33. Sri Lanka 2014. Decimonoveno día de viaje. 13 de octubre, lunes. Nuwara Eliya.

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Una noche estupenda: la temperatura nocturna es tan fresquita que hemos dormido con manta y edredón.  Y encima sin cantos animales ni humanos. Después de una noche así un desayuno espléndido. Para acabar de redondearlo la mañana ha salido preciosa: un cielo azul y una temperatura ideal.

Sri Lanka. Nuwara Eliya. The Trevene.

Hoy vamos a cumplir con nuestra tarea de turistas: visita a una catarata, con paseo incluido y luego a una factoría de té próxima que tiene un nombre muy fácil de recordar: “Pedro Tea Factory”. De esta manera es sencillo coger el autobús pues se dirige hacia allí. Menos mal que solo llevamos una pequeña mochila  pues hacía tiempo que no cogíamos uno tan lleno.    Descubrimos que es porque en el camino se  pasa por el hospital  y allí se ha bajado casi todo el personal.  Lo cuento por si haces el mismo recorrido, para que no te asustes.

Sri Lanka. Nuwara Eliya. Pedro Estate.

Como la mañana es tan buena decidimos hacer primero el paseo que nos lleva hasta la cascada. Se llama “Lovers leap”, o sea algo así como “el salto de los enamorados”. La guía dice que desde la carretera haces 5 km entre ida y vuelta pero yo creo que es algo menos. El recorrido es muy bonito pues trascurre entre campos de té. Creo que entre los paisajes modificados por el hombre los campos de arroz, sobre todos los que están en terrazas, y los de té son los más hermosos de todos.  Además los de aquí suelen estar en terrenos inclinados pero no demasiado, por lo que la subida, si la hay, es suave.

Sri Lanka. Nuwara Eliya.

En el camino salen unos niños. Solo saben decir en inglés “chocolat, pen, money”.  Marisa dice: “A estos niños ya los han ‘malvao’”. Yo añadiría que ha sido un idiota  occidental o veinte, también idiotas. Han transformado a inocentes niños en mendigos.

Encontramos un templete hindú montado alrededor de un árbol. No conozco religión más oportunista para apoderarse de cualquier entorno.

Sri Lanka. Nuwara Eliya.

El final del recorrido es una preciosa cascada. A los ceilandeses  como a los indios les encantan estos saltos de agua. Así a poco de llegar nosotros aparece un conductor de “tuktuk” que guía a una jovencita pareja de novios. El hombre aprovecha para intentar hacer negocio.  Además de llevar el “three wheels” tiene una casa con habitaciones donde está alojada la pareja. Me pregunta muy interesado por mis próximos movimientos  y como le explico que quiero ver la cercana factoría de té me cuenta que hoy es fiesta y que está cerrada.  A pesar de que me lo explica no logro entender el porqué. Los novios están en viaje de luna de miel  y gracias a él me entero que los “lovers” de la cascada no se suicidaron como románticamente yo creía  sino que resbalaron desde arriba y se mataron al caer.

Sri Lanka. Nuwara Eliya. Lovers leap waterfall.

En el camino de regreso nos coge una camioneta de la fábrica de té y nos lleva hasta la puerta. El conductor no lo sabía pero efectivamente está cerrada para las visitas. Dado el parco inglés del portero no he sabido  la razón. Mañana sí que estará abierta pero ya no estaremos en esta ciudad.

Ayer viniendo  desde Kandy pasamos por dos fábricas de té al lado de la carretera. La guía dice que la más cercana a Nuwara Eliya no merece la pena desplazarte hasta allí así que decidimos ir a la más lejana que además tiene un nombre precioso: “Blue Field Tea Factory”. Cogemos un autobús y en una hora estamos allí. La carretera –la misma que ayer- es “windy”, pero “windy, windy”. Ayer iba sentado pero hoy voy de pie y debes agarrarte como un poseído de Lucifer para no caerte. Horrible.

El aspecto del edificio es imponente pero la visita ha sido una decepción.   Sobre todo porque mis expectativas eran altas pues ayer estuve mirando en internet y en una reconocida web de viajes y hoteles la calificaban como el tercer  lugar más interesante para ver en esta ciudad.  Había unos comentarios estupendos. O la gente es muy generosa en sus críticas o era la primera fábrica que visitaban. No de té, de cualquier cosa. La única ventaja es que puedes recorrerla solo, pero no puedes hacer fotografías. ¡Gran misterio!  ¿Qué tendrán que no quieran que quede registrado?  La maquinaria es antigua y todo el recorrido marcado con flechas por pasillos queda muy lejos de ella. En 5 minutos lo has acabado. Quizás esta empresa tenga una factoría de verdad donde preparan el té pero esto parecía solo un juguete para llevarte a la tienda que está muy bien montada, lo mismo que  la cafetería donde  puedes tomarte un té (pagando, nada de demostración) pero que es un sitio muy agradable. Me percato que curiosamente hay muchos visitantes árabes. Y como siempre me ponen malo: ellos como tú y como yo (vaya, mucho más modernos  que yo, lo que no es difícil) y ellas  que solo enseñan… nada, porque llevan grandes gafas de sol encima de la rajita donde deben llevar los ojos. Bueno, miento, alguna descarada no llevaba guantes negros.

Así que volvemos a coger otro autobús de regreso a Nuwara Eliya  y en el camino paramos en la otra factoría, la que no recomienda la guía: “Labookellie Tea Factory”, también conocida como “Mackwood”, aunque este nombre corresponde a la marca matriz y el primero es  el nombre de esta plantación. Y aquí ha sido al revés de la primera visita. Te acompaña, de forma gratuita, una empleada de la fábrica (la nuestra además era católica) que te da todo tipo de explicaciones. La fábrica es también más interesante aunque estaba medio parada y al final te invitan a una taza de té (o todas las que pueda tomarte) en una cafetería preciosa. Y los campos de té propiedad de esa marca que están enfrente de la fábrica los tienen especialmente cuidados con las letras de la marca en blanco. Muy bonito todo. Nuestra guía, a mis preguntas, me ha dicho que en las plantaciones todos son tamiles pero que en la fábrica hay también cingaleses. “¿Y musulmanes?” No, no hay  ninguno.

Sri Lanka. Nuwara Eliya. Mackwoods Factory.

Volvemos a Nuwara Eliya en otro autobús y por la misma carretera “windy, windy”. Allí hacemos “comida-cena”. El camarero sabe un par de palabras españolas pues había trabajado en Dubái y había españoles con él. No he visto a nadie ganarse la propina con tanta dedicación.

Una vuelta por el mercado central a donde volveremos para comprobar el lamentable estado del pescado en esta región.  ¿No lo olerán como nosotros? Hay un par de puestos de pescado pero solo uno de carne de ternera, llevado, por supuesto, por  musulmanes. Este no está escondido pero está medio con rejas. Tampoco tiene un aspecto nada apetecible.

Hemos leído sobre el “Grand Hotel”  y nos damos un paseo hasta allí para echarle una ojeada y unas fotos. También vemos de pasada el “Ceybank Rest”, hotel menos aparatoso que el anterior pero más bonito. Regresamos al nuestro y tomamos un té charlando con los australianos de ayer.

Sri Lanka. Nuwara Eliya. Grand Hotel.

Mañana a Ella. Ya veremos como duermo después de todo el té que me he bebido hoy.

PD
Marisa ha realizado varias sesiones  fotográficas con las tazas de té de las plantaciones y con el desayuno.

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