hoy volvemos a la playa y cogemos un camino equivocado, vaya sin salida, y el entorno es bastante feo. Encontramos otro que sí va hasta allí y en el que hay un templo, que como está sin sacristán podemos visitar (vestidos de occidentales).


Es el clásico de Bali con figuras monstruosas hechas de cemento negro.


Contrasta su soledad con el gentío de la mezquita por la que pasamos cuando es la hora del rezo del medio día: es grande pero no caben en su interior y hay un grupo numeroso en el patio exterior. Estos balineses hindúes no lo saben pero dentro de 20 años serán minoría en muchas partes de la isla. ¿Qué pasará cuando dentro de 20 años ó 30 haya municipios en una Cataluña independiente que quieran formar parte de un califato iraquí, por ejemplo? ¿Los hijos del Sr. Más dirán que “ara no toca” como decía el “Molt Honorable Sr. Pujol” (ex)? O más fácil todavía: que quieren ser ciudadanos de Qatar que creo que es el dueño del Barcelona.
En el nuevo camino nos hemos encontrado un cementerio musulmán, muy humilde, y al lado un grupo con unas enormes tumbas chinas. En cada una de ellas había varios nombres así que no sé si ha sido una epidemia, un accidente o es que al primero lo entierran muy profundo y luego van echando a los nuevos encima.


En la parte musulmana hay un par que parecen muy recientes como si en lugar de hacer un agujero hubiesen cubierto simplemente al finado con tierra. En una de ellas hay una rama clavada en el suelo, quizás indicando donde está la cabeza o los pies y un pequeño puñado de flores. Un detalle muy tierno que indica que todo es muy reciente.


Y todo esto está a unos 30 metros de la playa. Si esta va a más, ¿qué harán con el cementerio? Cuando estuvimos en Ahmedabad (estado de Gujarat, en la India) había un restaurante construido sobre un cementerio que tenía tumbas entre las mesas.
En nuestro paseo matutino por la playa nos topamos con una pequeña peana con dos banzos como para llevarla en procesión. Allí abandonada al lado del agua formaba una extraña estampa.


Pero el mejor encuentro de este pueblo, y uno de los mejores del viaje, ha sido ”The Glass House by Seiki Torige”, como me lo ha escrito su “adviser”. Resulta que hemos visto una construcción extraña pegada a la playa, con mucho vidrio por todas partes y algunos obreros trajinando por allí. Como no había ninguna valla ni indicación de propiedad privada o no pasar nos hemos metido dentro hasta que he visto a una señora japonesa, que por cierto no me ha querido decir su nombre, pues según ella el importante era el de Seiki Torige, aunque creo que era su pareja formal.


Le pregunto si ella es el arquitecto de aquel conjunto y me dice que no, que solo la “consejera”, parece que alguien que conseguía que los obreros hicieran lo que quería el artista que se hiciese. Y el resultado es algo increíble. No he visto nada igual en mi vida. Es como una galería de arte –eso ha sido la primera impresión- aunque también puede ser un hotel e incluso un restaurante, que por cierto parece que hoy inauguraban con una cena para alguien que venía de Yakarta para tal fin, aunque a las 12 del mediodía todavía estaba a medio hacer.


Es muy difícil y al mismo tiempo muy fácil descubrir aquello: una casa toda de vidrio como su nombre indica. Las paredes, las columnas e incluso una bañera de una sola pieza: todo de vidrio. No lo son los techos pero sí la piscina. Esta tiene unas paredes donde habrá agua de mar con peces y dentro de ella una piscina de vidrio que no sé si será de agua dulce o salada.
Esta gente son japoneses de Tokio y viven en Indonesia desde hace más de 20 años.


La señora tenía un inglés sencillo y difícil de entender porque lo mezclaba con palabras indonesias y japonesas. Creo haber entendido que el mismo artista es el dueño de la goleta anclada enfrente y que hace 10 años que ha empezado la obra y que según ella estará acabada dentro de pocos días. Realmente es un sitio increíble. Espero que los elegantes huéspedes de este palacio no vean a los menesterosos niños musulmanes limpiando tripas para hacer callos a la balinesa.


Acabamos la mañana en un restaurante con una deliciosa comida y un merecido descanso en la magnífica habitación del hotel. Y sin sobresaltos.

 

 

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