27. Bali y Lombok 2015. 22 de septiembre, martes. Decimoquinto día de viaje. De Padangbai a Tirta Gangga. Primera parte.

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Hoy ha sido un día fausto y además de forma inesperada.
Primero a Marisa se le ha roto una muela y lo que podría haber sido un desastre se ha convertido en una bendición pues le ha dejado de doler lo que le dolía. Luego hemos coincidido con un sacristán amable (también con otro que no lo era, pero ése no cuenta). Más tarde hemos cogido el taxi más limpio y con el conductor más prudente de Bali, quizás incluso de Indonesia. Sin hacer nada se ha arreglado el autofoco del zoom principal de Marisa, lo que le ha alegrado más que si …. Y para acabar hemos encontrado el Bali que estábamos buscando desde el primer día.
El hotel (en este caso una “homestay”) de Padangbai sería una maravilla con un poco de orden pero seguramente a ellos les parece bien como está: un patio de entrada con las motos de toda la familia, la ropa tendida o amontonada, sillas, algún armarito, ceniceros,…


La que debe ser la dueña, una señora mayor, va distribuyendo las ofrendas por los diversos altarcitos que hay por todo el recinto o en figuras más o menos monstruosas que decoran toda la casa. Eso de “decorar” debe ser demasiado laico. Quizás debe ser otro verbo más religioso como ornamentar. Pues bien, debe ser como las señoras devotas que cuando entran en una iglesia católica rezan en el altar de San Antonio de Padua, después en el de Santa Lucía, luego en el de Santa Águeda,…Y además la de aquí no se olvida de dejar la ofrenda delante de la puerta de la casa. Imagino que debe ser la más importante porque además tiene una connotación social al verla todos los viandantes.


Hemos quedado con el taxista a las 10 así que tenemos tiempo de echarle una ojeada (y unas cuantas fotos) a los dos templos de ayer a los que llegamos demasiado tarde.
El menos importante se llama Tanjung Sari. Ayer no había nadie y hoy tampoco cuando hemos llegado pero enseguida aparece un señor que debía ser como un sacristán y nos dice algo como que para entrar teníamos que ponernos un “sarong”, esa faldilla que es la tradicional en Bali. La verdad es que no le hemos entendido muy bien y al ver que no le hacíamos caso ha vuelto a insistir de nuevo. Me hubiese gustado decirle que no veníamos a rezar y que a nosotros la trinidad hindú nos daba lo mismo y que a ellos, a Visnú, Brahma y Shiva tampoco les importaría si llevábamos falda o no. Pero simplemente nos hemos ido.


El segundo templo, el más importante, es el de Pura Silayukti. Según la guía, Empu Kuturan, quien introdujo el sistema de castas en Bali, vivió aquí en el siglo XI. Y también había un sacristán pero este de los benévolos. Casi no hablaba inglés pero entendí que aquí rezan a Buda y a Shiva. He aprovechado para recitarle mis conocimientos del panteón hindú y de esta manera he “charlado” con él. Cuando se ha puesto a rezar me ha dicho que me sentase a su lado y ha empezado una melopea tipo budista tibetano ayudándose de una campana y realizando ritos con el agua semejantes a los que hacen los budistas tibetanos. Y yo no sabía si aquello iba a durar cinco minutos o cinco horas así que cuando llevaba unos 10 minutos me he levantado y me he ido sin despedirme ni nada. Lo he sentido por lo amable que ha sido pero he pensado que quizás si le cortaba el rezo, la ortodoxia del rito le obligaría a comenzar de nuevo, así que he preferido ser descortés.


En la bajada del templo un cartel con señor subiendo una empinada cuesta y con una ola pisándole los talones lleva la leyenda: “Jalur Evakuasi”. Lo de “evakuasi” está claro, pero si viene una ola gigantesca y tienes que subir aquella empinada cuesta a toda velocidad quizás sea mejor morir ahogado.


En la plaza y en el embarcadero grandes grupos de turistas occidentales, todos jóvenes y casi todos muy blanquitos. Y de nuevo algunas maletas que será divertido ver arrastrar por la arena a las gráciles doncellas que son sus propietarias.


El joven del taxi que contratamos ayer es de Padangbai y aprovecho para preguntarle cosas de su pueblo: tiene 1000 habitantes y casi todos se dedican a negocios relacionados con el turismo y el transporte de esos turistas. Su coche, inmaculado, es un Suzuki modelo “Arena”. Le explico que muchos coches japoneses tienen nombres españoles como el que nos precede, que es un Toyota “Avanza veloz”. Ya había visto muchos “Avanza”, pero este es el primero con dos palabras. ¿Por qué en España no les pondrán nombres así de fáciles y no “Qashqai” o “Kadjar”?
Vemos grupos de niños andando por la carretera y, a mis preguntas, me explica que los escolares de primaria van de 7 a 12 con una parada de 30 minutos a las 10 de la mañana. ¿Cuántos niños españoles se quedarían sin colegio si sus mamás y papás tuviesen que levantarse a esas horas?
También que los estudiantes de secundaria tienen clases por la tarde pero es para tener dos turnos y así aprovechar la escuela.
La velocidad límite por la carretera es de 80 km/h y en las “autopistas” de 100, pero no he visto ningún control de velocidad.
Pasando por un pueblo vemos pollos en jaulas de caña. Me dice que no son para comer, que son “cock fighting” pero que están prohibidas las peleas de gallos por lo que las hacen en lugares escondidos. Pues estará prohibido pero vista la cantidad de pollos luchadores en sus jaulas no creo que esté realmente perseguida esa actividad.


Sobre la venta callejera de gasolina: son botellas de litro y medio y cuestan 15 mil rupias, mientras que la gasolina está a 7400 el litro. En los lugares remotos sin gasolineras se entiende ese tráfico pero sino parece raro.
Así llegamos a Tirta Gangga, nuestro destino y al alojamiento seleccionado.

NB
En Padangbai hemos visto un negocio de buceo y similares que tenía todo el suelo cubierto de arena a pesar de que aunque estaba cerca de la playa no tanto como para que ocurriese ese fenómeno. Y he pensado que era una solución cojonuda, lástima que no lo pueda hacer yo en mi casa. Cuando te cansas de la arena o ya la tienes cargada de porquería la cambias y ya está: no tienes que barrer, no tienes que pasar el aspirador, no tienes que fregar (vaya yo no te lo recomendaría), puedes ir descalzo…Todo ventajas.

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