67. Japón 2015. Vigésimo noveno día de viaje. 27 de marzo, viernes. Tokio día 6. Segunda parte.

by

Desde el mercado de Tsukiji nos vamos a Asakusa. En ese barrio estuve en un ryokan en un viaje anterior y es un lugar muy interesante, sobre todo porque aquí está Senso-ji, el templo más visitado de esta ciudad y dado el número de japoneses que hay ya te puedes imaginar que aquello es la locura.
El lugar sagrado es realmente un gran recinto al que se accede por la puerta de Kaminari-mon, una entrada espectacular llena, llena, de personal.


En medio de la puerta un gran farolillo rojo (¿debería llamarse “farolazo” dado su tamaño?) que debe ser el más fotografiado de Japón.
En la calle delante de la puerta aparecen una pareja de novios y da la impresión de que quieren fotografiarse en medio del cruce de las calles. A diferencia de los vistos hasta ahora estos van “de cristianos”, o sea “de occidentales”. Una vez leí que algunos hacían varias ceremonias y se disfrazaban de acuerdo con cada una.


Yo realmente no había visto hasta ahora la espalda a ninguna japonesa pero esta parece muy robusta con su “palabra de honor”. A mí nunca me sale esa expresión y tengo que preguntársela a Marisa. En su lugar me sale “sin perdón”. Ni idea de la relación.
Desde Kaminari-mon sale una callecita, Nakamise-dori, que va hasta el centro del complejo. Es una avenida llena de tiendas de recuerdos turísticos sobre todo para los japoneses y en la que además de otras cosas hay unas máquinas de hacer galletas tipo “Brazil”. (Las máquinas, que no las galletas). Cuando escribo esto tengo un “déjà vu” y compruebo que efectivamente dije lo mismo en mi crónica cuando visité este templo en el 2008. Creo que es normal que las mismas situaciones te provoquen los mismos recuerdos. De cualquier manera está a rebosar de personal, así que si quieres andar normal debes hacerlo por una de las calles paralelas que forman las traseras de las tiendecitas. Y llegas a Hozomon, otra espectacular puerta, esta de dos pisos. Como estamos arrancando con la sakura ya hay algunos árboles floridos que llena de alegría a los espíritus sencillos como los nuestros y los de la mayoría de japoneses.


A su izquierda una bonita pagoda de 5 pisos.


Para compensar tanta belleza unas occidentales vestidas de japonesas. No pongo las fotos, que sí hice, por si las flais. Sí te dejo una de los cerezos y los farolillos. Sin occidentales, que además la más fea iba toda tatuada.


Y ya tienes por fin delante de ti el famoso Senso-ji. La leyenda dice que dos pescadores rescataron del rio cercano una figura de Kannon, algo así como una diosa budista. Esto de la teogonía budista me tiene muy despistado pues frente a los que dicen que es un religión sin dios, otros muestran un panteón casi semejante al de los hindúes. Pues bien, esta Kannon es uno de ellos. Claro, que te podrán decir que no es una diosa que es una bodhisattva, algo así como una santa, alguien que busca la iluminación y la salvación de la humanidad. Así que los pescadores en lugar de encontrar la figura de la Virgen de los Remedios se encontraron más bien la de Santa Bárbara y eso en el siglo VII y está aquí desde entonces. Pero no se muestra al público.
Lo que sí se ve delante de la puerta del templo es un gran pebetero y mucha gente encendiendo palitos allí. Sale tanto humo que parece un puesto de churros antiguo, que ahora no sé si por los extractores o por el aceite que utilizan ya no es lo mismo que antes.


Creo que ese humo es muy salutífero y los fieles aprovechan para echárselo por encima. A veces hay extranjeros ejecutando el rito y lo veo como una burla.
La parte lateral del templo es por el contrario muy tranquila y está casi desierta. Una pareja aprovecha para jurarse amor eterno delante de una Nikon. Como es de la gama media no creo que sea un enlace importante.


Al lado está el santuario de Asakusa-jinja, que fue construido en honor de los hermanos que descubrieron la famosa estatua de Santa Kannon. Mucha gente no llega hasta allí y como ya hay cerezos floridos es un buen lugar para la fotografía.


Volvemos a ver a la pareja de la Nikon y compruebo que lo que parecía un gabán de él realmente es un traje tradicional y compone una extraña figura con su trípode, por cierto bastante flojo.


Dejamos Senso-ji y dando un paseo llegamos hasta Kappabashi-dori, una de las calles más curiosas de esta ciudad. Es el lugar donde los restaurantes se suplen de sus utensilios, entre ellos las famosas reproducciones de los platos que exponen. Son una maravilla pero te adelanto que no son baratos como regalito turístico. Además llevarte en la maleta un plato bien surtido de tempura no creo que sea una buena idea. Además de lo anterior encuentras cualquier cosa que se te ocurra de la cocina japonesa incluídos sus ingredientes.
La calle empieza con un edifico cuyos balcones son tazones. ¡Se habrá visto mayor excentricidad!


Regresamos al hotel cargados de algas y otras exquisiteces.

Anuncios

Etiquetas: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s