18. Japón 2015. Octavo día de viaje. 6 de marzo. Kioto. Final.

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 Hoy he hecho una jaimitada de esas que crees que solo te pasan a ti: hemos entrado en uno de los recintos donde había que pagar entrada por la salida. Pero no lo hemos hecho con ánimo de colarnos aunque quizás a alguno se lo puede haber parecido; porque esta gente es tan confiada que no han puesto a ningún vigilante para evitar eso que nos ha pasado. Sí que ha habido un momento en que hemos pensado igual que lo del chiste del que va en dirección contraria en una autopista: ¿por qué todo el mundo va en dirección equivocada?
Delicatessen.
Hoy en el mercado de Nishiki he visto una exquisitez que no he podido probar pero que me hubiese gustado hacerlo: unos pulpitos que tenían metido un huevo duro de codorniz en la parte del cuerpo.


Jardín Hojo.


He leído que en una de las partes de ese jardín hay una piedra en forma de cuenco para lavarse las manos donada por un tal Mito Mitsukuni que dice: ” El liberarse de la avaricia asegura una vida en paz”. Esa piedra se llamaría Tsukubai. Pero también he leído que la frase que hay escrita es “He aprendido, estoy satisfecho”. Pero todavía encuentro otra traducción: “what one has is all one needs”,  “lo que posees es todo lo que necesitas” que debe referirse a los que tienen poco porque los que tienen mucho tienen más de lo necesario hasta para los zen-zen.   Y otra más: “Solamente aprendo para estar contento”. Su explicación: “Aquel que solamente aprende para estar contento será espiritualmente rico, pero aquel que no aprende para estar contento será espiritualmente pobre incluso si es materialmente rico”. No sé si es que la traducción del japonés al inglés le hace perder todos los matices pero creo que no me haré zen. No entiendo nada.
Un negro.
¡Un negro! Hoy he visto a un negro. Eso que en cualquier rincón de España es algo habitual aquí es una rareza. ¿Por qué no hay negros? Podrías pensar que es porque es un país racista y xenófobo, pero también muchos pueblos de España lo son y tenemos cantidad de ellos: de racistas y de negros. Debe haber alguna razón más profunda.

NB
La foto que acompaña a esta crónica no es de ese negro, que es de Tokio, que no era plan que al ver al primer negro lo persiguiera para hacerle una foto como si hubiese sido un pegaso, por nombrar un animal mitológico que cae bien a todos.

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