17. Bali y Lombok 2015. 17 de septiembre, jueves. Décimo día de viaje. De Gili Air a Sembalun Lawang. Segunda parte.

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El joven del RIC nos ha dicho que siguiésemos la carretera hasta llegar a la mezquita y luego a la izquierda. Pero no ha sido una mezquita sino dos las que hemos encontrado y que están levantando ahora. Bueno una parece ya acabada pero están haciendo un minarete impresionante y con todo el andamiaje exterior de bambú que todavía impresiona más que el propio minarete.


¿Cómo pueden construir en un pueblecito así tres mezquitas al mismo tiempo? Como el islam no se caracteriza por la disidencia ni por el sentido crítico no creo que encuentre a nadie que me pueda explicar este fenómeno.


En el camino por la carretera hemos visto uno de los buzones de correos más cochambrosos que he visto en mi vida, una enorme antena parabólica que servía de tendedero y varios puestos de gasolina que la vendían por botellas, creo que de litro; en cualquier lugar al lado de la carretera hay una estantería tipo Mecalux con dos o tres filas de botellas rellenas de gasolina. El personal acerca la moto o el coche y se echa el combustible que necesita.


Y preguntando, preguntando llegamos a unas casitas donde un señor llama a un par de chavales y les dice que nos acompañen al lugar que buscamos. Desde luego sin ellos no habríamos llegado pues hemos entrado por el sitio equivocado lo que incluía un puente de bambú sobre un riachuelo que a Marisa no le ha gustado nada. Allí algunos pescaban y había niños bañándose. Si hubiese estado más limpio habría podido parecer algo paradisíaco pero la verdad es que todo estaba muy sucio. Quizás confían en que en la época de lluvias estas se lleven todo, pero ahora las cunetas de la carretera así como las zonas aledañas estaban que daban asco. Una pena.
¿Cuántos elementos mecánicos de limpieza y personal encargado de recogerla se podrían contratar con el dinero del minarete?
Alguien hizo una observación a uno del Opus Dei sobre el gasto suntuario que suponía alguna iglesia de ese grupo por los mármoles y otros materiales empleados. Le contestó algo así como que “¿cómo no te vas a gastar todo eso con tu Dios?”.


Pues lo mismo deben pensar estos. Pero lo que no dicen los unos ni los otros es que los recursos son finitos y si van a un lado no van a otro. Así que mármoles y minaretes y “¡sea por siempre bendito y alabado el nombre del Señor!”. O en un plano más prosaico: ”¡Viva la moto GP!”. Mucho mejor una carrera al año que camas de hospital para toda la vida.
Atravesamos un bosque de bambú con unas cañas impresionantes que están rodeadas de unas cercas formando grupos. Debe ser algún tipo de reparto comunal.


Y siguiendo a aquel par de niños llegamos a un pueblecito cuando una banda de música para de tocar. Aquello está lleno de gente y los músicos se sientan en un patio.
Se nos acerca un espontáneo que cree que habla inglés (imagino que eso le da prestigio delante de la gente de su pueblo) y le digo que queremos ver los campos de arroz. Nos lleva acompañados por una docena de niños hasta un valle que no es Shangri-la pero que está todo cultivado y que es una maravilla. En un momento dado Marisa señala una montaña cercana y dice “mountain” y el “guía” la corrige rápidamente: “hill”. Entonces me he acordado de la deliciosa película de “El inglés que subió una colina pero bajó una montaña”.


Cuando llegamos al lugar donde están descansando los músicos y a pesar de que falta todavía una hora para la próxima actuación como nos ven tan interesados uno les ordena que se pongan a tocar de nuevo.


Allí tienes a Marisa delante de la agrupación “Rantemad lebak lauk Kesenian Gendanbleq” haciéndoles fotos y sabiendo que tocaban solo por nosotros. Así cuando nos hemos ido han parado de tocar.


Seguimos llevando delante y detrás de nosotros a un grupo de niños y tres niñas. Una de ellas se llama “Regina” y cada vez que le digo “Regina foto” se pone como loca, “¡nooo, nooo!” y se tapa la cara. Estamos en tierras musulmanas.


Encontramos a un vendedor en una motocicleta con un curioso artilugio con una botella de butano que vende una especie de croquetas y tofu. O eso nos ha parecido a nosotros. Y posa complaciente.


Al final dejamos aquel ambiente especial y al grupo de niños y regresamos a la carretera principal por el que debía ser el camino principal que no habíamos encontrado a la venida y además sin puente colgante.
A lo largo del recorrido a veces algún niño nos dice “mony”. Seguro que ha habido algún imbécil occidental que les ha dado dinero. Porque algunos podrían parecer y ser niños menesterosos pero otros claramente no lo eran. Yo siempre que me piden hago como si fuesen ellos quienes me tuviesen quedar dinero a mí y eso les confunde totalmente.
En la carretera un señor con un carrito hace unos crepes deliciosos: “Terang bulan”.


Luego encontramos a un turista mayor que yo. O eso parecía. Claro que él iba con un joven de guía y que además le llevaba una bolsita con sus pertenencias. Ha sido el primer extranjero en esta zona. Luego en la cena hemos visto a dos jóvenes más.
Un gran letrero anuncia “Apache” con una cabezota de un indio. Tiene debajo un señor fumando con dos calaveras de fondo y una leyenda: “Peringatan: Merokok Membunuhmu”. Que sin saber indonesio ya da miedo.


Una vez leí que las grandes compañías tabaqueras querían recuperar el terreno perdido en los países industrializados con nuevos clientes del tercer mundo. Por lo menos en Indonesia lo han conseguido: los jóvenes fuman mucho.
Tras un descanso en el hotel nos vamos a cenar al mismo restaurante de la comida. Nos ha gustado pero es que además no hemos visto ninguno más, excepto el del hotel donde estamos.
Cuando llegamos no hay luz y empezamos una cena romántica a la luz de las velas pero afortunadamente se acaba el corte de suministro.
Aparece nuestra amiga Anca con dos nuevas estudiantes. Charlamos un rato con ellas y también con un joven que es de Yakarta pero que trabaja de cocinero en un restaurante de Dubai. Va a hacer el trekking hasta la cumbre del volcán y se sorprende de que nosotros no lo hagamos: le digo nuestra edad y lo entiende.
En la televisión aparece el entrenador del equipo de fútbol de Barcelona hablando en castellano. A cuatro días de la independencia me sorprende que no lo hayan echado. Esto del fútbol y los nacionalismos es inexplicable. Esta tarde un niño me ha recitado varios nombres de futbolistas de los que he entendido Benzemá y Zidane que eran musulmanes. Esto del fútbol y la religión todavía es más inexplicable.
¡Estos del fútbol, de la religión y los nacionalismos son inexplicables!
Como estamos a más de mil metros de altitud la noche está fresquita, pero este hotel no tiene agua caliente y encima la ducha no funciona. ¡Es que son la leche!

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