21. Sri Lanka 2014. Duodécimo día de viaje. 6 de octubre, lunes. Anuradhapura. Historia.

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Sri Lanka. Anuradhapura. Abhayagiri Dagoba.

Hoy es lunes y debería ser un día normal y estar todo funcionando, pero es un  lunes especial.  Ayer  nos advirtieron que hoy era el año nuevo para los musulmanes  y por lo tanto fiesta para ellos, pero resulta que además es luna llena y por tanto fiesta para los budistas.  Realmente es más complicado y además no es “año nuevo”, que es el 25 de este mes.

El Eid al-Adha, o fiesta del sacrifico fue  el pasado sábado, 4 de octubre, lo que pasa es que esa festividad implica tres días de fiesta musulmana.  Ya sabéis lo de Abraham e Isaac o para los musulmanes Ibrahim e Ismael.  Sobre esa historia y lo que representa ya escribí en un post del viaje a la India del 2009.

Sigo sin comprender como a ese santo varón que está dispuesto a sacrificar a su hijo porque oye una voz que se lo pide le sigan considerando las tres religiones del libro como un ejemplo.

Y lo de las fiestas de la luna llena para los budistas aquí lo llevan tan en serio que es fiesta todas las lunas llenas. Pero la de este mes es pasado mañana.  O sea un lío.

Así que hoy lunes y festivo hemos hecho un día de turistas completos, y aunque parezca mentira te cansas mucho y casi no te pasa nada.

Sri Lanka. Anuradhapura. Ruvanvelisaya Dagoba.

Habíamos quedado con el conductor del “tres ruedas”   a las 7 para empezar prontito  así que nos hemos dado el madrugón para desayunar antes en un restaurancillo cercano pero a esas horas ni tortilla, ni té, ni café, solo unos bollos.

A las 7, puntual como son aquí, aparece nuestro conductor. Dos sorpresas: hay bastante tráfico y hay un guardia en cada  cruce dirigiéndolo. Llevan unas grandes guantes blancos –tipo los zapatos de los payasos- para que se les vea bien. Y en general los conductores respetan los pasos cebra.

Anuradhapura.

Es una ciudad de unos 60 mil habitantes  y forma parte de lo que se conoce como “Ciudades históricas”.  Es famosa por sus ruinas que aquí están dispersas por una gran extensión, de ahí que necesites un medio de transporte para visitarlas.  Otra característica, como pudimos comprobar,  es que aunque estén en ruinas y a cielo abierto se siguen considerando como lugares de culto. Y finalmente algo muy importante para los turistas: todas las ciudades de esta región con yacimientos históricos tienen unos precios de entrada  a esos lugares bastante elevados para el nivel de vida del país. Parece que antes había un ticket general para todos con un importante ahorro pero ahora hay uno para cada ciudad e incluso en algunos casos hay monumentos que no están incluidos en la entrada general. Todo esto viene a cuento de que hay que calcular bien las visitas pues las entradas son de uso diario solamente.

La historia.

Sri Lanka. Anuradhapura. Sri Maha Bodhi.

La ciudad de Anuradhapura fue poblada primero por Anuradha, un vasallo del príncipe indio Vijaya, el primer gobernante de Sri Lanka del que se tiene registro histórico y primer colonizador de estas tierras y con el que arranca la historia de los cingaleses. Más tarde, en el 389 a. C., el rey Pandukabhaya  la convirtió en la capital de su reino según el relato  épico Mahavamsa  y la convirtió en una ciudad modelo.

Durante la época del rey Devanampiya Tissa (250 – 210 a. C.) llegó hasta aquí  Arahat Mahinda, hijo del emperador  indio Asoka, éste conocido sobre todo porque se convirtió al budismo e hizo a su país también budista y además porque un capitel  de una columna llamada con el nombre de ese gobernante es el símbolo de la India y aparece  en todas partes incluidos los billetes de banco indios. Pues bien ese hijo del emperador llegó hasta esta región con un grupo de misioneros budistas con ánimo de extender esa religión. El rey se convirtió y con él la población. La ciudad floreció hasta que llegaron las invasiones de los indios del sur, la dinastía Chola, situación que se repitió a lo largo de 1000 años, aunque la religión no retrocedió.

Sri Lanka. Anuradhapura. Lankarayama.

Durante ese tiempo, lejos, en la costa del sureste apareció un príncipe que se convirtió en el adalid del nacionalismo cingalés, Dutugamunu (161 – 137 a. C.) al que hoy se le sigue considerando un símbolo aunque hizo una cosa que a mí no me gusta nada: quiso reconquistar Anuradhapura y su padre temiendo por su seguridad se lo prohibió. No le hizo caso y la conquistó. Entonces le envió un vestido de mujer a su padre para mostrarle qué es lo que pensaba del valor de su progenitor. Vaya un chulo y machista de mierda. Pero entonces y ahora un héroe que venció a los indios. De todas maneras construyó algunos de los mejores monumentos de esta ciudad.

El primero que construyó fue la dagoba llamada Mirisavatiya que tiene una bonita historia.

Un día se fue a bañar  a un estanque y clavó en la orilla su cetro. Cuando salió del baño   no pudo sacar el cetro de ninguna manera. ¿Por qué? Pues porque el cetro tenía una reliquia de Buda.  Esto lo consideró una señal de buen agüero  e hizo construir allí mismo la dagoba. ¿Y el nombre? Esa es otra historia pero más increíble.

Dos reyes más fueron muy importantes para nuestros recorridos turísticos por los monumentos que levantaron, primero Vattagamani Abhaya, conocido como Valagamba,  (103 y  89-77 a. C.) y Mahasena (274 – 301 d. C.).

Durante el primer año de reinado de Valagamba los cholas invadieron de nuevo el país y el rey desapareció durante 14 años mientras los tamiles ocupaban su trono; estuvo vagando y ocultándose en las cuevas del bosque. Volvió a  recuperar el trono y construyó el monasterio de Abhayagiri. (Volveré sobre ello).

El otro rey, Masahena, construyó la más grande dagoba  de este país, Jetawanarama, y un gran sistema de regadíos con enormes embalses que todavía se utilizan hoy para irrigar extensos campos de arroz.

Sri Lanka. Anuradhapura. Jetavanarama Dagoba.

Anuradhapura continuó como la capital del país durante 600 años más hasta que fue reemplazada por Polonnaruva, al ser esta menos vulnerable a las invasiones de los indios. Curiosamente la importancia de Anuradhapura hizo que por sus tierras cultivadas y la red de transporte estuviese más inerme ante  los ataques de los invasores

 

 

 

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Una respuesta to “21. Sri Lanka 2014. Duodécimo día de viaje. 6 de octubre, lunes. Anuradhapura. Historia.”

  1. Mulliner Says:

    Los creyentes de cualquier religión son siempre pintorescos y empecinadamente ignorantes en lo relativo a su propia religión. Cómo interpretar si no, que en la Biblia se digan cosas como que si no se cumplen los preceptos «Yahvéh hará que se te pegue la peste… te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación, de gangrena… te herirá con tumores, sarna y tiña de las que no podrás sanar» y esos creyentes tienen luego la humorada de afirmar que su dios es “infinitamente misericordioso”. Pues anda que si llega a ser rencoroso…

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