41. Japón 2015. Décimo séptimo día de viaje.15 de marzo, domingo. Kagoshima. Shimazu.

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 “Los Shimazu” al estilo español o “el clan Shimazu” al japonés, fueron una familia tan importante en Kagoshima y toda su región, Satsuma, que creo que merecen por sí solos una pequeña entrada: ellos y su residencia.
El fundador de la dinastía fue Shimazu Tadahisa (murió en 1227) y era un hijo de Minamoto no Yoritomo (1147-1199). Dado que sus últimos descendientes con cargos políticos murieron en el siglo XX, aunque como señores feudales hasta 1869, intenta trasponer esta situación a alguna familia poderosa: en el mundo tendrías que buscar a un descendiente de Gengis Khan (quien también murió en 1227) o en España de Fernando III el Santo. No quedan ni uno.

Pues bien, desde entonces los señores de Shimazu lo fueron entre otras posesiones de la región de Satsuma, o sea de la parte sur de la isla de Kyushu llegando su dominio hasta la isla de Okinawa.

Durante los siglos fueron ampliando sus dominios hasta llegar al siglo XVII en que se convirtieron en una de las familias nobles más poderosas de Japón, que entre otras cosas controlaba gran parte del comercio exterior del país. Fueron también de las primeras en utilizar armas de fuego como los arcabuces e incluso a producirlos ellos mismos.
En 1658 Shimazu Mitsuhisa, segundo señor de Satsuma, construyó esta villa de Sengan-en, como segunda residencia, la cual fue utilizada como única residencia familiar entre 1888 y 1897 del último señor de Satsuma, Shimazu Tadayoshi.

Una de las características de la construcción es que para tapar las cabezas de los clavos que hay en las intersecciones de los pilares y las vigas se utilizaron unos elementos decorativos “kugi kakushi”, que aquí tienen forma de murciélagos por ser símbolos de felicidad en la cultura tradicional china. En este caso fueron hechos de un tipo de porcelana local. Dado que estaba prohibido hacer fotografías en el interior de la residencia no puedo compartir contigo ese “tapa clavos”.

El jardín que rodea el edifico es de un tipo llamado “paisaje prestado” pues incorpora a la composición parte del escenario natural, como el volcán, por ejemplo. Hay una serie de faroles de piedra estratégicamente situados, algunos de considerable tamaño. Si fuese una guía de Japón quizás dijese que uno de ellos es el más grande del país, aunque la linterna más famosa es una en forma de grulla con las alas desplegadas y que fue la primera en que se utilizó una luz de gas.

Otra particularidad de la residencia es una capilla dedicada a los gatos, cosa muy rara en este país. Parece que un señor Shimazu del siglo XVI envió una expedición armada a Corea en la que viajaban 7 gatos de los que dos sobrevivieron. A estos dos los enterró aquí y ahora es un lugar de culto, imagino que “shinto”. Los fieles que en otros santuarios dejan unas tablillas votivas llamadas “ema”, las depositan aquí en forma de cabeza de gato. Aunque aquí muestran un gato blanco y otro amarillo imagino que es solo una representación artística. Tampoco sé si los deseos que se escriben en las tablillas tienen aquí algún significado especial.

Finalmente un pequeño museo familiar, vaya de las cosas de la familia propietaria de aquel complejo y jardines que no sé si lo seguirán siendo hoy. En una foto explican que en el Japón del siglo XII al XVI se practicaba un “deporte” llamado “innoumono”. Que se traduce como “dog-chassing”. ¿Y que es esta caza con perros? No, que no es “con” que es “de”. Era un arte marcial en la que unos arqueros disparaban sus flechas a un perro. Pero con normas, no creas. Soltaban un perro dentro de una gruesa soga formando un círculo, alrededor de la cual estaban 17 arqueros quienes le disparaban con unas flechas acolchadas (?). Solamente puntuaba si le daban en el torso, siendo los disparos en patas y cabeza considerados como penalizaciones. Si el perro se escapaba del círculo se le podía perseguir por el exterior. No he encontrado información si al final lo mataban, ni si se lo comían y hacían platos tipo “perro de lidia estofado”. Durante el siglo XVI perdió popularidad pues los samuráis tuvieron que dedicarse a la guerra, a la de verdad. Pero luego volvió a resucitar tan maravilloso arte en 1646 pues el clan Shimazu, el propietario de esta hacienda, organizó una sesión de “inoumono” y fue de nuevo muy popular, por lo menos en esta provincia de Satsuma. Y así solo los Shimazu siguieron con este “deporte” no sé si por un derecho especial o por derecho ancestral. Espero que ahora sea cosa del pasado.
¿Qué opinas, especialmente si eres dueño de una de esas mascotas? No sé si los perros morían o no, pero se parece tanto a la “fiesta nacional”…Hasta se desarrollaba en una especie de recinto cerrado.

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