9. Japón 2015. Quinto día de viaje. 3 de marzo, martes. Kioto.

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Después de la preciosa visita a Nara de ayer, hoy vamos a dedicar el día a Kioto. Todas las guías, todas las informaciones califican a esta ciudad como un lugar imprescindible durante un viaje a Japón. El único problema, si el tiempo acompaña, es seleccionar qué lugares visitar pues hay muchos y todos interesantes. Nosotros tendremos la mala suerte de que no ha empezado todavía la floración de los cerezos, pero si eso nos hubiese ocurrido estando aquí, el problema de la selección hubiese sido mucho peor, además de que visto el turismo nacional que hay aquí ahora, en el periodo de la sakura debe ser una locura. Así que estaremos cuatro días pero creo que lo más sensato sería una semana.
Kioto fue la capital imperial del país desde el 794 hasta 1868 que se trasladó Tokio. Solo hubo un breve periodo de 6 meses en 1180 en que lo fue otra ciudad, Fukuhara. Pero a pesar de que era la sede del palacio imperial no lo era del poder político que, os recuerdo, era del sogún, quien desde el año 1600 hasta el fin del sogunato en 1868, sí estableció su capital en Edo, luego llamada Tokio.
Kioto tiene una importante y preciosa estación de ferrocarril que sirve como punto de referencia. Así el centro de la ciudad, está al norte de la estación y nuestro hotel está entre ambas áreas. También la estación sirve como base y punto de referencia de los autobuses urbanos y tiene estación de metro.
Higashi Hongan-ji.
Vamos a visitar en primer lugar el santuario “Higashi Hongan-ji”, situado a poco más de 100 metros de la estación. Lo primero que te sorprende son las dimensiones: es enorme, aunque hay una parte que está en obras. Este templo fue construido para competir con el cercano “Nishi Hogan-ji”, que visitaremos más tarde. Actualmente es la sede central de la rama Otani del grupo Jodo Shin-shu. Esto de las ramas, escuelas y corrientes budistas japonesas da para una vida más, así que te dejo los nombres por si quieres ampliar conocimientos. La guía dice del conjunto que es la última palabra en cuanto a enorme y llamativo. Claro que la palabra que emplea también significa “chabacano” y “estridente” así que no sé cuál de los calificativos utiliza. A mí me pareció enorme, pues lo es, pero dada la contención nipona aquello no era estridente ni de mal gusto, por lo menos a los ojos occidentales. Como buena guía no puede dejar de citar que el salón principal es una de las estructuras de madera más grandes del mundo: 38 m de alto por 76 de largo y 58 de ancho. Realmente es espectacular.
Lo primero que hemos encontrado antes de entrar en el recinto ha sido un par de preciosos gatos.

Es curioso porque en este país, aparte de los jodidos ciervos de Nara, no se suelen ver mascotas, vaya, perros. Desde luego ninguno suelto, pero sí veremos algún gato. No sé el tipo de control que tendrán ni si todos serán de algún dueño o como aquí quizás pertenezcan a la secta budista. En el interior un nutrido grupo de escolares. Es algo muy común en todos los lugares monumentales ese tipo de visitas. Además, en contraposición de sus homólogos españoles, suelen ir en perfecto orden, sin gritos ni empujones y además en lugares como este donde debes descalzarte para entrar mantienen en perfecta alineación sus zapatos.


Claro que el letrero donde te advierten que debes descalzarte también dice que pongas los zapatos dentro de una bolsa de plástico y que los lleves contigo para “evitar confusiones”.
Otra característica de esas excursiones escolares es que todos los niños de la misma clase llevan un sombrerito del mismo tipo y color. Imagino que de esta manera les será más fácil a las profesoras (siempre chicas) controlar a los de su clase.


En el amplio interior del “Goei-do” o “Salón del fundador”, los fieles se arrodillan o se sientan en silencio mientras rezan. No se pueden hacer fotografías. Las que hicimos fue desde el exterior.


Hay un gran pasillo que une los dos edificios principales y en él hay un trineo de madera con un letrero donde explica que con transportes como este trajeron los troncos para construir el edificio desde las regiones montañosas del país y que se perdieron muchas vidas debido a las avalanchas de nieve y de esta manera “queremos recordar el gran sacrifico dado por los que construyeron este templo”. Pero más excéntrica es una gran cuerda hecha con pelo. El letrero nos informa que “esta es una de las muchas cuerdas hecha con el pelo de los fieles que deseaban el éxito en la construcción en 1895. Como la cuerda normal, en aquel tiempo, era de muy mala calidad, se prefirió la fabricada con pelo. Se utilizaron para transportar y colgar las grandes vigas que todavía pueden verse hoy en la estructura principal de las dos grandes salas”. Lo dicho, una excentricidad y una prueba de fervor religioso y patriótico. Y para demostrarnos todo esto hay una ingenua maqueta de un grupo de gente transportando los maderos a través de una montaña nevada, incluyendo avalancha y arrastre consecuente del personal.


Al salir nos encontramos otro grupo de pequeños escolares y Marisa les hace una foto que ha resultado ser de las más vistas de su colección en Flickr.


El corredor que rodea al edifico principal (¿se llamará también peristilo?) es espectacular: las columnas de madera son algo impresionantes y toda la construcción te deja con la boca abierta por su grandeza.


Y aunque es un templo budista y esto parece ser más bien una práctica shinto, aquí también encontramos la pileta alimentada por un furibundo dragón con sus correspondientes cacillos. Para tu cultura japonesa: “Temizuya” o “chozuya” es el pequeño pabellón para las abluciones y significa algo así como “lugar de la fuente”; “hisyaku” significa cucharón o cacillo. Lo divertido es que le pregunté a mi amigo Hiro por tales nombres y además de enviarme un enlace que dejo por si quieres ampliar conocimientos, me dijo:
“No conocía el nombre de tales sitios antes de que me lo preguntases. Les llamaba ‘el lugar donde lavarse las manos’”. Imagino que es lo que le pasaría a un español si un amigo japonés asistiese a una ceremonia religiosa cristiana y luego el japonés le preguntase por el nombre de una dalmática, por ejemplo.


La otra nave, la llamada “Amida-do” está en renovación y toda la estructura está rodeada de un envoltorio como si fuese otro edificio. Es también algo espectacular.
En el exterior un letrero con un eslogan en japonés y quizás en chino o en coreano e inglés y también, sorprendentemente en portugués: “Agora, a Vida vive você!”. ¿Por qué estará en este idioma?

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